A DOS DE TRES CAÍDAS: Un gigante que empieza a despertar

Llegar y ver a miles de ciudadanos manifestándose contra el gasolinazo y la privatización del agua en el Centro Cívico de Mexicali, fue gratamente impactante, ahí en ese lugar tardicionalmente dominado por empleados burócratas de los tres ámbitos de gobierno, por ciudadanos afanados en sus trámites y por los comerciantes ambulantes que tienen ya su tianguis permanente de artesanías, manualidades, libros usados, burritos, comida chatarra, elotes y hasta productos naturales de herbolaria y miel de abeja.

Arturo Ruiz, El Súper Cívico/ A los 4 Vientos/Foto: Jenaro Villamil*

Esa Plaza Pública se encontraba ahora pletórica de personas de todas las clases sociales, unidos en una multitud que se manifestaba harta de los voraces aumentos a impuestos, a la gasolina y por la privatización del agua.

De forma coincidente exigían a gritos, en cartulinas, lonas y pancartas, la reducción de impuestos, que se bajara el precio de la gasolina… su rechazo a la ley estatal de agua, pero también la renuncia de Peña Nieto, del gobernador Francisco Vega y un repudio generalizado a todos los partidos políticos.

Amas de casa, obreros, campesinos, mujeres y hombres profesionistas, estudiantes, jóvenes de barrio y otros enmascarados con la clásica máscara del personaje de la película con V de Venganza, incluso hasta un elegante Zorro Enmascarado, dialogaban entre sí, con un entusiasmado coraje, pero a la vez, se sentía entre ellos un sentimiento de alegría y ánimo.

Coraje e indignación, pero también el sarcasmo y la alegría del pueblo en lucha se manifestó en Mexicali contra el gasolinazo y contra la Ley de Aguas. Foto: @joseniebla

Parecía una manifestación con sabor a Carnaval Mexicalense, y fue como si el pueblo cachanilla se estuviera encontrando de nuevo como comunidad humana, como una comunidad distanciada por los roles cotidianos y que hoy estaban unidos contra un enemigo común: un gobierno de políticos autoritarios.

Sus gritos de ¡Fuera Kico y Fuera Peña! se hacían sentir en la boca del estómago, hacían vibrar la caja torácica con una vibración especial, distinta a los cánticos y porras de los eventos deportivos.

Aquí había una pasión, un reclamo y un coraje contenido por mucho tiempo, que ahora se liberaba al unísono en miles de voces, con miles de tonos y miradas esperanzadas en un cambio.

Lejanos, algunos policías resguardaban los edificios públicos la mayoría con sus puertas cerradas, personas con cámaras y aparentemente algunos armados, asomaban por los techos de los edificios del poder judicial y del poder ejecutivo.

Mientras en el Congreso, centro del reclamo ciudadano, los empleados habían sido desalojados, los guardias tímidos y azorados solo seguían órdenes de estar atentos y procurar cuidar todos los accesos.

La sesión suspendida «por falta de seguridad» decían los diputados, pero que más bien la suspendieron por miedo a ese pueblo al que dicen representar y al que tantas veces han traicionado y sacrificado con leyes restrictivas y con aumentos de impuestos, huyeron ante un pueblo que hoy mostraba su rostro multitudinario y que hacia oír un feroz reclamo: ¡Basta de Abusos! ¡No a los aumentos! y ¡Fuera los malos gobernantes!

Los diputados huyeron del Congreso, cual marineros cobardes que abandonan el barco que se hunde, antes que los pasajeros y maquinistas. Solo algunos, dos hombres y una mujer, conservaron la calma y esperaron para salir con dignidad del Congreso del Estado, los diputados Catalino Zavala de MORENA, el priista Alejandro Arregui y la petista Claudia Agatón.

Los demás se fueron por la vergonzante puerta de la salida de emergencia, por los vericuetos del edificio legislativo que conducen a la biblioteca y al sótano que da al estacionamiento.

Esos diputados y diputadas que se envalentonan cuando son mayoría, huyeron escondiéndose del pueblo, de su pueblo, al que por orden del gobernador, decidieron sacrificar, creando una privatizadora ley del agua que eleva su costo, obligándolo a sacar placas nuevas y aplicándole aumentos a los impuestos en general.

Hoy el Pueblo Cachanilla y el de Baja California en general, le envió un mensaje claro al Presidente del Republica: ¡No al gasolinazo y pidió su renuncia…!

Y así culminó un día histórico, un jueves nublado que brilló por la luz de un pueblo que con dignidad se apropió de las calles y de su Centro Cívico para decir ya basta al mal gobierno, para mostrarle a los políticos que no hay mayor ejército que el pueblo y que los políticos y gobernantes no son más que una pequeña minoría ante un pueblo que hoy recordó que es un gigante.

Un gigante que empieza a despertar… ¿O No?

Foto portada: Plaza Cívica de Mexicali, manifestación jueves 12 de enero 2016 contra el «gasolinazo», la privatización del agua y el reemplacamiento vehícular. La multitud (más de 10 mil ciudadanos) exigen la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto, del gobernador Francisco Vega y de «los diputados traidores». Foto: @jenarovillamil

 

ARTURO RUIZ CONTRERAS* Jorge Arturo Ruiz Contreras. Biólogo. Ex subprocurador de Derechos Humanos y Protección Ciudadana en Ensenada. Asesor político de grupos parlamentarios en el Poder Legislativo de Baja California