Erase que se era y el cuento de nunca jamás

“La vida siempre es lo que hacemos de ella, así ha sido siempre y así será”

Anna Mary Robertson Moses.

Encomendarme a diario y suplicar que mi familia llegue a salvo después de la jornada diaria, pedir que no se vaya a atravesar ninguna vicisitud, es tal vez una práctica normal en cualquier lugar del mundo.

José Luis Treviño Flores/ A los 4 Vientos

Pedir que nadie vaya a morir en un enfrentamiento fortuito entre sabrá qué grupos, fuerzas o intereses, no es normal.

Cuando estas en una zona de guerra lo único que puedes hacer es caminar de frente, no voltear a ver a nadie, no entablar conversaciones, estar alerta y no reclamar nada a nadie.

No sabes nunca con que o con quien te vas a topar. Las personas albergan un strees que se manifiesta de muchas formas, unos ponen música a todo volumen, otros beben cerveza de manera compulsiva, algunos se encierran en casa asomándose con desconfianza por las ventanas, sobresaltándose cuando se escucha a lo lejos, cerca o no muy lejos, detonaciones y ráfagas de armas de fuego. Pero todos salimos a nuestras tareas, trabajos, encomiendas.

El miedo de las mujeres que pese a todo deben salir a buscar el sustento, ir a la escuela y caminar por largas calles oscuras.

No nos dimos cuenta en qué momento los asesinatos, violencia intrafamiliar, desapariciones forzosas, asaltos, carjacking, violaciones etc. Se convirtieton en estadisticas frías.

Cada día los politicos y medios anuncian que los porcentajes en éstos temas suben o  bajan como si fuesen una arista más de las tasas de interés bancarias.

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Enrique Peña Nieto declaró recientemente que ‘no se levanta todas las mañanas pensando como joder al país’, no, tal vez no, pero sus políticas públicas nos hacen sentir lo contrario. ¿Qué clase de declaración es esta? Es una justificación incompetente de quien es incapaz de incidir hasta en sus propias decisiones.

Hablemos de cosas sencillas, de esas que nos acompañan cotidianamente, de esas cosas que nos tienen inmersos en la jungla citadina o en el paramo rural, hagamos analogías que nos ayuden a comprender mejor algunos eventos.

¿Alguna vez han destapado el registro del la coladera de sus casas? Seguramente si, en cuanto das la vuelta a la pequeña losa de concreto que reguarda la tubería de deshechos humanos, una desesperada manifestación de cucarachas corren despavoridas como diciendo: ¡Ciérrale, ciérrale! Acostumbradas a vivir en las heces y en la oscuridad, en lugar de salir, se revuelven en el mismo espacio y las que se atreven, sin rumbo, terminan pisadas o extraviadas.

meme-gasolinazoCada vez que alguien nos hace ver cómo vivimos, o nos enfadamos o lo negamos, como cuando nos visitan dignatarios de otros países, les establecemos una ruta maquillada para que vean lo que se quiere, no lo que existe. Tapar baches antes de las elecciones, ofertar espectáculos masivos para desahogar la presión social un poco. Encontrar algún personaje oscuro para exhibirlo tras las rejas, crear un chisme mediático y luego promover memes que coadyuven a catalizar el encono y la frustración por no poder solucionar el abuso, la burla, la impunidad, la corrupción. –¡La regó el presidente! Meme, ¡Nos subieron la gasolina! Meme, ¡Subieron la luz, el agua y los productos de la canasta básica! Meme.

El joven maravilla, el chavo de las huestes panistas, Ricardo Anaya, también se unen para mencionar de nuevo, otra vez y como rola grupera: ‘Andres Manuel López Obrador es un peligro para México’. Yo pregunto: Los últimos presidentes desde Salinas para acá, ¿No han sido peligrosos? ¿Acaso las desapariciones, y las tumbas clandestinas y la impunidad generada en sus gobiernos no implica la palabra peligroso? Invitar a Donald Trump, declarar que la política hacendaria es en beneficio para el país y luego observar indigencia como si fuese ‘generación espontanea’ ¿No es peligroso?

Hemos vivido en el peligro continuo y constante y con el miedo metido en el vientre desde hace décadas, entonces, ¿quiénes son los peligrosos?

¿Por qué le tenemos tanto miedo al cambio? ¿Por qué nos seguimos tragando el cuento del lobo que viene? ¿Por qué los chihuahuenses le creímos a Javier Corral? ¿Por qué pensamos que los partidos de siempre van a ofertar propuestas ciudadanas?

El muro de los lamentos virtual y la mofa colectiva catártica no transforma las conciencias y cuando alguien comienza a tratar de reunir bajo una ideología viable y una plataforma comprometida lo vemos de lejecitos.

En palabras de Skinner, ( psicólogo, filósofo social, inventor, y autor estadounidense) el aprendizaje es  definido como “un cambio en la probabilidad de la respuesta” (Skinner citado por Hernández, pág. 95); considera que se puede incidir  en el comportamiento del individuo y hacer que llegue a una respuesta que se pretende  o desea como la más probable. En este sentido, se entiende al CO (Condicionamiento Operante) como una teoría conductista que plantea la posibilidad de condicionar la generación de un determinado comportamiento en el individuo.

Experto en la materia
Experto en la materia

Así funciona, los medios nos han repetido hasta el cansancio que AMLO es un peligro, por lo tanto ya lo creímos, lo damos por hecho y cuando vamos a votar el condicionamiento surge en nuestra psique e inconscientemente no elegimos al EL PEJE, como también se le conoce y se le desprestigia.  Es exactamente como cuando alguien se encarga de hablar mal de otra persona y tanto lo menciona que dudas, a nivel macro tiene mucho más impacto.

Crecimos y nos formamos como pueblo vasallo, educados por los monjes y sus pastorelas y curiosamente encontramos catarsis aquí y allá. La enorme satisfacción de ayudar al prójimo y después robarlo, no digas mucho, no hables tanto, tu vigilas a éste, yo lo desaparezco y les damos una lana mientras nos fortalecemos en la esperanza, con fe y sin menospreciar la caridad. Dios nos ayude en cada acción emprendida, virgencita bendice estas armas que pondrán en silencio a mis enemigos, que este crucifijo me proteja mientras cumplo con mi deber.

«Infiltrados, enmascarados enviados por fuerzas oscuras enemigos del estado que aprovechan para desestabilizar el país, hordas radicales que nada tienen que hacer al lado de padres dolidos y estudiantes inconformes». Discurso por demás ensayado y repetido a lo largo y ancho de nuestra historia.

No debemos perder el rumbo, el estado no ha respondido a las necesidades más básicas de sus ciudadanos, no ha dado respuesta a casi nada de cada abuso, desaparición, asesinato, robo, desfalco y por supuesto se valdrá de lo que sea para permanecer desde la omnipotencia y omnipresencia; pero si toda la sociedad civil exige respuestas codo a codo sin dar espacio a promesas fallidas, no puede desaparecer un gobierno a todo un país.

Indudablemente la clase política imperante se ha convertido en un obstáculo con enormes e intrínsecos códigos de andamiaje que protegen su estructura, la oligarquía que otrora se sentía protegida por sus “nobles” funcionarios desarrollando leyes y decretos que justifiquen permanencia y tráfico de influencias sólo lograron el enriquecimiento ilícito galopante de personajes oscuros que ahora se codean con familias de abolengo, apenas algunos empresarios separados y ‘ajenos’ a turbias negociaciones están reaccionando ante el temor de su propia desaparición del escenario global. La misma clase política que generaron, es la que ahora cual hidra mitológica se yergue aterradora.

Lo grave es que repetimos la historia, igual que  Francisco I Madero financiado por la naciente nueva oligarquía de principios del siglo pasado, que llevó a las masas a cientos de miles de muertos, por una causa aparentemente popular pero sostenida en un interés industrialista que si bien cercenó prácticas esclavistas, nunca terminó con la desigualdad social.

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Otros rostros, otros intereses, otras prácticas, el mismo fin: reacomodo de poderes y la plebe siempre será la plebe.

Los términos se deben usar tal como son, sin pensar en la censura mediática que logró acuñar en el ánimo masivo que el hablar de capitalismo despiadado, clase obrera, imperios económicos y burguesía es estar pasado de moda o sectario dogmático. El derecho a un salario digno, vivienda, jubilación, prestaciones, tener y formar sindicatos, es relacionado con corrupción y peligrosamente subversivo.

Nos quieren convencidos de que nunca nada va a cambiar. Sigamos pensándolo así y jamás saldremos del balde de los cangrejos.

Un aparato sistémico plagado de voluntades diversas se rige por el sometimiento a una autoridad abstracta. La libertad es la capacidad de ejercer tu pensamiento, pero justo donde comienza la de otro termina la tuya.

Podría seguir acuñado frases y cuentos, analogías y reflexiones, la verdad es que la humanidad no está preparada para ejercer su propia emancipación. Desde Jesús hasta Mahoma, anteriores y presentes, ningún iniciado en grandeza espiritual ha logrado incidir en lo más profundo del ser humano. Tal parece que antes, mucho antes, en los orígenes evolutivos fuimos genéticamente programados para el fracaso democrático. Ya el libro leído una y otra vez por millones lo menciona en repetidas ocasiones. ¿Cuántas veces la humanidad ha sido aniquilada? Si Dios mismo, según las escrituras conocidas por todos y aceptadas a pie juntillas, en ocasiones ha destruido a sus seres creados, por estar decepcionado de la maldad humana. Teológicamente también hemos sido aniquilados.

Lo curioso es que pasado un tiempo en cuanto el castigo se olvida y el miedo se disipa, volvemos a las mismas prácticas retrógradas y absurdas.

Exactamente igual, tenemos «dioses» terrenales  que en repetidas ocasiones tambien han exterminado a quienes consideran o sus enemigos o de menor categoría, raza inferior o cualquier otro pretexto.

José Luis Treviño Flores1*José Luis Treviño Flores, Coordinador Académico en el subsistema de secundarias técnicas. Escritor, dramaturgo.