REFICCIONES: México gasta 236 mil millones de pesos debido a la inseguridad pública

Las víctimas de la inseguridad no sola significan el dolor de cientos de miles de ciudadanos y el estrepitoso fracaso de un gobierno, también representan altísimas pérdidas económicas.

Ignacio Betancourt/ A los 4 Vientos

En el año de 2015, según datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (Envipe), el monto de pérdidas consecuencia de la inseguridad fue de 236 mil 800 millones de pesos, eso debido a la realización de 29 millones 300 mil delitos del fuero común (que excluyen los de la delincuencia organizada). De inmediato uno se pregunta ¿en qué país vivimos?, ¿en qué clase de guerra nos encontramos más de cien millones de mexicanos?, ¿qué forma de gobierno padecemos?

El total de los delitos realizados el pasado año representa “una taza de 28 mil 202 víctimas por cada cien mil habitantes”.

Después del robo los delitos más comunes son asalto en la calle o en el transporte público y la extorsión sigue siendo el segundo más frecuente.

El gasto de los hogares para protegerse de la delincuencia (cerraduras, candados, rejas, bardas, etc.) según la encuesta de la Envipe, fue de 77 mil 900 millones de pesos y creció más de 17% en comparación con 2014. Aunado a lo anterior, los delitos no denunciados o que no llegaron a averiguación previa en 2015 fue de 93.7% en todo el país, 1.1% superior al año anterior. Las razones por la que los afectados no denuncian se deben a que lo consideran una pérdida de tiempo o por desconfianza en la autoridad ¿hasta cuándo la población seguirá soportando tal estado de cosas?, ¿cuál es el límite de la resistencia ciudadana?, ¿cuál la manera más adecuada de cambiarlo todo?»

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O qué decir de los recortes en gasto social al campo con un presupuesto similar al de ocho años atrás (y favoreciendo descaradamente a los grandes productores en demérito del apoyo a los pequeños), la educación (37 mil millones de pesos) o la salud (10 mil millones), mientras cientos de miles de funcionarios (la mayoría corruptos) siguen percibiendo sueldos altísimos e incluso incrementándolos actualmente (y aún se condona a grandes empresarios 188 mil millones en impuestos) ¿por qué las crisis sólo son para las mayorías y nunca para los grandes empresarios o para la élite gubernamental?

El nuevo Secretario de Hacienda presiona al Congreso con la urgente aprobación del paquete propuesto por el gobierno federal para 2017, amenazando que de no hacerlo ya “estará en riesgo la estabilidad económica del país”. Qué es dicha “estabilidad” cuando la mayoría de la población mexicana está empobrecida y según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal): “Hoy un trabajador que gane salario mínimo se mantiene por debajo de la línea de pobreza. Los trabajadores aquí pasan hambre y se viola la Constitución todos los días.” ¿Es esa la estabilidad que se puede perder si no es aprobado el criminal recorte?

El nuevo ajuste es de 240 mil millones de pesos y golpea duramente a los intereses de la población, si a ese hecho agregamos que el salario mínimo vigente en este año es de 73.04 pesos, el cual multiplicado por los treinta días del ingreso mensual suma 2 mil 191.2 pesos el panorama es crítico pues se supone que tal cantidad debería alcanzar para el sustento de toda una familia, sin embargo, la canasta básica (alimentaria y no alimentaria) para una sola persona cuesta 2 mil 660. 40 pesos ¿por qué en un país con tantos recursos naturales existe tanta miseria?, ¿será acaso que la virgen de Guadalupe se ha olvidado de sus hijos? Si a lo anterior sumamos que en menos de una década se duplicó el gasto público destinado a las pensiones, advierte el presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) que: “No estamos preparándonos lo suficiente para enfrentar la transición demográfica que se avecina.” Si por donde quiera que se le vea el porvenir es ominoso, obviamente la solución no será nunca las declaraciones televisivas de funcionarios y empresarios, ni mucho menos la represión generalizada que los gobernantes alucinan como solución a sus yerros y a su rapiña.

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Pese a la situación económica tan desastrosa, de alguna manera el responsable, es decir el anterior Secretario de Hacienda escapó incólume, funcionalmente arropado con el escalofriante show de la visita de Trump que sirvió de perfecta cortina de humo para permitirle estar a salvo de todos sus desatinos, se fue sin dar explicaciones ni mucho menos enmendar sus equivocaciones. Son tan cínicos los actuales gobernantes que tranquilamente resultan capaces de los peores excesos con tal de no asumir sus responsabilidades. Si bien para todo tienen respuesta verbales, la situación no la modifican sus palabras ¿por qué debe creer la población que el recorte es equilibrado y razonable? ¿Será que la compulsiva presencia mediática de Peña Nieto, atestiguando los tratados de paz en Colombia o fotografiándose en el sepelio de Shimon Peres resuelve algo en el país que dice gobernar?

Mejor pasemos el resurgimiento de la derecha cavernícola y a la  ciudadanía más desinformada (un condimento más en este caos que nos ahoga). El conservadurismo decimonónico se niega a reconocer sus históricas derrotas e insiste en manifestarse con el pretexto del reconocimiento jurídico a los llamados matrimonios igualitarios; mentalmente habitan en el siglo XIX aunque se comuniquen por internet.

Cito lo señalado por el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente: “El laicismo es la política pública del estado mexicano por mandato constitucional. La libertad de credo está garantizada. No hay que confundir a la ciudadanía con la feligresía ni los delitos con los pecados.”

Mal acostumbrados por los 300 años de Colonia en México, los monseñores y sus turbas milagrosamente han saltado del neoliberalismo a la Reforma imaginando que sus parroquiales concepciones son universales y obligatorias. Un rasgo típico de las actitudes fascistas es el de suponer que lo que piensa y decide el jefe (en este caso un cardenal retrogrado) es ley divina e incontrovertible y que el de arriba piensa por los de abajo. La funcionalidad fascista consiste en pensar por los demás, pues salvarlos de las inclemencias del pensar debe generar sólo agradecimiento y obediencia. La similitud entre el sargento Nuño, Secretario de Educación Pública, y el Frente Nacional por la Familia es más que evidente.

Del poeta zacatecano Ramón López Velarde (1888-1921) va un fragmento de su poema “El minuto cobarde”: En estos hiperbólicos minutos/ en que la vida sube por mi pecho/ como una marea de atributos/ onerosos, la plétora de vida/ se resuelve en renuncia capital/ y en miedo se liquida.// Mi sufrimiento es como un gravamen/ de rencor, y mi dicha como cera/ que se derrite siempre en jubileos,/ y hasta mi mismo amor es como un tósigo/ que en la raíz del corazón prospera.// Cobardemente clamo, desde el centro/ de mis intensidades corrosivas,/ a mi parroquia, el ave moderada,/ a la flor quieta y a las aguas vivas.// Yo quisiera acogerme a la mesura,/ a la estricta conciencia y al recato/ de aquellas cosas que se hicieron bien (…)

IGNACIO BETANCOURT ROBLES* Ignacio Betancourt Robles. Poeta potosino. Investigador literario en el Colegio de San Luis Potosí. Premio Nacional de Poesía Punto de Partida (UNAM, 1974); Premio Nacional de Cuento (INBA, 1976).