JODER A MEXICO…

Parece que la burla se ha constituido en la práctica de cada día; casi, casi, como la jodedera, acción negada por el titular del Ejecutivo dentro de su agenda: “no me levanto pensando como joder a México, ningún presidente se ha levantado pensando cómo joder a México, sino cómo hacer para que al país le vaya bien”.

Álvaro de Lachica y Bonilla/ A los 4 Vientos

El verbo joder tiene linaje señorial en la historia de la lengua española. Me da gusto saber que el Presidente por fin decidió leer a algunos escritores de  nuestro idioma, comenzando por Cervantes y Quevedo, que hacían adornos con el término joder desperdigándolo en sus textos.

Quiero pensar que nuestro Presidente haya leido la novela: “Conversación en la Catedral”, de Mario Vargas Llosa, con su frase inicial: “¿Cuándo se jodió el Perú?”. Y la quiso traer al entorno mexicano. ¿Cuándo se jodió México? Seguramente mucho antes del sexenio de Peña Nieto. Lo que no quita que el Presidente le diera la puntilla.

Son siete los significados para la palabra puesta de moda por el mexiquense:

1.- Practicar el coito; 2.- Aguantarse o fastidiarse; 3.- Estropearse o dañarse; 4.- Poseer sexualmente a una mujer; 5.- Molestar o fastidiar a alguien; 6.- Destrozar, arruinar o echar a perder algo; 7.- Se usa para expresar enfado, irritación o asombro.

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Seguramente el lanzamiento de tal expresión deja entrever el acomodo que cada ciudadano quiera darle. No ha resultado fácil describir la cara que pusieron los asistentes al foro Impulsando a México organizado por el Grupo Financiero Interacciones, propiedad de hombres muy cultos y sabios, casualmente pertenecientes a la familia Hank González, Hank Rhon y otros siempre con el apellido del profesor por delante.

Lo que debemos recordar es que el presidente Peña Nieto no llegó al poder publicitando la nobleza de sus intenciones. Llegó al poder con la promesa de la efectividad gubernamental. “Sé cumplir” era el lema con el que firmaba sus anuncios de campaña. De hecho, en el más memorable de esos spots, daba la impresión que el presidente no requería del esfuerzo colectivo de los ciudadanos. Tampoco del apoyo de la sociedad. Lo único que necesitaba Enrique Peña Nieto para mover a México era a Enrique Peña Nieto.

Sería que ni Peña Nieto, ni Calderón, ni Fox, ni Zedillo, ni Salinas, por mencionar algunos mandatarios, se levantaron un día de la cama en Los Pinos pensando en “joder a México”, pero el resultado final parece ser siempre el mismo: nuestro país está jodido y nadie ha podido remediarlo. Y si los presidentes no piensan en jodernos, entonces queda claro que no están calificados para ocupar la presidencia de México, porque terminan haciéndolo, y muy bien, por cierto.

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Enrique Peña Nieto, seguramente  no piensa en esa tan mencionada palabra, pero muchas de las acciones que ha tomado, o permitido hacer, terminan por jodernos porque  gobernar es mucho más que declarar una buena intención, por sincera que sea la expresión.  

Joder a México es solapar la ilegalidad y el abuso a sabiendas de que éstos existen, y luego del saqueo, asumirse como defensor del derecho; es no tener una solución cuando el contexto internacional se torna adverso, y entonces repetir hasta el cansancio que el mal viene de otra parte;  también  es lucrar con la pobreza e instrumentar el hambre para hacer de la carencia un botín electoral; es frenar el crecimiento, ahuyentar la inversión y a cambio regalar televisores; es utilizar el poder como herramienta para beneficio personal o de grupo;  es dejar a su suerte a regiones enteras que son víctima del crimen organizado y la inseguridad.

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Joder a México es repartir despensas cuando se avecinan procesos electorales y esperar que vacíos u omisiones legales solucionen el asunto;  es dar a quien ofende al país el trato de jefe de estado;  es pedir disculpas, como si el perdón reparara lo que exige un arreglo legal;  es recortar gasto en aquello que beneficia a la mayoría;  es hacer del gobierno un reparto de plazas a cambio de; es pagar por el aplauso fácil y creer que con ello se ha cumplido con el deber de informar…es declarar, indignado, que no se quiere joder a México cuando hasta la última acción demuestra lo contario.

A los mexicanos, lo que nos jode, es aquello que se ha hecho o dejado de hacer a lo largo del sexenio, no la ocurrencia matutina.

ALVARO DE LACHICA*Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C.

andale941@gmail.com