Catolicismo y fragmentación (+ Audio)

La situación del Papa Francisco es indicativa del estado del propio catolicismo en México (y en buena parte del mundo) en lo que se refiere a temas como la adopción de niños por parejas no heterosexuales y los matrimonios entre estas mismas parejas.

Alfredo García Galindo/ A los 4 Vientos

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Su biografía personal -desde ser un arzobispo en Argentina que inicialmente se oponía a la integración social de los homosexuales, hasta la de un sumo pontífice que habla de tolerarlos e incluirlos-, refleja la tendencia que había venido presentándose entre la misma feligresía católica hacia una creciente apertura en el mismo asunto.

No obstante, esa posición se ha caracterizado también por una ambivalencia entre lo que dice Francisco como persona respecto a lo que plantea como cabeza de una institución. Esto permite percibir las presiones sobre las que ejerce su mandato porque ante lo que él da a entender como una posibilidad de cierta flexibilización por parte del Vaticano, se encuentra un fuerte grupo de altos jerarcas de duro cuño conservador, los cuales siguen teniendo una gran influencia en lo que se refiere a lo que la Iglesia determina como normas institucionales en aspectos de fe y de convivencia».

En forma paradójica, que exista esta indeterminación en la cima del poder vaticano influye en la atomización de las posturas de la propia feligresía porque no sólo los católicos de a pie se han ramificado en una enorme multiplicidad de convicciones sino también ocurre lo mismo entre ministros de culto, órdenes, prelaturas y otras instituciones religiosas de filiación católica.

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Es por esta razón que no es exacto usar en esta polémica el concepto de “los católicos piensan” o “los religiosos dicen” porque estaríamos omitiendo que lo mismo encontraremos organizaciones civiles de fuerte adscripción católica que rechazan el reconocimiento como familias para las parejas no heterosexuales, (como es el caso del Frente Nacional por la Familia (FNF)), como aquellas instancias que expresan la urgencia de que el matrimonio igualitario sea ya una realidad civil (como se han pronunciado algunas rectorías de la jesuita, Universidad Iberoamericana).

De ahí también que, si por una parte la alta jerarquía católica mexicana ha promovido las marchas en favor de la familia tradicional, por otra parte, sacerdotes como Alejandro Solalinde y Raúl Vera condenen dicho apoyo por considerar que fomenta la discriminación y el odio hacia la comunidad LGBT+.

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El obispo Raúl Vera y el sacerdote Alejandro Solalinde han destacado por su compromiso con los pobres, la defensa de los derechos humanos y en especial su trabajo a favor de los derechos de migrantes y de homosexuales, así como su solidardad con los movimientos sociales y por la democratización del país.

El caso es que el catolicismo, como expresión genérica de una convicción religiosa, se enfrenta a un dilema profundizado por la acción de organizaciones como el FNF, porque el radicalismo conservador de estas últimas está generando que una parte de la población católica se decante a favor de su movimiento, pero también, que otra parte ponga aún más distancia respecto a la autoridad institucional de su credo ante la falta de claridad discursiva del Vaticano.

En pocas palabras; sin mencionar la polémica obvia en torno a qué derechos son correspondientes con un estado laico, lo cierto es que la ambivalencia del Vaticano y el activismo del FNF y sus simpatizantes, están agudizando la progresiva disolución del catolicismo en México.

En fin que todo apunta a que estas mismas organizaciones buscan incidir en aspectos de orden político -como la sucesión presidencial, al tratar de dirigir las aguas del juego electoral hacia el PAN, por ejemplo- sin tomar en consideración lo que debía ser una prioridad mayor para ellas, es decir, la salud e integridad de la propia comunidad católica.

ALFREDO GARCIA GALINDO 2Alfredo García Galindo, es economista, historiador y doctor en Estudios Humanísticos. Es catedrático y autor de diversos libros y artículos; ha impartido charlas, ponencias y conferencias, enfocándose en el análisis crítico de la modernidad y del capitalismo a través de una perspectiva transversal entre la filosofía, la economía, la historia y la sociología.