Mas de una década perdida

Estimado lector, si usted es de los afortunados padres de familia, que gana más de 20 salarios mínimos diarios, (más de 40 mil pesos al mes) y piensa en invertir para ofrecerle a sus hijos la mejor educación disponible en nuestro país, aun así, estarán retrasados un año de escolaridad con respecto al resto del mundo.

Álvaro de Lachica y Bonilla* / A los 4 Vientos

Hace unos días se presentaron los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), un instrumento internacional que busca medir qué tanto los estudiantes de 15 años desarrollan los conocimientos y habilidades necesarios para seguir aprendiendo y participar plenamente en el mundo y sus alrededores. La prueba, que se aplica cada tres años, evalúa el aprendizaje en tres áreas: lectura, matemáticas y ciencias. Si bien es un instrumento que capta sólo una parte de lo que es el desarrollo integral de cada persona, PISA representa un elemento importante para el monitoreo del derecho a aprender.

Cuando el puntaje obtenido entre el 2000 y el 2015 es prácticamente el mismo en comprensión lectora, en matemáticas o en ciencias se observa con claridad el daño de Elba Esther, del SNTE, de la CNTE y todas las instancias intermedias y temporales. Tanto Fox como Calderón fueron complacientes con Elba Esther. No sólo le permitieron excesos y abusos sino que le entregaron el control parcial de la Secretaría de Educación. Que no nos vengan hoy a decir que se tomaron medidas para corregir el pésimo resultado de nuestra educación. Es clara la gravedad del nivel educativo que en 15 años no solo no ha mejorado, si no va en retroceso claro.

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Diez años perdidos, desde el gobierno de Felipe Calderón a la fecha, el desplome mayor en la calidad de la educación en México, tanto del sistema público como de los planteles privados. En la imagen el presidente Calderón y la entonces poderosa lider nacional del magisterio Elba Esther Gordillo

De los resultados de este examen,  los jóvenes de 15 años que provienen de familias con mayores ingresos no alcanzan el promedio de las demás naciones de la OCDE y tienen un año menos de escolaridad en comparación con el resto. 

La situación empeora para las familias más pobres.

Los jóvenes que están en los últimos cuatro deciles de ingresos, pierden casi cuatro años de educación con respecto al promedio de PISA. Es decir, que los jóvenes aprenden en tercero de secundaria lo mismo que el resto del mundo aprende en quinto año de primaria. 

La escuela privada “chafa”, tampoco es la solución, ya que las familias que ganan menos de 7 mil pesos mensuales pagan instituciones que registran peores resultados.  El 99 % de los niños que asisten a escuelas privadas de bajo costo obtiene resultados “insuficientes”, para  poder continuar sus estudios o participar en las tareas que se requieren en la vida; mientras en las escuelas públicas, donde asisten niños de menores ingresos, el porcentaje de insuficiencia es de 96 por ciento. Los hijos de las familias que no superan los 8 mil 300 pesos mensuales, pierden, en promedio, tres años de escolaridad.

Los hijos de mineros de Inglaterra  alcanzan el mismo promedio de educación que los hijos de los ricos de México, con todo y  sus privilegios.

Puebla, Pue., 23 mayo 2011.- Esta semana se realiza la quinta aplicación de la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) en escuelas primarias y secundarias. Lunes y martes corresponde del tercer al sexto grado de primaria y a media semana comienza la aplicación en nivel secundaria. //Agencia Enfoque//
Puebla, Pue., 23 mayo 2011.- Esta semana se realiza la quinta aplicación de la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) En las escuelas privadas también se registra el bajo índice de aprendizaje en matemáticas, ciencias y lectura.

En México la educación privada no es mejor que la pública y la desigualdad en resultados educativos es amortiguada por los pésimos resultados de los más privilegiados. Tristemente en nuestro país no tenemos una base preparada, pero tampoco una élite preparada.

Seguimos atrapados en la clásica educación con salones de filitas de pupitres  pintarrajeados, pizarrón o  pintarrón, con maestros sabios que hacen su presentación  en power-point con información copy-pasteada.

En México seguimos esclavizados por esta visión  donde el maestro es el eje, cuando la pedagogía del siglo XXI desplaza la enseñanza a un segundo término para poner el énfasis en el aprendizaje. Lo verdaderamente relevante es qué aprenden, cómo lo aprenden y qué son capaces de hacer con lo que aprenden. El maestro deja de ser el transmisor del conocimiento, para construir una figura más tutorial, de asesor, de impulsor de la investigación y  de orientador.

Después de “ler” los resultados de esta catástrofe, el secretario de Educación Pública, el cínico Aurelio Nuño, nos consoló diciendo que México no está tan mal, porque… “México se encuentra por encima de los países de América Latina”, lo cual implica que nuestra virtud se cifra en que otros países están  más jodidos  que nosotros.  Mal de muchos…  consuelo de tontos.

ALVARO DE LACHICA*Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C.

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