El poder de la falacia. Del comunicado de varias universidades contra el matrimonio igualitario (+ Audio)

Chantajes retóricos, frases ambiguas, conceptos absolutos inspirados en a prioris abusivos; algunas universidades mostrando el músculo de la falacia de petición de principio por la vía de su comunicado en contra del matrimonio igualitario.

Alfredo García Galindo/ A los 4 Vientos

Si deseas escuchar el presente artículo en la voz de su autor, haz click en la flecha del reproductor aquí abajo:

 

Las redes sociales ardiendo por lo que fue considerado como una afrenta a la presunción de que todo ciudadano disfrute, sin condiciones, de los mismos derechos humanos. Si bien eso supuso que la mayor parte de los mensajes fueron de rechazo y consternación ante semejante pifia del juicio, no debemos claudicar en el señalamiento de lo que es inaceptable.

Podemos aquí mismo ver el documento origen de la polémica para entonces dar paso a comentar algunos de sus detalles (ver: goo.gl/87hvv3). Mostremos entonces en cursivas la idea expresada por el comunicado y después la aclaración al respecto.

El comunicado:

En el tema de los llamados matrimonios igualitarios, la ciudadanía debe ser ampliamente consultada; deben promoverse foros para el diálogo y atenderse lo que la antropología, la ética, las ciencias sociales y de la salud aportan al respecto.

Respuesta:

Desde luego que la ciudadanía puede y debe ser consultada y en particular debe tomarse con suma atención los señalamientos que esas disciplinas tienen que decir al respecto; lo que el comunicado desestima es que son precisamente esas disciplinas las que otorgan el sustento de conveniencia para el reconocimiento del matrimonio civil para personas con alguna orientación no heterosexual».

MATRIMONIO IGUALITARIO ARCOIRIS
Foto: Internet.

La importancia de lo anterior se acentúa cuando consideramos que se trata de un contrato de orden civil en un estado laico, que en el caso de México, reconoce como derecho humano el que una persona no sea discriminada por ninguna circunstancia, lo cual no puede negociarse ni ser condicionado por los términos de una consulta.

El comunicado:

El matrimonio igualitario provocaría una discriminación regresiva hacia una institución que por naturaleza y sentido común, sólo tiene cabida en la unión entre hombre y mujer.

Respuesta

La afirmación de que el matrimonio es una ‘institución natural’ incurre en el equívoco de que esa expresión solo tiene cabida en la concepción religiosa del propio matrimonio, porque en términos de las ciencias sociales las instituciones son cultural e históricamente determinadas. De ello ha dado cuenta la antropología del parentesco, la cual ha demostrado que las concepciones de la vida doméstica en diferentes culturas y periodos históricos, son tan diversas, que dicha expresión, “institución natural”, es un absurdo.

Por otra parte, señalar que el matrimonio solo puede tener cabida entre un hombre y una mujer, es una expresión ambigua basada en una equiparación incorrecta: confundir la concepción con la sexualidad. Es decir, es obvio que para la concepción se requiere de un óvulo y de un espermatozoide, no obstante, el ejercicio de la sexualidad no atañe estrictamente al fin de la propia concepción.

 

El sexo y el amor, por placer, en la tercera edad (foto internet)
El sexo y el amor, por placer, en la tercera edad (foto internet)

No percibir dicha diferencia reduciría el sentido del propio matrimonio entre un hombre y una mujer pues lo limitaría exclusivamente a la reproducción; por ello, no solo deberían estar prohibidos los matrimonios homosexuales sino también los de aquellas personas imposibilitadas de concebir, como los adultos mayores y las personas aquejadas de infertilidad; incluso, por la misma razón, tendrían que ser rechazadas las relaciones sexuales practicadas solo por placer, dentro del propio matrimonio heterosexual.

El comunicado:

Distinguir no es discriminar. No se justifica la supuesta incompatibilidad entre el reconocimiento legal para el matrimonio natural y otras formas legales apropiadas para las uniones de parejas del mismo sexo, ni que se deba considerar la diversidad como discriminatoria. Por el contrario, es más justa una legislación que permita convivir en la riqueza de la pluralidad, para no sucumbir en una uniformidad forzada y artificial.

La respuesta:

El primero de los problemas de este párrafo es su precipitación para asegurar en forma autorreferencial que el “distinguir” no es una forma de discriminación, cuando visto en su conjunto el texto, se observa con claridad que se califica a las prácticas no heterosexuales como algo indeseable y antinatural.

De lo anterior se desprende que el siguiente enunciado sea una expresión fuertemente contradictoria, porque justo la determinación de que el matrimonio civil sea exclusivamente entre un hombre y una mujer implica una limitación al reconocimiento de la diversidad social. De esto se desprende que el reconocimiento del matrimonio igualitario no implica la inhibición del matrimonio heterosexual sino la ampliación de un derecho hacia más ciudadanos.

MATRIMONIO GAY GANA AMOR
¿Por qué el rechazo al matrimonio igualitario? (Foto: El Observador).

El comunicado:

En vez de ignorar o lastimar las convicciones y el aprecio de la ciudadanía por el matrimonio y la familia, debemos generar condiciones para que cada una despliegue su potencial en aras de aportar lo mejor de sí para la persona y la sociedad.

La respuesta:

Estimar que se lastiman las convicciones y el aprecio de la ciudadanía por esas instituciones es dar por sentado que dicha ciudadanía toma como modelos exclusivos de la vida social a los conceptos de corte religioso de dichas instituciones. No obstante, dentro de la propia feligresía (incluyendo a un número creciente de sacerdotes y religiosas) existe la convicción de que el matrimonio igualitario es algo consecuente con los derechos humanos y con los valores cristianos de la justicia, de la libertad y del amor al prójimo, por lo cual su reconocimiento, al menos en el orden de lo civil, es algo necesario e impostergable (ver: goo.gl/brNlIM)».

El comunicado:

El respeto a los derechos fundamentales de todos debe ser el principio-guía del diálogo entre la ciudadanía y el gobierno, lo cual supone no inventar derechos humanos al margen de la naturaleza.

La respuesta:

Más allá de la ambigüedad conceptual de esta última expresión, el reconocimiento civil del matrimonio igualitario no supone la invención de ningún derecho sino colabora con la afirmación del derecho a la no discriminación por ninguna causa, más aun cuando se trata de un asunto de orden jurídico.  

estado laico gay

En fin, la falla grave de los firmantes de este posicionamiento no es que utilicen un basamento ideológico de orden religioso sino lo siguiente:

1 Que se opongan a las reglas fundamentales que un estado laico se ha planteado como directriz para su vida pública.

2 Que para ello recurran a una argumentación atravesada por inconsistencias conceptuales y falacias.

3 Que aun con esos fallos insistan en hacer público un mensaje discriminatorio y ofensivo de las reglas mínimas de convivencia ciudadana.

4 (Quizás lo más indicativo) Que no se trata de una petición para que sus propios derechos humanos sean respetados sino para que los derechos de otros se mantengan sin reconocimiento.

En suma, el comunicado reafirma una pretensión que no se queda en el mero disfrute de la libertad de conciencia a la que tienen derecho sus autores sino reta, a partir de explicaciones frívolas, el derecho humano reconocido por los marcos legales del país que señala que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley.»

Aprueban matrimonio gay en Coahuila. Foto: taringa.net
Aprueban matrimonio gay en Coahuila. Foto: taringa.net

Se trata también de una afrenta que pone en duda la seriedad de las universidades firmantes en lo que se refiere al sustento científico social y humanístico de sus afirmaciones, pues desestiman décadas de trabajo teórico y de análisis a nivel mundial desde ámbitos como la lógica, la ética cívica, la historia, los estudios de género, la antropología cultural o la sociología, en lo que se refiere a temas como las instituciones, la sexualidad, los derechos humanos, la vida cotidiana, el parentesco, la cultura de la violencia y la sociedad patriarcal, entre otros asuntos.

Desde luego que nadie debe ser violentado en su derecho a una creencia particular, pero este derecho no implica que deba ser garantizado desde la interpretación exclusiva de quien lo disfruta, si ello supone la afectación del derecho de otros a una vida libre de discriminación. De ahí se desprende que, si deseamos una coexistencia que garantice a todos ciertos mínimos de convivencia armónica, debemos expresar nuestro completo rechazo a posiciones que fomentan pasivamente el odio a través de retóricas descuidadas, banales y tramposas.

ALFREDO GARCIA GALINDO 2Alfredo García Galindo, es economista, historiador y doctor en Estudios Humanísticos. Es catedrático y autor de diversos libros y artículos; ha impartido charlas, ponencias y conferencias, enfocándose en el análisis crítico de la modernidad y del capitalismo a través de una perspectiva transversal entre la filosofía, la economía, la historia y la sociología.