Crónica de un mitin con AMLO: Morena y las posibilidades del futuro que nos espera

Llego al Hotel Paraíso las Palmas a las 5:28, y me sorprendo a mí mismo siendo puntual. Mientras me acerco al salón correspondiente comienzo a observar militantes de Morena dispersados por la entrada del lugar. Unos atienden la mesa de registro, otros dialogan entusiasmados, y unos cuantos más teclean con rapidez en sus celulares.

Daniel Arellano Gutiérrez* / A los 4 Vientos

¿El motivo que los ha reunido a todos aquí el día de hoy? El líder nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador (AMLO), viene de visita al puerto como parte de su gira por Baja California. ¿Podría pedir acaso una mejor oportunidad para evaluar a este partido y su dirigente? Lo dudo.

Luego de registrarme como “simpatizante” me sorprendo identificado como reportero por la mujer en la entrada del salón, quien me indica que “a los periodistas nos reservaron un lugar en aquel lado” mientras apunta hacia la izquierda del recinto (en mi cabeza persiste la duda de cómo supo que venía en representación de un medio de comunicación). Seguido de esto me entrega un par de copias que incluyen una fábula sobre un ratón en una granja, una reflexión que invita a ser solidario y cuidar de la gente a nuestro alrededor, y un mensaje sobre las necesidades de unirnos como nación contra un solo enemigo: “la mafia del poder”.

Tomo además un número del periódico impreso Regeneración, del mes de Septiembre, que yacen dispuestos frente a la puerta entrada dentro del salón. Al llegar al lugar indicado por la mujer de la entrada descubro que en cada asiento hay un periódico de “Regeneración”; volteo a mi alrededor y observo que son pocos los que lo ojean, mucho menos quienes lo leen.

En primer plana está una declaración «Transformemos a México, entre todos y desde abajo: AMLO». Lo abro y encuentro información sobre el aumento de los energéticos, la declaración patrimonial de AMLO, un monero de El Fisgón, el apoyo de morena a los maestros de la CNTE, la desaparición de las pensiones de los jubilados, la tercera candidatura de AMLO a la presidencia, mensajes que piden justicia por los 43 y Nochixtlán, y las indicaciones para afiliarse a Morena.

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Sobre la tarima dispuesta para el dirigente nacional, un hombre con gafas y un poco de sobrepeso da la bienvenida a los presentes. El sujeto indica que en unos momentos llegará el «Lic. Andrés Manuel López Obrador» (así lo nombran), quien hace unas horas dio una conferencia en San Quintín. “Morena se está organizando”, concluye el interlocutor y llueven aplausos.

Una señora me entrega un nuevo papel, que en este caso se trata de una invitación al festival cultural “Ayotzinapa Vive”, que se realizará el próximo domingo 25 de Septiembre en el monumento a Lázaro Cárdenas, entre las avenidas Reforma y Diamante. Dos años han pasado ya desde la desaparición de los 43… pero como vuela el tiempo, y como persiste la injusticia.

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Festival cultural “Ayotzinapa Vive”, que se realizará el próximo domingo 25 de Septiembre en el monumento a Lázaro Cárdenas, entre las avenidas Reforma y Diamante.

Sobre el templete en el centro del salón hay una mesa con mantel rojo y tres sillas dispuestas para Obrador y compañía. Detrás de ella una lona de 2 x 3.5 metros que exhibe una foto de AMLO y el logo y slogan de su partido político: “Morena, la esperanza de México”. El partido político lopezobradorista parece decidido a tapizar cualquier superficie con la cara de su dirigente…

Música de jazz acompaña el bullicio al interior del salón, mientras algunos de los asistentes miramos con atención la animación que transcurre en un proyector a la izquierda de la tarima. En el video cantan jóvenes arriba de un camión de Morena, que va subiendo mexicanos en diferentes paradas del transporte público. Además, el producto audiovisual alterna con imágenes de mítines pasados de AMLO, infográficos que incluyen los principios del movimiento partidista y cifras sobre la situación actual del país en cuestiones económica y política.

Un rápido paneo por el salón me revela una verdad incómoda: la mayoría de los presentes son hombres mayores de edad, de entre 40 y 60 años, ¿dónde están los jóvenes? La mayoría parece ser gente humilde y trabajadora, con vestimenta de gorra y chaqueta vieja y su piel de color tierra. También hay algunas familias.


La verdad es que no me sorprende tanto no ver a ni un solo joven en el salón. Seguramente fueron pocos los que se enteraron del evento, pues apenas se le dio difusión más allá de los militantes. Por otro lado, es normal que no haya tanto joven militante, sobretodo si lo pensamos a partir de la neblina ideológica que la posmodernidad nos ha heredado. ¿Izquierda? ¿Derecha? ¿Socialismo? ¿Neoliberalismo? Para las nuevas generaciones no tiene sentido profundizar en esos términos “obsoletos”, ¿para qué opinar y dialogar sobre algo que “ya se terminó” con la caída del muro? Ya ni hablar de nuestra incredulidad sobre las vías de participación política convencionales (militancia y voto) como sinónimo de cambio.

“Puro asesino y ladrón hay en el poder”, dice uno de los ancianos que participa en la conversación detrás de mí. “Nos ha pegado bien duro Peña Nieto…”, responde el otro anciano.

La pregunta esencial de todo el evento asoma en mi cabeza: ¿Qué pensar de AMLO? Los adultos jóvenes de mi generación lo hemos visto aspirar ya dos veces a la silla presidencial, y a su vez, lo hemos visto fracasar. La primera vuelta la perdió contra Calderón en el “fraude del 2006” (como lo llamó Obrador), hace diez años, cuando los de mi edad todavía no podíamos ni votar. En aquella ocasión fue evidente la alianza del PRI y el PAN para que no ganara Obrador, materializada en una campaña sucia lanzada desde múltiples frentes políticos y mediáticos; evidente para quienes no teníamos ilusos 14 años y se informaban por otros medios que no fuera de videos satíricos sobre AMLO.

La segunda vez, López Obrador perdió contra la construcción presidencial que Televisa hizo de Peña Nieto, una campaña donde la compra de votos y la triangulación de fondos del caso Monex jugaron a favor del candidato priista. Y bueno, ahora los mexicanos presenciamos “la tercera es la vencida”, «la última y nos vamos» de López Obrador.

—“Es un loco obsesionado con el poder”—, me dijo mi madre hace unas horas, mientras le lavaba los trastes sucios de la comida.

Es difícil refutar esa declaración, siendo que AMLO se ha negado a dejar de perseguir la presidencia en más de una ocasión. Pero veamos, ¿qué méritos podemos decir que tiene Manuel? Ha construido Morena desde cero, un partido político que si bien tiene sus fallas y corruptelas, se ha convertido en una oposición legítima del poder en turno que denuncia cada acto cínico y bárbaro del PRI, el PAN y el PRD, y que concentra mucho del hartazgo de millones de mexicanos. Pero, ¿es eso suficiente?

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Los adultos jóvenes de mi generación lo hemos visto aspirar ya dos veces a la silla presidencial, y a su vez, lo hemos visto fracasar.

Por su lado, si bien el periódico Regeneración está saturado de propaganda lopezobradorista, también está repleto de información crítica sobre el gobierno de Peña Nieto. “Nos engañaron: suben la gasolina y la luz”, dice uno de sus encabezados. Su difusión (tanto impresa como digital), sin lugar a dudas ha contribuido mucho a desinformar a la población. ¿Se compensa la propaganda con la crítica?

Además, aunque duela reconocerlo, cosa que ha dicho AMLO, cosa que ha sido presagio (¿es así, o ya me están lavando el coco a mí también?). A 4 años del gobierno priista, nos encontramos sumidos en lo más hondo del despeñadero: PEMEX se privatizó y sumió al país en una crisis económica con un peso devaluado y el precio de los energéticos al alza; ni hablar de la crisis política y de derechos humanos que el escenario de violencia ha dejado a su paso (78, 108 ejecutados durante el peñismo, más Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingán, Nochixtlán y un eterno etcétera).

Así las cosas, AMLO (pero sobretodo Morena) se convierten en un partido muy atractivo porque concentra mucha de la inconformidad de los mexicanos. Su slogan “la esperanza de México” encapsula los sentires e ilusiones de millones de mexicanos que deseamos un cambio verdadero. Visto desde el punto de vista de la disidencia nacional, el partido de López Obrador es parecido al Movimiento magisterial de la CNTE, pero al igual que este, los errores heredados de sus antecesores (con Morena el PRD y antes el PRI, con la CNTE el SNTE) no terminan de convencer a gran parte de la población. Y con justa razón.

Sin embargo, ante el panorama crítico del país es muy difícil resistirse a lo que consolida Morena, ¿en quién más confiar? ¿En el PRIANRD (hazme el favor)? ¿En los independientes? Todos sabemos —o deberíamos de saber— que ningún independiente va a alcanzar la presidencia en el 2018, pues las condiciones simplemente son demasiado adversas y las eleccionese ya están a la vuelta de la esquina. ¿Qué otras opciones entonces?

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AMLO (pero sobretodo Morena) se convierten en un partido muy atractivo porque concentra mucha de la inconformidad de los mexicanos. Su slogan “la esperanza de México” encapsula los sentires e ilusiones de millones de mexicanos que deseamos un cambio verdadero.

Pero bueno, también hay que ser críticos con el partido morenista. ¿Qué pensar, por ejemplo, de su inegable rastro de populismo? Este es uno de los calificativos con los que más se ha desprestigiado a AMLO, sin embargo, es un concepto complejo. Como lo señaló Barack Obama, un político populista es alguien que se preocupa por los pobres, por “los de abajo”, por los menos desfavorecidos. En ese sentido, Obrador tiene palomita, pues desde hace 4 años ha construido su partido político con el apoyo de los más desfavorecidos  (espera, ¿eso es bueno o malo?).

Sin embargo, también suele denominársele populista a los políticos oportunistas, que se apropian de cualquier causa justa y se “visten de pueblo” para ganar simpatías y votos con promesas ilusas —algo así como lo que hizo el PRI durante 70 años, y retomó en la campaña de Peña Nieto—. En este sentido, AMLO también tiene palomita, por lo que ambas definiciones de populismo le caen como anillo al dedo.

Ya han pasado 40 minutos y Obrador sigue sin aparecer. La sala está llena, con aproximadamente 300 asistentes. Sin embargo, leyendo mi conciencia la cumbia de morena que sale por las bocinas del templete sube de volumen. “Si el país se moviliza, no nos engaña Televisa”. Parece que Morena tampoco se ha podido resistir al uso de cumbias para atraer simpatizantes. 

Muchas cabezas giran y una multitud de cuerpos se incorporan y miran atentos hacia la puerta de entrada. “Ahí viene ya”, dice uno de los ancianos de la fila de atrás. Los rostros preparan sus semblantes de admiración para recibir al hombre, al “salvador”, al líder y Dios político (¿cuál fanatismo? ¿Cuál mesianismo? ¿O es que en esto también exagero mi interpretación?). Hay demora. Salgo del recinto y me encuentro con una parvada de periodistas que están interrogando a AMLO; error de novato esperar adentro. Ahora sí, frente a mí está el «político del momento».

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«Hacer competitiva esta zona del país, para que haya empleos y suban los salarios de los trabajadores. Vamos a convencer a los gobernantes de Estados Unidos que eso es mejor que construir muros, o que las deportaciones.»

—“Esta es zona fronteriza, tiene años batallando debido a que no se entiende, no se comprende la situación especial de esta frontera”—, comenta una reportera rubia de PSN.

—“Sí, ayer propuse en Tijuana que al triunfo de nuestro movimiento vamos a crear en toda la frontera norte una zona libre, una zona franca para impulsar las actividades productivas, bajar los impuestos, el IVA y el precio de los energéticos. Hacer competitiva esta zona del país, para que haya empleos y suban los salarios de los trabajadores.

«Vamos a convencer a los gobernantes de Estados Unidos que eso es mejor que construir muros, o que las deportaciones. Es muchos mejor un acuerdo para el desarrollo de México con el propósito de que haya empleos y de esa manera enfrentar el fenómeno migratorio y la falta de seguridad pública. Si hay trabajo en México, no va a tener la gente la necesidad de irse a Estados Unidos.»

La ronda de preguntas dura otros 6 minutos, tocando temas como la declaración 3 de 3 del dirigente, las propiedades y el avión nuevo del gobernador bajacaliforniano, Kiko Vega, y el diálogo de AMLO con los jornaleros de San Quintín. Cuando ha tenido suficiente, López Obrador pronuncia un estridente «¡Vamos ya!» con el que expresa su hartazgo y ansiedad por contiuar con el evento político.

Concluido el interrogatorio Obrador entra al salón y estallan gritos y aplausos. “Licenciado, ésta es la gente que lo recibe en su casa, Ensenada”. De inmediato una porra se alza entre los presentes: “¡es un honor, López Obrador!”. Pienso entonces que uno de los mayores obstáculos de Morena es que todo el partido gire en torno a AMLO, como si de una secta se tratase. La historia nos ha demostrado los peligros de que un partido político se funde exclusivamente a partir de la imagen de alguien.

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Uno de los mayores obstáculos de Morena es que todo el partido gire en torno a AMLO, como si de una secta se tratase.

Ya en el templete se le da otra bienvenida al político, al igual que al coordinador estatal de Morena, Jaime Bonilla Valdez, y los militantes presentes. A Teodoro Araiza, futuro regidor, también se le agradece y se hace una introducción a los coordinadores de los diferentes distritos del municipio. Claro, nadie menciona las imposiciones por dedazo que hubo al interior de Morena para que estos representantes participaran en sus respectivas candidaturas.

Toma el micrófono Armando Ayala Robles, ex candidato a la presidencia municipal, y comienza a hablar de la estrategia del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, iniciando con el énfasis en la gran extensión territorial de Ensenada, y la meta de conseguir un mínimo de 81,000 votos en la entidad para las elecciones del 2018.

—“Estamos llevando a cabo estrategias para combatir la desinformación y los ataques mediáticos desde el poder”—, comenta Ayala Robles. Finalmente Obrador toma el micrófono, y empieza un discurso que se prolongará durante aproximadamente 40 minutos. Si algo le encanta a este hombre es estar detrás del micrófono.

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«Tenemos como misión el organizarnos en todo México para conseguir el cambio y la transformación del país en esa oportunidad dorada que se va a presentar en el 2018».

—“Amigos, amigas, es un honor estar con ustedes”—, y así prosigue durante 5 minutos más, agradeciendo la oportunidad de poder reunirse con los militantes de Morena para dialogar y evaluar cómo va el progreso del partido.

«Tenemos como misión el organizarnos en todo México para conseguir el cambio y la transformación del país en esa oportunidad dorada que se va a presentar en el 2018».

Con una elocuencia y retórica pulida por tantos años de participar en la política, AMLO comienza a hablar del “régimen corrupto de las élites privilegiadas”, y lo que se conoce como “gatopardismo”, que en sus palabras es “fingir que las cosas cambian en apariencias mientras se mantienen igual, por ejemplo, con la llamada ‘alternancia’ del PAN en el 2000, que ustedes vieron terminó siendo lo mismo que el PRI”.

El dirigente habla entonces de lo ocurrido en el 2006 y el 2012, para introducir lo que probablemente suceda en el 2018. —“En las próximas elecciones quieren hacer lo mismo. Como ya no sirve el PRI, van a utilizar al PAN y a Margarita Zavala”—.

— “¡Qué horror!”—, comenta una mujer a mi izquierda.

— “¡Pero ésta vez sí vamos a ganarle a la mafia del poder…—, retruenan los aplausos, —…y a eso vengo, a decirles que les reconocemos mucho lo que hacen, porque eso es lo más importante, que tengamos un comité en cada sección que se funden desde abajo!”.

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“En las próximas elecciones quieren hacer lo mismo. Como ya no sirve el PRI, van a utilizar al PAN y a Margarita Zavala”

AMLO insiste en la necesidad de estar bien organizados para enfrentar “la embestida de la mafia del poder”, y pone énfasis en que los comités serán esenciales para informar la realidad que ocurren en el país a través del periódico Regeneración, “y así acabar con el cerco informativo que utilizan los poderosos para ejercer la dictadura perfecta”. Reconozco que habla con amplio conocimiento sobre las estrategias desinformativas de la clase política; es claro que las experiencias pasadas le han dejado algo de saber.

—“Necesitamos informar, porque los medios oficialistas sólo repiten la mentira de la Reforma Educativa, que han venido imponiendo los organismos internacionales, al igual que las reformas estructurales de Peña y su gabinete”—.

Obrador toca entonces el tema las reformaras, señalando cómo la reforma fiscal incrementó el IVA en el estado bajacaliforniano del 11 al 16%, cómo la reforma energética entregó el petróleo y la industria eléctrica a empresas privadas, y cómo la reforma educativa pretende hacer lo mismo con la educación.

—“La reforma educativa es lo mismo, ¡quieren privatizar la educación! El gobierno está obligado a garantizar la educación gratuita, no debe ser un privilegio. ¡Lo que quieren estos corruptos neoliberales es que estudien sólo los que tienen dinero!—, otra ola de aplausos acompaña el discurso del político, que para este momento ya resuena con voz atronadora y encarnizada.

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La reforma energética entregó el petróleo y la industria eléctrica a empresas privadas, y la reforma educativa pretende hacer lo mismo con la educación.

—“¡La resistencia de los maestros debe ser un ejemplo para la nación! ¡Tenemos que informar para evitar que la gente venda su voto! La CNTE ha demostrado que ante la imposición de una reforma laboral disfrazada de educativa hay que alzar la voz, y nosotros debemos hacer lo mismo con las demás injusticias del país.»—.

Lo veo claro entonces. El discurso de AMLO es el «correcto», es uno de exigencia de justicia y rendición de cuentas, y dice lo que todos sabemos, mientras que lo que propone Morena es lo que todos queremos, un cambio, una transformación, un fin a la corrupción. Las intenciones y las palabras suenan muy bien, sin embargo, el problema está en que su líder no es el más indicado para llevar a cabo todo esto.

Obrador es una persona enfurecida con el poder político que lo ha despojado ya dos veces de la presidencia, es un político frustrado por la compra masiva de votos y de conciencias, harto de “los cerdos y marranos” del PRI y el PAN. Desgraciadamente, tanto tiempo en el ágora política, tantos embustes, trampas, y abusos lo han vuelto (a la par de su edad) una persona desconfiada y cerrada a la crítica; al menos, esa impresión me deja la manera en que pronuncia su discurso: sí, con decisión, valor y determinación, pero también con sutiles tintes de vejez y autoridad.

Además, Morena tampoco está excento de fanatismo político (y todo lo que ello implica), ni tampoco puede decirse que esté limpio de corrupción (incluso puede que el único motivo por el que ésta no sea tan evidente es porque el partido es de menor tamaño que sus homólogos). Pero bueno, sería también sería un error no reconocer que los diputados de morena por lo menos se esfuerzan por crear políticas públicas más justas.

—“¡En 2018 vamos a acabar con la corrupción del país, y habrá un renacimiento de México! Por eso es importante la organización, y por eso les agradezco por su trabajo voluntario. Para sus hijos es esta lucha. Debemos tener bien presentes los principios de Morena: No mentir, no robar, no traicionar”.

Llegado el final del discurso AMLO está en su zona de confort. Ha dicho sus «verdades» y ahora enarbola la bandera de la “lucha contra la corrupción”, con gritos que resuenan y se prologan por las paredes del salón.

—“¡Obrador, Obrador, Obrador!”, gritan los militantes presentes.

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Obrador es una persona enfurecida con el poder político que lo ha despojado ya dos veces de la presidencia, es un político frustrado por la compra masiva de conciencias, harto de “los cerdos y marranos” del PRI y el PAN.

El dirigente brinda agradecimientos a todos los presentes, mientras un niño gatea entre las sillas, indiferente a los discursos del político.

—“El 2018 es historia, y hay que aprovechar bien la oportunidad para iniciar una transformación profunda, una revolución pacífica de la que ustedes serán los protagonistas, sin ustedes morena no es nada, porque ustedes son el cimiento del cambio”. Quiero con todas mis fuerzas creer eso, porque en realidad sus palabras tienen toda la razón, la revolución no es nada sin el pueblo, ¿pero tiene qué ser Obrador quién la dirija? ¿Por qué no alguien más?

AMLO termina con un “¡Viva el pueblo, Viva México!”, acompañado por los “¡Vivas!” de los asistentes. Estallan nuevamente los aplausos, se levanta la muchedumbre y uno por uno gran porción de los militantes se forman en una fila para sacarse una foto con López Obrador, la «estrella del show».

—“Invitamos a los simpatizantes a que se afilien a Morena, aquí al lado de la puerta pueden hacerlo. Muchas gracias por venir”. Miro la zona de registro, volteo a ver la fila que espera por una foto con AMLO, y decido que no estoy listo para militar en Morena, al menos, no mientras el partido sólo gire en torno a una persona. Con el mensaje de morena nos identificamos muchos mexicanos. Con el rostro de su dirigente no tantos.

Ojalá me equivoque, ojalá más bien tenga un “problema de percepción” de los que menciona Peña Nieto. Pero bueno, a pesar de todo, y con todos los toques agriducles que ello implica, por ahora este señor sigue siendo la mejor opción para el 2018. Así lo demuestran las últimas encuestas, y así lo creo después de observar, estudiar y analizar a las demás opciones. Veamos cómo procede la carrera presidencial hacia el 2018, si es que llegamos vivos y Trump no acaba con el mundo antes.

DANIEL ARELLANO

* Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California. Reportero y articulista de A los 4 Vientos. Interesado en el periodismo de investigación, la literatura, el estudio de las ciencias sociales y el desarrollo político del país.