Nuevo rechazo a la creación de un santuario ballenero en el Atlántico

La Comisión Ballenera Internacional (CBI) ha vuelto a rechazar la creación de un santuario ballenero en el Atlántico, lo que significa una segunda derrota en cuatro años a esta iniciativa que parte de países del hemisferio sur como Argentina, Brasil y Uruguay.

France Press

25 de Octubre de 2016.- La propuesta, a la que se ha opuesto Japón, Noruega e Islandia, países que practican la caza de ballenas, tuvo 38 votos a favor y 24 en contra, lo que no alcanza el 75% necesario de los votos emitidos para poder ser adoptada en la 66º reunión de la CBI, en Portoroz, Eslovenia.

«La moción ha fracasado», dijo Simon Brockington, de la secretaría de la CBI, tras contar los votos.

Además de Argentina, Brasil y Uruguay, la propuesta había sido presentada por Gabón y Sudáfrica, todos países con inversiones turísticas vinculadas al avistamiento de ballenas.

La idea consistía en crear un santuario de 20 millones de kilómetros cuadrados para especies de ballenas amenazadas de extinción por la caza masiva destinada a la explotación de su carne y su grasa a lo largo del siglo XX.

La iniciativa se presentó por primera vez en 2001 y desde entonces ha sido regularmente rechazada en las reuniones de la CBI.

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Foto: Greenpeace

Los grupos ecologistas lamentan esta decisión que consideraban una oportunidad para proteger a los cetáceos de las cazas, la contaminación o el cambio climático. Desde Greenpeace aseguran que la Comisión Ballenera Internacional no está cumpliendo su función esencial que es garantizar la seguridad de estos animales.

Los países que la defienden aseguran que un 71% de los 3 millones de ballenas cazadas en el mundo entre 1900 y 1999 lo fueron en aguas del hemisferio sur.

Cachalotes y ballenas de aleta, azules, jorobadas y enanas fueron las especies más afectadas, según los promotores de la iniciativa.

Varias de esas poblaciones apenas se están recuperando gracias a la prohibición mundial impuesta hace 30 años de la caza comercial de ballenas, que sin embargo contempla excepciones.

Según el texto de la propuesta rechazada, la creación de un santuario hubiese promovido «la biodiversidad, la conservación y la utilización no letal de los recursos balleneros en el océano Atlántico Sur».

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Foto: Greenpeace

Antes, duras críticas a Japón en la cumbre de la Comisión Ballenera Internacional

Japón recibió duras críticas durante la cumbre de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) en Eslovenia, por su programa de captura de cetáceos con alegados fines científicos que para muchos representa una excusa, según trascendió hoy.

Prensa Latina

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La cadena estatal NHK reseñó un comunicado donde precisa que los 88 países representados en la ciudad de Portoroz defendieron sus posiciones sobre la moratoria de 1986, que prohíbe la caza comercial.

En cuanto al tema, por un lado están los países que promueven la protección total y por otro, los que abogan por permitir una caza controlada, como Japón, que se escuda en la investigación científica.

El programa de investigación ballenera de Japón en el Antártico fue suspendido después de una sentencia de la Corte Internacional de Justicia, en marzo de 2014 y se reinició en diciembre pasado.

Durante la reunión de la CBI, la delegación japonesa buscó subrayar que la sentencia de la corte no representa una prohibición a la caza de ballenas en sí.

Los funcionarios afirman que Japón redujo su cuota de caza de acuerdo con las condiciones solicitadas por la corte.

Indicaron que el país tenía previsto cazar un máximo de 333 ballenas, cerca de un tercio de lo que se había propuesto en el plan previo, cuando se reanudó la caza en diciembre de 2015.

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El destazadero «científico» japonés (Foto: Internet)

Además, arguyen que la caza con fines de investigación es una medida temporal, y que la pesca comercial se puede reanudar después de que se determine una cuota de caza sostenible, con base en datos científicos.

Sin embargo, Australia, entre otras naciones, manifestó estar decepcionada por la decisión japonesa de reanudar la pesca, por lo que un grupo de países están elaborando una resolución que haga más complejos los trámites para poder capturar ballenas con fines científicos.

Los defensores del mamífero marino quieren su protección total, pues en su opinión también se pueden llevar a cabo estudios sin necesidad de matar.

Japón, Islandia y Noruega siguen cazando ballenas pese a la moratoria, mientras Canadá, Rusia y Dinamarca disfrutan de unas cuotas para garantizar la subsistencia de ciertas poblaciones tradicionalmente balleneras.

En esta cita también sobresalió la propuesta de crear el santuario del Atlántico Sur, con una extensión aproximada de más de 20 millones de metros cuadrados, la superficie de Rusia e India juntas.

Sería un área donde la caza estaría prohibida y se apostaría por la investigación científica y el turismo, similar a la que ya existe en el océano Antártico.

Sin embargo, para que el santuario fuera aprobado era necesario que votaran a favor al menos el 75 por ciento de los 64 miembros de la Comisión, pero solo obtuvo 35 votos (un 54,6 por ciento).