Sinvergüenzas, ladrones, bandidos, ¡devuelvan lo robado!

Estimado lector, ¿a cuántos gobernadores y ex gobernadores corruptos impunes conocemos? La lista es tan grande que la pregunta debería ser planteada de otro modo: ¿cuántos gobernadores honestos conocemos? ¿A cuántos funcionarios decentes conocemos? ¿A cuántos políticos honrados conocemos?.. seguramente los habrá, pero serán los menos. 

Álvaro de Lachica y Bonilla/ A los 4 Vientos

Los dos grandes males endémicos de México son la corrupción y la impunidad. Y como consecuencia de ello, la clase política ha normalizado el cinismo, una actitud cada vez más arraigada. Mientras los políticos y funcionarios corruptos de todos los niveles no sean enjuiciados por sus delitos, este país seguirá sumido en la falta de gobernabilidad, la simulación y la imposibilidad de acceder a una verdadera  procuración de justicia, cuyo máximo es la igualdad ante la ley.

Tipos como: Javier Duarte de (Veracruz), Guillermo Padrés (Sonora), Armando Reyes Femat (Aguascalientes), Roberto Borge Angulo (Quintana Roo), Cesar Duarte Jáquez (Chihuahua), Miguel Ángel Aguirre Rivero (Guerrero), Rodrigo Medina de la Cruz (Nuevo León), Jorge Herrera Caldera (Durango), Juan Manuel Oliva Ramírez (Guanajuato), Gabino Cué (Oaxaca), Narciso Agúndez (Baja California Sur), Humberto Moreira Valdés (Coahuila), etc, etc…

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Marcha contra la corrupción en México /Foto:Reuters-Bernardo Montoya

De todos ellos hay notas periodísticas. Los delitos que les imputan pudieran no ser avalados por los jueces. Varios de ellos pudieron ser ya exonerados. La  lista de estos cínicos es una muestra de la corrupción de los gober-ladrones para no ser atrapados en sus fechorías.

Por la difusión que han merecido, son bien conocidos los casos del ex gobernador de Veracruz Javier Duarte, ahora prófugo, y de Guillermo Padrés Elías, único de los corruptos que ya duerme en prisión. Pero son al menos 15 los gobiernos estatales contra los cuales la Auditoría Superior de la Federación ha presentado denuncia de hechos ante la Procuraduría General de la República. Pues sí, están en la mira, son señalados repetidamente por la prensa, pero a esos gobernadores y ex gobernadores no les pasa nada.

La justicia como principio y servicio al país, es un universo en el cual el bandidaje corrupto delincuencial, en contubernio con el poder judicial  cómplice,  es un signo muy  grave y peligroso, no sólo para el sistema democrático, sino para la convivencia ciudadana.

Columnistas, medios, articulistas, blogs, y hasta gente del gobierno, denuncian con pelos y señales a gobernadores y funcionarios públicos, quienes se han robado miles de millones de pesos, con nombres, fotos y grabaciones que están en boca y miradas de todos. México,  la está pasando mal y la mayoría de su población vive en la pobreza (de cualquier tipo), mientras funcionarios y ex funcionarios desfachatados y zánganos se dan la gran vida con el dinero sustraído inmisericordemente del erario nacional. Es un insulto humillante y enfurecedor que a la luz pública, estos delincuentes hagan gala de sus mal habidas fortunas en revistas, páginas sociales, y, quienes tienen el deber de someterlos a la ley, a la justicia, estén pendejeando con declaraciones vacías, sin sentido, sólo pendientes de la politiquería barata y frívola.

El desgano, la falta de interés, la voluntad política mal entendida y corrupta, los intereses partidistas e individuales, las complicidades, el negociado, la componenda, no pueden seguir estando por encima del interés colectivo de toda una nación.

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A los compatriotas que pasan hambre les encantaría que, en vez de las vagas y obligadas promesas de resolverles su angustia de conseguir lo indispensable, alguien obligara a los corruptos a devolver los millones de pesos que se han robado, sobrefacturaron y mantienen en cuentas, bancos y negocios en el extranjero,  para darse vida de multimillonarios con mansiones, ranchos, haciendas, yates, autos de lujo, aviones, inversiones, caballerizas, restaurantes y otros placeres sofisticados, mientras los más desposeídos,  sufren para ganarse el diario sustento.

Ni hablar, esta es la clase política que gobierna México. Es el tipo de delincuentes a los que estamos acostumbrados. Pero la gran pregunta sería: ¿Qué nadie se ha dado cuenta? ¿Por qué las autoridades fiscales, judiciales o de investigación, legisladores y partidos de oposición no han hecho nada para detener este vicio que tiene sumido a más de la mitad del pueblo mexicano en la pobreza?

ALVARO DE LACHICAComisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C.

andale941@gmail.com