LOS PERROS GUARDIANES: Reinventar la vida

A los que menos tienen, lo que más necesitan

 

I

LA LUCHA COTIDIANA

“Por las cosas mejores. Las peores ya las conocemos”. Achaval.

Tenemos que regresar a la sencillez del compromiso, a la confianza dulce de los amantes, a la lucha cotidiana, al gran significado de los pequeños detalles…

Rael Salvador/ A los 4 vientos

 Tenemos que reinventar la vida, remontar el camino perdido, dejar la aventura infértil y concentrar la savia que existe en el corazón de toda experiencia.

 Tenemos que entender que la felicidad no es una meta, sino una opción personal, una decisión que ayudará en mucho a mejorar nuestras existencias, una oportunidad de sabernos para empezar a conocernos.

II

SUMAR ESFUERZOS

 Tenemos que comprender que no hay gente pobre, sino “empobrecida”, seres humanos que merecen nuestro abrazo y nuestro apoyo y que no les hemos dado otra opción más que la pesadumbre de la pobreza…

 Tenemos que sumar esfuerzos para proporcionar a los que menos tienen aquello que más necesitan: alfabetización, economía familiar, capacitación laboral, y hacerlo todo con amor, consciencia, responsabilidad y entrega.

 Tenemos que reconocer que la comprensión de la realidad nos unifica y que la unificación es más poderosa, honesta y decidida que cualquier alianza política.

III

NACIMIENTO DEL ALMA

 Tenemos mucho que aprender de la medicina espiritual del mundo griego, principalmente la de Sócrates, porque todos somos Parteros: ayudamos a nacer el alma de las personas…

 Tenemos que proporcionarles a los maestros nuestro empeño y dedicación, nuestra entrega y comprensión, las herramientas de la hermandad creativa y cooperante, para que la Educación nos sea posible…

Tenemos que rescatar el postulado Pedagógico de la agonía burocrática y reintegrarlo de nuevo al corazón del aula, a la existencia misma, y sin más enlistarlo en la categoría de útiles escolares.

Tenemos que construir la Casa se la Enseñanza, ladrillo a ladrillo, como se construye lo que se ama; que la vida, la esperanza y alegría crezcan de nuestras manos, de nuestra tierra y de nuestros sueños…

 

IV

COAUTORES DEL REINO

 Tenemos que abocarnos a la reflexión natural y permitir que lo que nos pertenece siga rindiendo frutos desde su lugar de nacimiento, como el campo, la playa, el bosque y el cielo.

 Tenemos que enseñarnos la palabra y así nombrar verídicamente al mundo, nutrirnos de su significado sin olvidarnos que sólo la realidad  construye nuestro concepto de “realidad”.

 Tenemos que ser coautores de este reino, que el apostolado social recupere sus comedores urbanos, sus cooperativas rurales, sus guarderías familiares, sus roperos públicos y sus dispensarios médicos, y mientras todos estemos resguardados tras las garantía de estos bienes humanos, entonces aboquémonos a los privilegios de las autopistas, los megapuertos y los aeropuertos. No antes.

 Tenemos que empezar primero con nosotros mismos y coincidir con las carencias y miserias de los otros, con sus quejas justificadas y con su necesidades primarias, porque identificado todo esto nos debemos de dar a la tarea de traducirlo en cercanía, amistad y militancia conjunta.

V

ESPIRITUALIDAD HUMANA

 Tenemos que hacer un esfuerzo grande, de dimensiones estratosféricas, y reconocer –ya que no estamos preparados socialmente para ello– que “estamos jodidos”, precisamente porque nos están jodiendo…

 Tenemos que hacer que esto funcione, que la marginalidad participativa deje de ser una constante y que el hombre unido al hombre logre su mayoría, que crezca en número para su beneficio.

 Tenemos que leer, de día y de noche o los fines de semana, agarrando un tiempito por aquí y otro por allá, pero proporcionándonos a través del libro los medios indispensables para identificar nuestra espiritual condición humana en el planeta.

VI

LOS SATISFECHOS

 Tenemos que soltarnos de las amarras del conformismo y cantar la generosidad y la solidaridad de nuestra participación, la canción de todos nosotros, la que nos llevará a crear conciertos y concilios para que el mañana sólo esté condicionado por el presente de nuestro empeño, lucha y valentía. 

 Tenemos que ir hacia la plenitud por el camino de la vida, no por el torturado carril de la sobrevivencia; nuestro sendero debe llevarnos hacia los postulados de la felicidad… Y si no es así,  quiere decir que andamos por la vía equivocada.

 Tenemos que añadir a todo esto, la creciente miseria espiritual de todos los “satisfechos”, que al no saber qué hacer con sus riquezas, le ofrendan a los más abandonados de esta tierra las sobras y las sombras de su pesadilla hipnótica y comercial, parábola donde el hambre viene de afuera pero muerde por dentro.

RAEL-Contraportada*Existencialista tardío, Rael Salvador es poeta, escritor y periodista. raelart@hotmail.com