De Enrique, Carmen, Trump y nosotros.

“En una democracia el bien de todos ha de ser obra de todos. El mando solitario no es eficiente. El ciudadano debe ser libre, jamás súbdito”

Controversia de la prensa mexicana.

Es triste, muy triste observar a alguien enfrentar terribles circunstancias; debe ser horrible levantarse por la mañana y percibir a millones de personas burlarse y molestas por ser ese alguien. Dentro, muy dentro de sus pensamientos y sentimientos que le acompañan desde niño, darse cuenta de que está a punto de pasar a la historia como un mandatario despreciado, odiado, señalado, exhibido. A veces las personas llegamos a encrucijadas, tocamos fondo, nos enfrentamos a nuestros demonios y sabemos cuándo es tiempo de retroceder, de abandonar, de reconsiderar.

Jose Luis Treviño Flores* / A los 4 Vientos

Por supuesto que existen hombres y mujeres tercos, que se aferran a sus errores  y no hay poder humano que los haga cambiar de parecer.

Señor presidente: hágase y háganos un favor, pase a la historia como un hombre que supo cuando fue suficiente, escuche no a su conciencia, porque hoy en día las conciencias están muy devaluadas, escuche a su alma como muchos otros, antes que la pierda. Escuche que son mandatarios de otros países, ex mandatarios, intelectuales, artistas, maestros, amas de casa, campesinos, obreros, empleados de todas las instancias, choferes… Todo mundo le está pidiendo que renuncie, ¡hágalo!, bríndenos la oportunidad de agradecerle que no como presidente, sino como hombre, supo hacer lo correcto, se vale, muchas personas renuncian hoy día y no pasa nada, consiguen otro empleo donde sean mas productivos.

Bueno, la renuncia de un presidente tiene mucho más impacto, pero precisamente por eso, mire: Imagine la alegría que desatará en el país, cuantas voluntades se unirán en un canto maravilloso, al unísono, un gracias colectivo en lugar de la amargura que debe sentir por no ser amado, respetado. Usted puede. señor presidente, usted es hombre finalmente y tiene hijos a los cuales desea dejar un legado, un apellido que puedan pasear por el mundo sin avergonzarse, que puedan decir: ‘somos hijos de un ex presidente que renunció y regresó la dignidad a su país, pensando primero en sus gobernados que en si mismo’.

No escuche a sus asesores, esos tecnócratas sin empatía que su modus vivendi es mamar el néctar de su patria, ellos quieren hacerle pensar que es como un príncipe intocable, que lo van a proteger y le hablan al oído, de cerca, intrigan, le engolosinan la vanidad. Escuche a su esposa, las esposas a veces son muy certeras en sus apreciaciones, las mujeres son maravillosas, son un regalo de la naturaleza humana y casi siempre nos ponen en nuestro lugar, nos recuerdan que no somos infalibles, ponderan la dualidad y en ese marco de respeto nos damos cuenta que cada uno de nosotros, solos, no valemos nada.

Debe acordarse cuando era un adolescente y pensaba cambiar el mundo; las leyes y las reformas no deben ser inflexibles, están hechas para personas y las personas somos cambiantes, sensibles y de diferentes contextos, le aseguro que este su pueblo está cansado de ser tratado como un ente pequeño e ignorante, observe con lo más profundo de su idiosincracia y entenderá que no somos los mismos, usted no lo es, también le observamos cansado y en su mirada deja entrever una urgencia por claudicar. No claudique, solo renuncie y continúe con sus sueños. Estamos seguros de que usted no es mala persona, solo está atrapado en una burbuja diseñada para crearle una imagen que no es la suya, es humano, no lo olvide y lo más importante para un ser humano es su legado.

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Le aseguramos que si renuncia y menciona que lo hace porque la patria es primero y que nada es más importante que la felicidad de su pueblo, habremos de levantarle un monumento a su osadía, a su valentía, a su humildad. No existe mayor valor que la sublimación de un hombre en aras de su país. Todos nos equivocamos, no existe nadie inmaculado. No se preocupe por lo de su tesis, tampoco lo vamos a recordar, dejará de ser relevante cuando deje su puesto.

Señor presidente, salga este septiembre al balcón de Palacio Nacional y grite:¡Viva México! ¡Vivan los héroes que nos dieron patria! ¡Renuncio!

Perdone usted cuanto le hemos molestado en su gestión, disculpe a Carmen Aristegui, ella sólo hace su trabajo, mire:

Cuando la despidieron a ella y a su equipo de colaboradores de MVS, fue sin duda la peor decisión orquestada por la empresa misma y el ejecutivo federal (según se especula) ningún sector social, cultural, político, periodístico, nacional y global se van a tragar el cuento de transgresión de política contractual. Es verdaderamente un atentado a la inteligencia humana en general pretender, siquiera mencionar, un argumento tan absurdo. Hablando coloquialmente: ¿En qué cabeza cabe la posibilidad de vender al mundo globalizado despidos de periodistas de alto nivel que incomodan a personajes públicos de toda índole? Si bien, los medios masivos se rigen por políticas públicas y privadas, códigos de ética y por supuesto reglas de equipos conformados en lineamientos morales aun siendo sujetos de carácter público, existe el receptor de los juicios, investigaciones y andamiajes que redirigen constantemente los rumbos de un país, es menester tener referentes críticos del ejercicio de los que toman decisiones al margen o decididamente unilaterales sin salvaguardar el presente y futuro de quienes hacemos un sistema que se jacta de ser republicano».

Cualquier decisión de alto nivel que comprometa los intereses de muchos, debe por fuerza ponerse en la balanza de los tres poderes, amén de si ésta responde a quienes directa e indirectamente recibirán los perjuicios o beneficios.

Un periodista investigador que mediante fuentes confiables encuentra una información que debe ser conocida y divulgada, es quizás la mejor respuesta a posibles actos oscuros al margen de la opinión pública. ¿En qué momento un periodista se convierte en blanco de desprestigio, persecución, atentados y desaparición forzada?, justo cuando encuentra esa información que arrojará muchos significados incómodos para quienes aún piensan que deben seguir viviendo en un totalitarismo absurdo y retrógrada. Carmen Aristegui es pues un ícono de esa incomodidad. Todos lo sabemos, ya no son tiempos de aguantarse, tampoco son tiempos de permanecer donde estorbamos.

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Mientras algunos deben dejar su puesto, otros deben regresar para continuar ejerciendo lo que bien saben hacer.

Opinar, criticar, expresar, hablar, confrontar, escribir, son algunos de los derechos inalienables de todo ciudadano, y solicitar atentamente a nuestros representantes en el gobierno que atiendan el clamor de sus gobernados sin ejercer acciones punitivas es lo normal.

 En países distintos al nuestro, los funcionarios públicos de alto perfil son susceptibles de ser removidos de su cargo y nadie lo ve mal, es sano, es más, se van solos.

No son tiempos de discursos conciliadores, ni de justificaciones cobardes, siempre se menciona que a nadie conviene un enfrentamiento o estallido social, que la violencia no es el camino, no puedo estar más de acuerdo, pero se observan gestarse protestas en diferentes puntos del país o si ya están en pleno auge serán la respuesta lógica al abuso sistemático del estado y su incompetencia. Lo grave es que los grupos delincuenciales aprovecharán para armar a las personas que nada tienen que perder y por si esto fuera poco, además de caracterizarnos por ser de mecha corta la gran mayoría armada estaría pensando con el estómago. No tenemos buena historia de guerra de guerrillas, ni siquiera El Salvador, Nicaragua, Perú o Bolivia tuvieron buen término, sólo más muertos y generaciones enteras truncadas, odio, rencor y venganza.

¿Cuál es el camino entonces? Cada vez que intentamos por vía de las urnas, nos arrebatan la decisión y cada vez que protestamos por la vía legal nos envían líderes de flama tenue y dudosa, alborotadores que logran muy bien la catarsis colectiva sin aterrizar objetivo alguno. No, más violencia no queremos terminar en absurdas tumbas clandestinas sólo por pedir justicia».

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Se dice que todo tiene un límite, se dice que nada es para siempre, Gandhi dijo que no importa cuanto tarde, las tiranías siempre caen al final. Llevamos más de 100 años desde la revolución y mas de  520, desde la conquista, ya va siendo tiempo de que nos sacudamos el yugo histórico. ¿Que puede pasar?, de todas maneras nos están matando poco a poco.

Ahora bien, ¿Porqué recibir a Donald Trump en nuestro maltratado país? ¿Negociar qué? ¿Hablar cómo? ¿Proponer qué cosa? ¿Solicitar acuerdos de un hombre que lo único que ha hecho es tratarnos como si fuésemos animales? ¿Ni siquiera una postura firme contra un personaje mas odiado nos va a regalar el ejecutivo federal? ¿Cuál es el tema de la reunión? ¿Tu nos pateas y nosotros decimos gracias, Bienvenido? Bien lo dijo Salvador Dalí: “ No soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas” Breton pensaba igual».

Quiero terminar con cuatro máximas de una compilación de Ramón Charles Perles. de su libro polémicas.

“Cuando los poderes legislativo y judicial se subordinan al poder ejecutivo, no hay gobierno democrático y representativo”

“Con capital colonizado el desarrollo económico, sostenido y creciente, es una hermosa figura retórica, que reditúa mejor dividiendo a las matrices extranjeras, que a los agentes ‘nacionales’ que administran sus intereses”

“Las reuniones internacionales a alto nivel, suelen ser juntas donde se discute la forma de hacer más efectivas las rapiñas sobre los pueblos sometidos a sus zonas de influencia”

“Demasiado paternalismo mata la creatividad de las masas. Demasiada creatividad asusta al poder”

José Luis Treviño Flores1*José Luis Treviño Flores, Coordinador Académico en el subsistema de secundarias técnicas. Escritor, dramaturgo.