REFICCIONES: solidaridad es amarse a uno mismo

En tiempos trágicos como los que nos agobian resulta imprescindible actuar. No importa si nuestras actuaciones son tan disimuladas que casi no se noten. Cualquier acción encaminada a impedir el más discreto abuso se vuelve importante. La solidaridad no sólo es una palabra de la que se apropió el gobierno, es además el sentimiento más trascendente de un ciudadano hacia otro ciudadano. Solidaridad no sólo es amar a los otros, solidaridad es también amarnos a nosotros mismos porque nos descubrimos semejantes a los otros.

Ignacio Betancourt/ A los 4 Vientos

Lo que le ocurre a uno nos ocurre a todos, aunque no lo sepamos o nos mantengamos indiferentes. Uno no puede estar bien si otros están mal, imaginarnos a salvo del horror es un supuesto que puede resultar grave.

Todo aquello que se hace para utilidad de otros, abona a favor de una colectividad que por más imperceptible que se manifieste es real y nos involucra lo sepamos o no. En tiempos como el actual nada es inútil si sirve a otros. La otredad es ineludible, existe como la única opción para nuestro actuar, por tanto la indiferencia es la más disimulada forma de complicidad con los enemigos de la población.

Si miles de haitianos y africanos se aglomeran en la ciudades fronterizas de Mexicali y Tijuana, aguardando asilo político en los Estados Unidos o huyendo de la violencia de sus regiones, no se les puede ignorar argumentando su color de piel o la lejanía de sus orígenes. Por otro lado habría que señalar que junto a ellos, muchos connacionales provenientes principalmente de Guerrero y Michoacán, Veracruz, Chiapas, Puebla o Jalisco, también tratan de escapar de un país, de su propio país, México, que les niega todo. Africanos, haitianos y mexicanos hacinados en la frontera padecen males comunes. Para la Coalición Pro Defensa del Migrante, cerca de tres mil ciudadanos mexicanos (niños y mujeres incluidos) buscan asilo en Estados Unidos, intentando escapar de uno de los gobiernos más criminales del continente: el actual gobierno mexicano.

Se sabe que al 67% de los peticionarios mexicanos se les ha negado la internación en el vecino país por problemas administrativos, del restante 33% solamente un uno por ciento logra el asilo tras un larguísimo proceso en el que se exigen múltiples evidencias de que están en peligro verdadero.

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Migración mexicana, un calvario de sufrimiento y muerte.

Obviamente intentar escapar de la brutalidad reinante en la nación, en lugar de enfrentarla o cambiarla no es solución para casi nadie, pero la desesperación obnubila no sólo el pensar sino que llena de irracionalidad muchos intentos.

“México no es un Estado prioritario para Estados Unidos en materia de migración.” señala el vocero de la Coalición Pro Defensa del Migrante. Y a todo esto ¿qué dice el gobierno mexicano?

Y siguiendo con la interminable cadena de desventuras que hoy asola a la mayoría de la población (¿qué significara ahora gritar ¡Viva México!?), una engañifa más de la burocracia gobernante que incapaz de resolver prácticamente nada, sólo se dedica a taparle el ojo al macho inventando instancias administrativas que para lo único que sirven es para aumentar la ya de por sí obesa burocracia. O cómo calificar a la plataforma digital llamada Memoria y verdad  propuesta hace algunos días en el Centro Cultural Universitario de Tlatelolco por el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai), la cual de inmediato ha sido descalificada por “ocultar información”, “simular transparencia” y “carecer de compromiso” para llegar a la verdad en caso de transgresiones a los más elementales derechos humanos.

Representantes de organizaciones sociales señalaron, sin recibir respuesta, que “Este Inai, que opta por el olvido, no es por el que luchamos… se olvidó que en el centro del derecho a la información está el ciudadano y no los funcionarios.” ¿Por qué continuar aparentando institucionalmente que hay interés en las violaciones de las garantías fundamentales de la ciudadanía? si es absolutamente cierto que el gobierno en su conjunto es incapaz de actuar a favor de la población. Imaginan los funcionarios de todas las jerarquías que el ciudadano no siente, ni piensa, ni se harta de sus agresiones y burlas. Tarde lo descubrirán.

Y como para rubricar con broche de oro la sucesión de desatinos y agresiones disfrazadas dizque de estrategias económicas, el golpe presupuestal al llamado sector cultural es algo tan descabellado que hasta la propia Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados se opone al recorte de 30 por ciento al gasto de dicho sector y (para seguir tapándole el ojo al macho) acordó citar a comparecer al Secretario de Cultura la próxima semana. Según dicha Comisión resulta “inaceptable” la reducción del presupuesto, diría yo a un sector vital para toda sociedad que se precie de serlo.

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Sin embargo, qué le puede importar a funcionarios y partidos políticos la ciencia y la cultura del país, ocupados sólo en vivir sin crisis en medio de la crisis.

Curiosa realidad la de las mayorías de un país cuyos gobernantes y grandes empresarios se vanaglorian de una supuesta modernidad, en dónde lo único que no se moderniza son las condiciones de vida de las mayorías.

Alguien podría explicarnos cómo puede ocurrir que mientras millones de seres humanos honestos y trabajadores viven en crisis económica, política y cultural, unos poquitos corruptos y ladrones se la siguen pasando a todo lujo y alejados de cualquier crisis cada vez se acicalan con mayor esmero para fotografías y entrevistas televisivas, no vaya a ser que cuando alguien los mire se vaya a pensar que el país se despeña. Si las tragedias se ensañan con casi todos, por lo menos que quienes dicen representarnos luzcan exitosos y saludables.

Del poeta alemán Bertolt Brecht (1898-1956) van algunos fragmentos de su poema “Elogio de la duda”:

(…) La más bella de las dudas, sin embargo,/ es cuando los débiles indecisos levantan la cabeza y/ no creen ya más en la fuerza de los opresores./ ¡Oh, cuánto se luchó por establecer este principio!/ ¡Cuántas víctimas costó!/ Qué difícil fue ver de qué forma eran realmente las cosas./ (…)Frente a los que no tienen reparos, los que jamás dudan,/ están los que siempre tienen reparos, los que jamás actúan./ Algunos no dudan para tomar una decisión, sino para alejarse de una decisión./ Utilizan sus cabezas sólo para negar./ Con semblante preocupado advierten contra el agua/ a los pasajeros del barco que se hunde./ Bajo el hacha del verdugo se preguntan si no es él también un hombre./ Comentando en voz baja que el asunto/ aún no ha sido investigado, se van a la cama./ Su actividad consiste en cavilar, su frase favorita/ es aún no esta concluido para sentencia./ Por supuesto, si ustedes alaban la duda,/ no alaben esa duda que es desesperación./ De qué le sirve poder dudar/ a quien no puede decidirse./ Se podrá equivocar el que se contente/ con muy pocas razones,/ pero quien necesita demasiadas permanece en el peligro sin actuar./ Tú, que eres un dirigente, no olvides/ que lo eres porque has dudado de los dirigentes,/ permite por tanto, a los dirigidos, dudar.   

IGNACIO BETANCOURT ROBLESIgnacio Betancourt Robles. Poeta potosino. Investigador literario en el Colegio de San Luis Potosí. Premio Nacional de Poesía Punto de Partida (UNAM, 1974); Premio Nacional de Cuento (INBA, 1976).