REFICCIONES: Que el señor los agarre confesados.

En los inicios del pasado siglo XX el plan del Partido Liberal, entre otras cosas, señalaba: La dictadura ha procurado la despoblación de México. Por millares nuestros compatriotas han tenido que traspasar las fronteras de la patria huyendo del despojo y la tiranía. Ante denuncia tan grave, de inmediato brota una pregunta: en ciento diez años ¿qué tanto ha cambiado la realidad nacional?

Ignacio Betancourt* / A los 4 vientos

Muy poco lo ha hecho, acaso nada más en el que hoy sea la mismísima presidencia de la república quien invite al candidato republicano de los EUA (que ha pasado casi un año insultando a los mexicanos de aquí y de allá), para que venga a poner en ridículo al llamado presidente de México. Ya se habla de acusarlo de traición a la patria.

La poeta polaca Wislawa Szymborska (1923-2012) publicó en 1952 un poema titulado “Los animales del circo” que en su primera parte dice:

Patean al compás los osos./ salta el león por un aro ardiente,/ el mono anda en bicicleta con su túnica amarilla,/ chasquea el látigo y retumba la música,/ chasquea el látigo y mece los ojos de los animales,/ el elefante se pone la garrafa en la cabeza,/ bailan los perros midiendo cuidadosamente los pasos./ (…)  Y al observar el panorama político del país tiene uno la vaga sensación de asistir a un espectáculo circense, con una mínima diferencia: el director del circo parece no estar en la pista, o mejor dicho, se encuentra oculto pero dirige una invisible orquesta que se escucha y sonríe con payasos imaginarios; los asientos se vacían, el silencio se apodera de la arena y un tumulto crece en las taquillas del circo. Hoy es más cierto que nunca aquello de Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos.

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Desde hace siglo y medio los mexicanos y sus descendientes que quedaron en los estados vuelto norteamericanos: Texas, Arizona, California, Nuevo México, Colorado, Nevada y Utah, han sido violentados, perseguidos y despojados de sus tierras a pesar de la existencia del Tratado de Guadalupe suscrito en febrero de 1848 por los gobiernos de ambos países, y que en su artículo octavo expresa: Los mexicanos establecidos hoy en territorios pertenecientes antes a México, y que quedan para lo futuro dentro de los límites señalados por el presente tratado a los Estados Unidos, podrán permanecer en donde ahora habitan (…) Las propiedades de todo género existentes en los expresados territorios y que pertenecen ahora a mexicanos no establecidos en ellos, serán respetados invariablemente (…)

tratado-gpehgoSe sabe que tras la nueva línea divisoria, en el estado de Texas quedaban unos 28 mil mexicanos; en Nuevo México unos 57 mil y en Nueva California cerca de 23 mil (en el país había cerca de 10 millones de habitantes).  Y por supuesto habría que reiterarle a Peña Nieto y a Donald Trump que además de Texas, a México le fueron arrebatados dos enormes territorios de gran riqueza: Nuevo México (propicio para la ganadería y la agricultura) y California (una de las regiones más fértiles del mundo) que además permitió a los norteamericanos acceder a las costas del Océano Pacífico para comerciar con Asia. Expuesto lo anterior, con qué cara ambos sujetos (Peña y Trump) pretenden hablar a nombre de millones de seres humanos. Tan inverosímil el uno como el otro, tan prescindibles los dos.

Dando traspiés, tropezón tras tropezón, va el gobierno mexicano vapuleado por dentro y por fuera. Mientras la tormenta económica oscurece el firmamento nacional, quienes deciden se equivocan cada semana y a diario y pese a ello se empecinan en mirar un acierto en cada yerro. Si es grave no acertar, peor es empeñarse en creer que se tiene buena puntería. Ya comienza la pelea entre los elegidos que ataviados con méritos sin fin se auto postulan, se autoerigen en poder sucesorio y reparten dentelladas como si pelearan por una herencia familiar. ¿Dónde puede caber un país en tal embrollo? y sin embargo, igual que existe el embrollo existe el país, la pregunta sería entonces ¿puede haber un embrollo sin país? obviamente no, puede entonces haber ¿un país sin embrollo? claro que sí, y si no lo hubiese habría que construirlo desde hoy; un país lo constituye su ciudadanía, no su gobierno. Los mexicanos siguen siendo mexicanos sin presidente o pese a él».

Y pasando a asuntos más nacionales habrá que pensar en la laicidad de este México y sus leyes, especialmente cuando la moralina católica desafía impunemente las legislaciones vigentes (como hace el gobierno) y pretende volver universales y únicas las prescripciones más retrógradas, actualmente con el insano afán de imponer un solo modelo de familia, ignorando realidades sociales que inevitablemente la modifican, se aferran (igualito que el sargento Nuño) en imponer su sacrosanta voluntad sobre millones de ciudadanos que ajenos a tan católica conducta simplemente reclaman respeto a sus más elementales derechos.

Según el Episcopado mexicano desde la época de Plutarco Elías Calles no se confrontaba tan abiertamente la jerarquía eclesial con el gobierno en turno, ahora, por sentir que el espacio familiar sólo existe religiosamente (pese a su secularización hace siglo y medio) y por lo tanto sólo puede ser acotado por la divinidad; como la Santa Inquisición que torturaba y mataba con tal de salvar el alma del pecaminoso. Pese a que la fallida propuesta del presidente de la república de Mochilandia no obliga a nadie a contraer nupcias con persona del mismo género, la homofóbica y pederasta Iglesia mexicana se horroriza y de inmediato reclama la exclusividad de lo familiar, reaccionando como lo hizo a mediados del siglo XIX, hoy a través de portavoces como un llamado Frente Nacional por la Familia (FNF) que alucina marchas con millones repudiando los matrimonios igualitarios (y haciéndose de la vista gorda con los macieles y los cordovas que pululan entre sus filas)».

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En San Luis Potosí el vocero del arzobispado se desliga de las manifestaciones convocadas por el conservadurismo más ramplón y muy piadosamente declara: Vamos a rezar por la familia, pedir por el fortalecimiento de las familias, por los matrimonios que están ahí, no es un congreso anti homosexual, es pro familia. Y concluye diciendo que su Congreso había sido planeado desde mucho antes de que el FNF anunciara su marcha. La mochería nacional va por todo, ante la debacle priista sin pudor reclaman prioridad en educación, familia y medios de comunicación. Aún a los ateos, ahora sí, que el señor los agarre confesados.    

Y para estar a tono con las ocurrencias gubernamentales de ambos lados de la frontera Norte, va el fragmento de un poema aparecido en el periódico El País en los inicios del pasado siglo: No vayas al gringo/ no traspases la frontera/ buscando el honrado pan,/ que si trabajo te dan,/ te aventarán un centavo,/ te golpearán como esclavo/ y a tu patria humillarán./ México tiene a montones/ todo lo que has menester,/ y trabajo para hacer/ felices a las naciones./ Deja a los gringos nerones/ que te engañan y te halagan,/ labora, y si mal te pagan,/ aunque en razón les repliques,/ guerra a todos los caciques,/ que los tiranos la pagan.

IGNACIO BETANCOURT ROBLES* Ignacio Betancourt Robles. Poeta potosino. Investigador literario en el Colegio de San Luis Potosí. Premio Nacional de Poesía Punto de Partida (UNAM, 1974); Premio Nacional de Cuento (INBA, 1976).