¡Los migrantes también son seres humanos!

¿Es posible contar una crisis humanitaria tan desgarradora sin caer en la lágrima fácil? Por eso, este pasado jueves, me trasladé a la ciudad de Tijuana, al refugio del Padre “Chava”, en donde desde hace días se vive lo más cercano a una crisis humanitaria, que ha rebasado a nuestras autoridades, por la presencia de cientos de migrantes haitianos que, desde hace días, buscan pasar a los Estados Unidos por esta frontera.  Quise sentir como mi corazón palpitaba a la vez que los de estas personas y no a través de la televisión.

Álvaro de Lachica y Bonilla/ A los 4 Vientos

Bolsas con comida son ofrecidas por voluntarios a decenas de personas desesperadas, cuyos rostros demuestran que no han comido hace días. Los que logran obtener una, tendrán la suerte de comer un poco y compartir con su familia. Esa angustiosa escena que parece sacada de una película de terror, es la que en los últimos días ha estado apareciendo constantemente en los noticiarios. Haitianos que escapan de su desolado país, con la intención de encontrar un futuro mínimamente mejor y no son recibidos por ninguno de sus vecinos cercanos o lejanos.

Todos esos hechos desfilan por la televisión y los periódicos, como simples noticias, y nadie se detiene en el factor primario: los migrantes son seres humanos. Y los países con un poco más de recursos, como el nuestro, estamos obligados a ser solidarios y tratar de paliar una situación que nos pone una enorme tarea a todos las personas que nacimos con más suerte en la vida.

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Para los que creen que la hostilidad hacia seres humanos de otros países que perdieron la lotería de la vida está adosada a nosotros, hay evidencia de lo contrario. El problema es que este debate no puede ser ganado con estadísticas, eso no cambiará la actitud de nosotros. Hay que hacerlo a través de historias, humanizando a los migrantes sin rostro. Tenemos que mostrar sus nombres, sus caras, sus miedos, sus ambiciones, y de qué están huyendo. Tenemos que presionar a nuestros gobiernos a que hagan más para resolver situaciones que obligan a los humanos a escapar.

Esta crisis de los migrantes haitianos, es una realidad difícil de ignorar por nuestra sociedad bajacaliforniana. Las personas que pude observar, todas transitan con el peso de su propio cuerpo abatido, sobre el que descansa una cabeza llena de fantasmas. Pelean contra sí mismos en una senda cercana a la desesperación y la muerte, que se traga siempre a los más débiles: “somos cuerpos sin cuerpo”, alcanza a murmurar en su mal español, uno de los atribulados personajes.

Me tocó conocer a un niño haitiano, de nombre Antoine, él es uno de muchos, tiene nombre y rostro, no como otros, que sólo llegan a un número, pero eso no mejora las cosas, por lo que está en mi memoria, como todos los demás, así como el pensamiento de que yo mismo podría ser fácilmente uno de ellos. No existen diferencias de sangre o de genes entre nosotros y si fuera a hablar de la injusticia que esto significa, fácilmente me volvería loco, por lo que en lugar de pensar en ello, lo trato de escribir.

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Pasemos por alto nuestra vergonzosa actitud frente al migrante, que hoy es haitiano pero ayer era hondureño o guatemalteco  y veamos la forma en que esta actitud comienza a convertir a México en una criatura distinta.

La reacción ante la llegada masiva de inmigrantes haitianos  es, más que nada, un síntoma de la deriva que experimentamos varios países de nuestro continente, que deberíamos atender aprendiendo a ser solidarios.

"Somos cuerpos sin cuerpo"
«Somos cuerpos sin cuerpo» (Foto: Internet).

Cuando se tienen centenas  de personas que se aglomeran  en  zonas densamente pobladas sin organización alguna, tenemos  ya un estado de emergencia, por lo tanto, es una locura pensar que un proceso de este tipo vaya a relajarse por sí solo. Por lo menos, los migrantes necesitan disposiciones y atención médica. Y yo considero que el  ejército es el único agente que puede llevar a cabo una gran tarea de organización y ayuda a la población necesitada, no importa cuál sea su nacionalidad.

ALVARO DE LACHICAComisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C. Correo electrónico: andale941@gmail.com