LA QUINCENA DE LA CIENCIA. Ayotzinapa: más dudas con la versión del gobierno

Están por cumplirse dos años del secuestro y desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. Una vez más, investigaciones internacionales ponen en duda la veracidad de las investigaciones realizadas por el gobierno.

Joaquín BohigasBosch* / A los 4 Vientos

El pasado mes de abril, la PGR presentó las conclusiones de 4 de los 6 expertos internacionales que investigaron si había evidencias de que los cuerpos de los 43 estudiantes se esfumaron en una sola pira, tal como lo afirmaba la PGR.

El vocero, Ricardo Torres de la compañía forense PT&C de Estados Unidos, aseguró que existen evidencias de que el 26 de septiembre de 2014 (¡precisamente!) hubo fuego en el basurero de Cocula, Guerrero, y que al menos 17 personas fueron quemadas ahí. Añadió que continuarían investigando si es factible que 43 cuerpos hayan sido incinerados por completo en ese sitio y anunció que habría una prueba a gran escala.

Uno de los expertos disidentes, José Torero de la Universidad australiana de Queensland, hizo esta prueba por su cuenta y acaba de hacer públicos sus resultados (Wade. Septiembre 13, 2016. Science). En sustitución de cuerpos humanos, incineró hasta cuatro cerdos a la vez y determinó que en ese basurero no pudo haber ardido la hoguera necesaria para consumir 43 cuerpos humanos».

Según sus estimaciones, para incinerar tantos cuerpos por completo, es necesario apilar entre 20 y 40 toneladas de madera seca. Y en el improbable caso de que hubieran podido juntar y quemar esa enorme cantidad de madera en tan poco tiempo, las intensas llamas hubieran dejado marcas en los árboles cercanos. Esas marcas no existen.

El investigador afirma que hay que dejar de buscar en el basurero, porque ahí no está escrita la historia de esta inmensa tragedia.

La infinita inmoralidad e incompetencia del gobierno federal ha sido expuesta una vez más (algo de razón tiene Trump).

Posible remedio al Alzheimer

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Según una de las teorías más reconocidas sobre el Alzheimer, este padecimiento es causado por la destrucción de neuronas cuando se acumula una cantidad excesiva de la proteína β-amiloide en el cerebro. Según parece, el proceso se inicia unos quince años antes de que se expresen los primeros síntomas.

En pruebas de un anticuerpo (aducanumab) propuesto para el tratamiento de Alzheimer, descubrieron que este tiene efectos muy benéficos en pacientes que presentan los primeros síntomas de la enfermedad (Sevigny et al. Septiembre 1, 2016, Nature).

El anticuerpo fue inicialmente identificado como un tratamiento potencial del Alzheimer, cuando vieron que está presente en personas que envejecen sin sufrir deterioro mental y comprobaron que previene la formación de placas de β-amiloide.

En sus pruebas, también vieron que los beneficios fueron mayores en personas que recibieron dosis elevadas de aducanumab y que no empeoraron las condiciones mentales de los pacientes después de que terminó su tratamiento.

Hicieron estas pruebas con un grupo de tan solo 160 personas. Ya iniciaron una segunda etapa con más de dos mil pacientes de veinte países, en la que esperan confirmar sus resultados y minimizar los efectos negativos.

En el mundo, cerca de 50 millones padecen Alzheimer. Casi un millón vive en México. En Estados Unidos suman 5 millones y estiman que el costo anual asociado a esta enfermedad es de casi 50 mil dólares por persona».

El Alzheimer es una tragedia personal, familiar y social que va en aumento. Vivimos cada vez más años y los viejos son una fracción creciente de la población. Si todo sigue igual, en 2030 habrá 130 millones de personas padeciendo Alzheimer.

Este descubrimiento es una magnifica noticia. Si su eficacia se confirma, el futuro será bastante menos deprimente.

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Midiendo el universo

Siendo tan breve el tiempo que vivimos, tan ligeros nuestros cuerpos y tan pequeño el espacio en el que nos movemos, no ha sido fácil conocer el tamaño y la masa de la Tierra y otros cuerpos celestes, así como la distancia a la que están la Luna, los planetas, el Sol y las estrellas. No hay una cinta métrica suficientemente larga para rodear nuestro planeta, ni escaleras con las que podamos trepar a la Luna, ni básculas para pesar el Sol, ni tiempo suficiente para que a simple vista podamos ver grandes cambios en la geometría estelar. Pero nuestra inteligencia nos engrandece.

Desde hace casi dos siglos los astrónomos han estado midiendo la distancia a las estrellas, viendo como cambia su posición aparente cuando las observamos desde dos puntos opuestos de la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Es lo que hacemos para estimar distancias: vemos el mismo objeto desde dos sitios distintos, nuestros dos ojos.

Hasta 1989 conocíamos la distancia a tan sólo 8 mil estrellas. En ese año, lanzaron al espacio un pequeño telescopio de 29 centímetros, con el que pudieron medir la distancia a casi dos y medio millones de estrellas. Con esta información, conocimos mejor las propiedades intrínsecas de muchos tipos de estrellas y obtuvimos un mapa preciso de nuestra “vecindad” galáctica, una burbuja de 30 años luz de diámetro.

El 20 de diciembre de 2013 lanzaron al espacio un telescopio mucho más poderoso, al que llamaron Gaia. Desde hace casi mil días ha estado observando el cielo y ya produjo datos precisos sobre la distancia, velocidad y brillo de más de mil millones de estrellas. Esta información acaba de ser puesta a disposición de todos (Gaia. Septiembre 13, 2016).

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Se espera que con ello podremos tener una mejor idea de la estructura, tamaño e historia de la Vía Láctea, encontrar hasta 50 mil planetas nuevos, investigar las propiedades de las estrellas menos brillantes, producir un inventario detallado de los cuerpos menores que hay en el Sistema Solar, identificar y monitorear estrellas de brillo variable y detectar hasta cien mil explosiones de supernova. Seguramente habrán muchos hallazgos inesperados y algunos que ni siquiera podemos imaginar.

Prohíben los jabones antibacteriales en EEUU

El 6 de septiembre, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) prohibió la comercialización de jabones antibacteriales que contienen uno o más de 19 ingredientes activos específicos, incluidos los de uso más frecuente: triclosán en jabones líquidos y triclocarbán en jabones de barra (FDA. Septiembre 2, 2016. Documento  número 2016-21337).

Esta regla no afecta a las toallitas desinfectantes para manos, ni a los productos antibacteriales usados en instalaciones médicas.

“Los consumidores quizás piensan que los jabones antibacteriales son más eficaces a la hora de evitar la propagación de los microbios, pero no ha sido demostrado científicamente que sean mejores que el jabón tradicional y el agua”, señaló la Dra. Janet Woodcock, directora del Centro para la Evaluación e Investigación de Fármacos. “De hecho, algunos datos sugieren que los ingredientes antibacterianos pueden ser más perjudiciales que beneficiosos a largo plazo”.

De hecho, algunos datos indican que la exposición a largo plazo a estos 19 ingredientes, puede presentar riesgos para la salud, como resistencia bacteriana o efectos hormonales».

antibacterialLavarse las manos con jabón tradicional y agua corriente sigue siendo una de las medidas más importantes para evitar contraer enfermedades y prevenir la propagación de microbios. Si no se dispone de agua y jabón, recomiendan usar un desinfectante con al menos un 60% de alcohol.

En México, el uso de jabones antibacteriales explotó a raíz de la pandemia de gripe A (H1N1) en 2009. Todos recordamos la respuesta desmedida de los tres niveles de gobierno. Entre otras cosas, cerraron escuelas, suspendieron misas y partidos de futbol y promovieron el uso de jabones y líquidos antibacteriales en incontables espacios públicos y millones de hogares».

Los jabones antibacteriales no han mejorado nuestra salud, pero su venta ha sido un estupendo negocio. Con toda seguridad, esta prohibición es el fin de este colosal abuso de confianza.

JOAQUIN BOHIGAS BOSCH* Joaquín Bohigas Bosch. Doctor en Ciencias. Físico-astrónomo. Investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)