Trump: Odio, misoginia y violencia

En memoria del maestro René Avilés Fabila

En menos de un mes se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. En ellas se confrontarán dos concepciones sobre la política y los derechos ciudadanos.

Isidro H. Cisneros/ A los 4 Vientos

A pesar de un desgate político evidente, la candidata Hillary Clinton representa el espíritu liberal de la democracia más antigua del continente americano, mientras que, por su parte, el republicano Donald Trump proyecta lo peor del ánimo conservador que actualmente recorre el mundo.

Considerado un demagogo, muchos pierden de vista que Trump representa una peligrosa derecha populista, racista y machista. La misoginia presente en su discurso expresa odio, rechazo, hostilidad y desprecio hacia las mujeres, y hacia todo lo femenino, que tiene una continuidad en conductas negativas, desvalorizantes y violentas.

Las expresiones cotidianas de Trump reflejan la brutalidad sistemática que las mujeres viven en el espacio público. La realidad que enfrentan está marcada por una violencia descarnada que va desde la explotación sexual y laboral hasta el asesinato.

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A pesar de los discursos en favor de los derechos de las mujeres y de la denominada “equidad de género”, el menosprecio por quienes ostentan un cuerpo femenino, pero sobre todo, por quienes no cumplen con los mandatos del patriarcado, resulta evidente. Constatamos que las mujeres siguen siendo consideradas objetos en un sistema económico, social y político que, ya de por sí, menosprecia la vida y la dignidad de las personas.

La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer, señala en su artículo primero que dicha violencia está representada por cualquier acción o conducta, basada en el género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico en cualquier ámbito. Aunque la agresión mayormente conocida es la violencia doméstica e intrafamiliar, cada vez resulta más importante aquella ejercida en los espacios públicos, caracterizada como una forma de inseguridad, real o imaginaria, que restringe el desarrollo pleno de las mujeres, su movilidad y autonomía. El elemento distintivo de este fanatismo es que ocurre frente a todos.

Las agresiones contra las mujeres representan uno de los temas centrales de nuestro tiempo, debido a su visibilidad y a que expresan una de las formas de discriminación más evidente y cruel. Por esto, requerimos explicar las causas y efectos de la misoginia y de la violencia de género en nuestras sociedades, analizar el marco legal y las políticas gubernamentales con respecto a la seguridad, así como documentar experiencias y buenas prácticas de organizaciones de la sociedad civil y del Estado en materia de prevención y atención de la violencia en los espacios públicos, sobre todo, aquellas referidas al acoso y hostigamiento sexual.

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El rechazo generalizado que han recibido las posiciones de Donald Trump hacia las mujeres, los migrantes y otros grupos minoritarios, hace recordar que uno de los mayores males de nuestras imperfectas democracias radica en aquellas concepciones políticas que promueven la intolerancia y la discriminación. Las elecciones del próximo 8 de noviembre representan una importante oportunidad para que los ciudadanos de aquel país, puedan combatir estas expresiones de odio a través del sufragio.

ISIDRO H CISNEROS*Isidro H. Cisneros. Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Florencia, Italia. Ex Presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal  (isidroh.cisneros@gmail.com    Twitter: @isidrohcisneros) agitadoresdeideas.blogspot.mx