¿Incide la Ciencia en la elaboración de políticas públicas y toma de decisiones en el mundo?

Un estudio al respecto se presentará en la Reunión General de la American Association for the Advancement of Science (AAAS) que se realizará del 16 al 20 de febrero de 2017.

Destacan el caso de México, que no desarrolló un proyecto propio sino que se unió y copió el modelo inglés, que tiene uno de los sectores científicos y tecnológicos más avanzados del planeta.

Academia Mexicana de Ciencias

El lenguaje y formación de políticos y científicos suele ser tan distinto, que la comunicación y la elaboración de políticas públicas que repercutan en el desarrollo de las naciones y el bienestar social en temas de ciencia, aún es raro de ver en los países.

Ante este panorama, en diversas naciones se han implementado distintos modelos que pretenden acortar o erradicar esa falta de interacción, mismos que ahora se encuentran bajo la mira de la AAAS, asociación no gubernamental creada en 1848 en Estados Unidos.

Marga Gual Soler, de la AAAS (Asociación Americana para el Avance de la Ciencia), relató que el AAAS S&T Policy Fellowships Program, que incorpora anualmente a científicos e ingenieros en las políticas públicas de Estados Unidos en los tres niveles de gobierno -ejecutivo, legislativo y judicial-, ha intentado ser replicado en otras naciones en los últimos años, pero al ver que este no es fácil de adaptarse a otros países porque en Estados Unidos se rige bajo un sistema parlamentario, y por las características particulares de cada nación, fue que nació la idea de generar el documento.

“Decidimos lanzar un estudio global para analizar en todos los países del mundo cómo estaban abordando este tema, montando mecanismos para que los científicos pudieran acceder a la política pública o, en su defecto, contarnos por qué no existían esos programas y cuáles eran las barreras en sus países para poder armar un catálogo, o menú con posibles modelos que existen para cumplir ese objetivo de acercar a los científicos a los tomadores de decisiones. Estamos redactando un informe que presentaremos en la próxima Reunión General de la AAAS”.

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Israel, Suiza, países del sureste asiático y México han creado versiones similares con mayor o menor éxito, informó la directora de Proyecto en el Centro para la Diplomacia Científica de la asociación.

A raíz de una reunión en Washington a la que asistió José Franco, coordinador general del Foro Consultivo, Científico y Tecnológico (FCCyT) y expresidente de la Academia Mexicana de Ciencias, en la que presentó el proyecto de organizar una oficina de información científica dentro del Senado de la República y la Cámara de Diputados, es que comenzó el diálogo con la AAAS.

“Me llama la atención que México no intentó crear de cero un modelo, sino que lo hizo a través de la cooperación con el Reino Unido, que cuenta con un sistema de información científica muy bueno, de los mejores del mundo”.

Informó que el FCCyT hizo un convenio con el parlamento británico para intercambiar experiencias; así, representantes del Foro fueron a Londres y los del parlamento británico hicieron lo propio para acortar el tiempo entre la idea y la implementación.

“Estamos muy contentos de ver que México está avanzando en esta dirección. No hay que reinventar la rueda, lo mejor es cooperar internacionalmente con los países que lo han hecho exitosamente, adaptando los modelos al contexto y la realidad política, social e histórica de cada nación”.

ecuacion-de-la-politica-cartonGual Soler indicó que en América Latina también son emblemáticos los casos de Argentina, por haber creado el programa piloto MinCyt.

“Se está produciendo un fenómeno muy raro pero a la vez muy esperanzador, en mi opinión, y es que Argentina y Perú después de un cambio de gobierno han mantenido a su ministro de ciencia. Para nosotros esta continuidad señala que la ciencia se está considerando como política de estado y que un gobierno reconoce que otro gobierno hizo bien y decide continuarlo en vez de deshacerlo y empezar de nuevo”.

AAAS S&T Policy Fellowships Program

Este programa incorpora a científicos e ingenieros en las políticas públicas de Estados Unidos. Nació en 1973 debido a que en esa década y la anterior el gobierno estadounidense consideró que no tenía suficiente capacidad científica para responder rápidamente a desafíos como organismos genéticamente modificados, energía nuclear, la guerra de Vietnam, nuevas tecnologías y microprocesadores.

“Empezó con siete científicos que entraron a formar parte del equipo de apoyo de los congresistas y senadores de los diferentes estados durante un año. Al día de hoy tenemos más de 300 investigadores en los tres niveles de gobierno y judicial, y son más de 3 000 los egresados de este programa, mismos que han formado una red muy poderosa alrededor del mundo de la abogacía por el papel de la ciencia en la política pública”, dijo la científica.

Los criterios para seleccionar a los científicos y tecnólogos que se incorporarán a las áreas de gobierno incluyen tener doctorado (no solo de ciencias exactas), contar con bagaje científico relevante, capacidad de desempeñarse fuera de un laboratorio, lenguaje común con los tomadores de decisiones para poder comunicarse, iniciativa, resolver problemas, buen juicio y cualidades de liderazgo, entre otras.