El repaso de los (D)años: #RenunciaYa, crisis económica y política en México (Videos + Galería Fotos)

Dentro de las efemérides que repetimos todos los años, el 16 de Septiembre  es quizás uno de los días patriótico-festivos que más festejos, borracheras y gritos de orgullo provoca a lo largo y ancho del país. 

Daniel Arellano Gutiérrez* / A los 4 Vientos

Es en el marco de nuestra Independencia cuando aflora nuestra mexicanidad, cuando el sombrero charro, la bandera tricolor, la comida y la música folklórica inundan los pueblos, ciudades y metrópolis de la nación, desembocando en que los individuos que habitan el territorio mexicano saquen a relucir el patriotismo que llevan dentro.

Si bien hay muchas discusiones sobre el patriotismo inducido, la hipocresía del grito de independencia, e incluso muchos señalan que el hecho de que nuestros símbolos patrios sean «intocables» representa una identidad nacional de la que no estamos seguro, hay a pesar de todo un axioma irrefutable: el 16 de Septiembre es un día que despierta sentimientos encontrados en los mexicanos, ya sea de orgullo, de repudio, de enojo, de indignación, de altivez, de lucha, o de qué sé yo.  

La semana pasada se festejó otro 16 de Septiembre más, el 4to en el sexenio eterno de Enrique Peña Nieto, y como dicta la tradición de todos los años desde que existe la tierra, el sol y los dinosaurios del PRI, el Zócalo se llenó con miles de acarreados dispuestos a pasar un buen rato festejando su patria a cambio de una torta y una gaseosa. Indígenas, niños, mujeres, ancianos, y en sí, gente humilde de los estados de Hidalgo, Puebla y el Edomex, fueron transportados por cientos de camiones hacia el Distrito Federal, como parte indispensable de la clásica simulación presidencial de un político sin respaldo popular.  

Sin embargo, el grito de Independencia se vio acompañado por un acontecimiento que se robó el verdadero significado del 16 de Septiembre, alzando un grito de Independencia alternativo mucho más auténtico que el proclamado por Enrique Peña Nieto: ¡Renuncia Ya! Poniendo en alto el orgullo y la dignidad de todos los que estamos inconformes con el gobierno federal del peñismo, miles de mexicanos salieron a marchar el 15 de Septiembre pasado hacia el Zócalo para exigir la renuncia de Peña.

El escenario fue histórico: mientras la presidencia gastó miles de pesos en tortas y transportes para llenar el Zócalo con acarreados, miles de capitalinos marcharon hacia el mismo punto —convencidos por su voluntad y no por una torta— para exigir la renuncia de un presidente inepto, corrupto y desaprobado por la mayoría de los mexicanos. Como era de esperarse, la presidencia desplegó a las fuerzas policiacas para evitar que los marchantes llegaran hasta el Zócalo, sin embargo, ello no evitó que sus gritos resonaron por todo el Centro Histórico.

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La Marcha #RenunciaYa consolidó el hartazgo de miles de mexicanos, ante un gobierno que ha sumido al país en una crisis política y económica

Una marcha de estas magnitudes cobra vital importancia en el contexto político nacional actual, porque no sólo demuestra que los mexicanos estamos hartos de un gobierno que no nos representa, sino que prueba que este sentimiento se está transformando cada vez en acciones más directas de una población con reputación de apática. En otras palabras, el repudio generalizado se está robusteciendo en un bloque sólido que ya no piensa quedarse callado ni agachado.

Pareciera que la paciencia de los mexicanos estuviera llegando a su fin, y el 15 de Septiembre pudimos observar cómo el hartazgo se extiende hasta los actos patrios, donde los ciudadanos están cansados de ver cómo los políticos corruptos tienen el cinismo de salir a gritar “¡Viva México!”, y extirpar con ello los símbolos patrios que no les pertenecen. Los memes lo ilustran muy bien, con mensajes como “¡Viva México! ¡Tú no Peña Nieto, tú chinga tu madre! Durante los festejo patrios también surgió un video donde un soldado “le arrebata” la bandera “brutalmente” al gobernador chiapaneco, Manuel Velasco, hecho que podría interpretarse como un acto simbólico del hartazgo que los mexicanos tienen de su clase política, expresado en esta ocasión por una autoridad militar.

De nosotros depende hacer crecer este movimiento y mantenerlo vivo hasta sus últimas consecuencias, que bien podrían ser conseguir un acto histórico: la renuncia de Peña Nieto. La semana pasada el PRD interpuso en el senado una iniciativa que avala la revocación de mandato y el juicio penal al Presidente de la República. De aprobarse, los mexicanos no tendríamos que esperar hasta el 2018 para generar el cambio que tanto necesita el país. Claro, la propuesta también podría convertirse en una herramienta peligrosa, tal como nos demostró el Golpe de Estado contra Dilma Rousseff en Brasil. Ya veremos cómo procede esta iniciativa.

Crisis económica y política en el gobierno Peñista

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Pero bueno, dejando fuera el tema del Grito de Independencia, ¿qué más ocurrió la semana pasada en el país? Quisiera poder escribir sobre “las cosas buenas que casi no se cuentan, pero cuentan mucho”, pero la verdad es que las acciones del gobierno insisten en atiborrarnos de puras malas noticias, y la crisis política y económica que atraviesa el gabinete peñista simplemente no deja espacio para hablar de muchas «cosas buenas».

Así pues, los mexicanos seguimos sufriendo los estragos económicos que dejó Luis Videgaray en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Una nueva víctima de la crisis económica la anunció la semana pasada el Secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, quién dio a conocer que el próximo año no se crearán más Pueblos Mágicos en el país debido a los recortes presupuestales del paquete económico 2017.

Pero, claro, el cinismo político en México vuela más alto que los pájaros, y pese al discurso de austeridad de la Presidencia de la República, un reportaje del periódico Reforma publicado la semana pasada señala que entre Peña Nieto y la SCHP se han gastado hasta 60% más del presupuesto que les aprueba el Congreso; la Gaviota podrá “reciclar” sus vestidos todo lo que quiera, pero detrás de las apariencias el despilfarro permanece.  

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Los mexicanos seguimos sufriendo los estragos económicos que dejó Luis Videgaray en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Claro que el derroche presidencial cobra nuevas proporciones si prestamos atención a una nota publicada por el portal “Mientras tanto en México”, cuyo encabezado reza “Ante impopularidad de EPN, Presidencia planea incrementar 192% el presupuesto para opinión pública”. Esto quiere decir que el presupuesto destinado a la Coordinadora de Opinión Pública —encargada de la imagen mediática de Peña Nieto— se triplicará, pasando de 19 millones 782,364 pesos en 2016, a 57 millones 948,317 pesos en el 2017. Se suma, pues, otra contradicción para el presidente que “no gobierna para ser popular” ¡Patrañas!

Y bueno, ya ni hablar del ahorcamiento presupuestal de la Ciudad de México, o el aumento del precio del dólar, que el día de ayer alcanzó un máximo histórico que superó los 20 pesos mexicanos. ¿Qué han hecho los mexicanos? Tomarlo con el humor tragicómico que tanto nos caracterizan como nación, y del cual aportamos a continuación una muestra en este carrusel de memes:

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Pero el Gobierno Federal no sólo viene arrastrando torpezas en materia económica, sino que tambié lleva enredada una crisis política entre las patas, y más específico aún, de credibilidad. Hace unos días la revista Science, de gran prestigio entre la comunidad científica, publicó un artículo que refuta la “verdad histórica” declarada por Murillo Karam en el 2014.

En dicha publicación, el científico José Torero, de la Universidad de Queensland, Australia, expuso los resultados de un experimento que replicó las condiciones en las que supuestamente fueron incinerados los 43 estudiantes desaparecidos en el caso Iguala, hace ya casi 2 años, concluyendo que la hoguera necesaria para consumir esa cantidad de cuerpos no podría haber ardido en el basurero señalado por las autoridades.

Pero bueno, entre tanto barullo, ¿no hubo por lo menos una buena noticia en el ágora política de la semana pasada? Yo creo que sí, pues la Suprema Corte avaló el derecho de adopción por parejas del mismo sexo, callándoles la boca a todos los que salieron a marchar hace una semana en el Frente Nacional por la Familia.

Del plano internacional destaca que Hillary Clinton arremetiera nuevamente contra el Gobierno peñista, declarando en esta ocasión que el país “necesita fortalecer su Estado de Derecho y gobernabilidad”, sumándole un golpe más a la crisis política de EPN. Sin embargo, para la candidata presidencial las cosas tampoco van muy bien, pues la semana pasada Trump la rebasó en los estados de Ohio y Florida, según un sondeo de CNN; el error histórico de Peña Nieto cada vez alcanza nuevas proporciones, y las elecciones en Estados Unidos ya están a la vuelta de la esquina.

En este escenario, no son pocos los analistas que —irónicamente— comienzan a perfilar al sector latino como los que tendrán el voto decisivo en las próximas elecciones estadounidenses. Sin embargo, quisiera concluir la columna de esta semana con algo que ya dijera antes: los mexicanos, y sobre todo, los ensenadenses, deberíamos comenzar a desarrollar un plan de contingencia ante la posible victoria de Donald Trump. El toque político que tuvo la entrega de los Emmy’s la noche de ayer fue un golpe mediático desesperado y nada encubierto para evitar que el candidato republicano llegue a la presidencia; si ellos ya están así de asustados, no sé por qué nosotros seguimos bromeando.

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DANIEL ARELLANO

* Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California. Reportero y articulista de A los 4 Vientos. Interesado en el periodismo de investigación, la literatura, el estudio de las ciencias sociales y el desarrollo político del país.