UABC: una réplica de la burocracia mexicana

“Burocracia es la creencia de que una disposición es eficaz porque se viene cumpliendo desde siempre” – Herbert Simón, Nobel de Economía

Daniel Arellano Gutiérrez* / A los 4 Vientos

Hace una semana dio inició el nuevo ciclo escolar en todos los planteles y campus de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), y con ello, nuevos y viejos alumnos (re)iniciaron sus actividades académicas.

A la par de lo anterior, la institución educativa reinició también con sus procesos burocráticos kafkianos, su estructura organizacional no democrática, vertical y autoritaria, su censura y represión de la libertad de expresión, entre un sinfín de propiedades más que la UABC perfectamente emula de las instituciones del gobierno federal.

Hace dos meses, en pleno periodo electoral, se publicó en 4 vientos un ensayo sobre la indiferencia y la apatía política de los cimarrones de la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales (FCAyS), trabajo que fue desarrollado a partir de una investigación estudiantil realizada al interior del mismo campus universitario de UABC Valle Dorado.

En aquel trabajo, se analizaron y explicaron algunas de las razones por las que los estudiantes de este campus no se interesan ni participan (o lo hacen de una forma muy escasa) en el quehacer político —a niveles comunitario, municipal, estatal y nacional—, considerando variables como: la cultura fronteriza ensenadense, la identidad de los estudiantes cimarrones, la falta de líderes políticos entre los jóvenes, la desinformación, el desinterés de la comunidad estudiantil y los hábitos de consumo informativo de los universitarios.

Si bien en aquel entonces señalamos muchas de las variables (contextuales y particulares) que llevan a los jóvenes a no involucrarse políticamente en nada, otros elementos quedaron fuera, en particular, aquellos referentes a los mecanismos institucionales de la UABC. Por ello, en esta ocasión retomaremos el tema de la apatía política entre los estudiantes cimarrones, poniendo ahora el foco de atención en la escasa participación política de los estudiantes al interior de su universidad.

_DSC4435-2Los alumnos de UABC se interesan por todo, menos por la política. Foto: 4 vientos.

El origen de este problema lo vemos en la interrelación de las siguientes variables: el sistema burocrático kafkiano de la UABC, la ausencia de una estructura organizacional horizontal y democrática, y la falta de líderes universitarios entre los mismos estudiantes de la institución educativa más grande a nivel estatal: la Universidad Autónoma de Baja California, escuela supuestamente encargada de formar “cimarrones con valores”, pero que en ocasiones llega a parecer más bien una fábrica de licenciados desempleados o una maquiladora de mano de obra barata sin voluntad política ni inquietudes sociales.  

Para facilitar la lectura del presente ensayo, este será publicado en 4 vientos en tres artículos distintos, siendo el primero el correspondiente a la burocracia universitaria. Cabe aclarar (como lo hiciéramos en el trabajo pasado) que si bien lo aquí expuesto proviene de una investigación realizada al interior de UABC Campus Valle Dorado —en particular la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales (FCAyS)—, es probable que muchos cimarrones de otros planteles y campus identifiquen los mismos mecanismos institucionales en sus propias unidades. Sin más que agregar , demos inicio a nuestro análisis.

 

Los procesos administrativos y el aparato burocrático kafkiano universitario

Fragmento de la película kafka (1991), del director Steven Soderbergh. Fuente: Internet.
Fragmento de la película kafka (1991), del director Steven Soderbergh. Fuente: Internet.

Un factor indispensable dentro del problema de la escasa participación política entre los universitarios de la facultad de FCAyS, es el complejo aparato burocrático universitario, cuya estructura organizacional complica la comunicación entre los estudiantes y la institución, antes que facilitarla. Esta burocratización universitaria se asemeja (al igual que toda la burocracia gubernamental mexicana) a la burocracia kafkiana, ese entramado de oficinas, secretarías, departamentos, firmas y papeleo necesario para llevar a cabo acciones legales y políticas a través de una institución estatal.

El adjetivo kafkiano (referente a la literatura del escritor Franz Kafka), es utilizado (en esta ocasión) para describir una burocracia intrincada, laberíntica y confusa, que pretende coartar las iniciativas que buscan generar o introducir cualquier mínimo cambio en el aparato de una organización institucional, todo ello con el objetivo de ejercer un control firme y deshumanizado sobre las personas.

Así, para el escritor Franz Kafka, la burocracia es percibida como un laberinto sin salida, una maquinaria estructural erigida para hacerle perder el tiempo a quienes se adentran en ella, revelándoles en el proceso  a sus desesperados usuarios lo absurdo del mundo moderno; algo así como lo que sucede frecuentemente en los pasillos de los diferentes edificios administrativos de la UABC.

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Los alumnos se quejan con frecuencia de la pérdida de tiempo que supone realizar un trámite administrativo-burocrático en su universidad

Cuando los alumnos de FCAyS tienen un problema administrativo en la universidad, es de esperarse que terminen dando vueltas por las oficinas del campus buscando al responsable de atender su caso, pues resulta que la responsabilidad se diluye fácilmente cuando hay tantas personas encargadas de llevar a cabo cualquier tipo de proceso burocrático. Conseguir una firma, un documento o un sello se convierte entonces en una aventura de locos, en un ir y venir de aquí para allá que suele costarle a los estudiantes un precio muy alto: su tiempo y su paciencia.

Siendo la responsabilidad algo fácilmente “traspapelable” dentro del aparato burocrático kafkiano de la universidad, la rendición de cuentas y la comunicación entre estudiantes y administrativos es un asunto surreal, donde suelen abundar los roces, las frustraciones, los enojos, los despotismos y demás actitudes que sólo complican la misión de conseguir que una materia aparezca o desaparezca dentro del kardex. En pocas palabras, la comunicación institución-alumno no es uno de los fuertes de la FCAyS.

Esto lo podemos constatar si observamos que los espacios de retroalimentación entre alumnos-institución son mínimos: un buzón de quejas en la cafetería, un par de secretarias que mencionan lo ocupada que está la directora, o la sociedad de alumnos, que redactará una carta que ignorarán los altos cargos universitarios. No hay, pues, mecanismos vigentes en la universidad que permitan a los estudiantes ejercer su derecho a dialogar con su institución, no hay medios efectivos por donde los universitarios puedan encausar y hacer oír sus exigencias o propuestas para mejorar el funcionamiento de la institución educativa a la que pertenecen.

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Los espacios de retroalimentación entre alumnos-institución son mínimos, y la dirección escolar es uno de los que menos eficientes.

Todas las quejas sobre el pago de becas, la ausencia de créditos en el kardex, la atención administrativa, el alta y baja de materias, las becas alimenticias, o los sistemas informáticos mediocres de prácticas profesionales y servicio social, no son escuchadas por la institución, porque no existe un canal eficiente de diálogo con la universidad. Por el contrario, pasan completamente desapercibidas o son ignoradas de tajo.

Y si de hablar de inconformidades se trata, los universitarios tienen de sobra: hay quejas sobre los servicios y costos de la cafetería, las consecuencias educativas de varias generaciones por los procesos de acreditación, la mediocridad de muchos profesores universitarios, la falta de información sobre la infinidad de procesos burocráticos y administrativos de la institución, el extravío de documentos que posterga la alta de materias o prácticas profesionales —que no pocas veces desemboca en alumnos cursando semestres extras—, la instalación de un puesto de helados antes que cualquier otro negocio de comida más sano; incluso la sencilla exigencia de utilizar las impresiones mensuales como copias de un mismo documento —impresiones que fueron reducidas de 50 a 30 durante el último semestre—.

Operando la institución educativa bajo este panorama burocrático-kafkiano, tan idéntico al de la burocracia mexicana, los alumnos sienten que sus opiniones no cuentan y que el alcance de sus exigencias se reduce a exteriorizarlas exclusivamente con el resto de sus compañeros, lo que contribuye a instaurar una cultura política donde los jóvenes estudiantes no creen en las posibilidades de cambiar las cosas.

El pensamiento estudiantil cimarrón podría sintetizarse de la siguiente manera: “Si perdí tanto tiempo (cifra relativa que va desde unas horas hasta días o semanas enteras) tratando de que me dieran de alta dicha materia, no me imagino todas las complicaciones y obstáculos que tendría que atravesar para que la institución ponga un mural en tal o cual pared. Mejor ni lo intento, no voy a poder cambiar nada”.

En conclusión, es así como la burocracia universitaria kafkiana esteriliza toda voluntad de cambio en los estudiantes, desanimando, desalentando y desesperando a los alumnos que cursan sus carreras en la “máximas casa de estudios” del estado. Muchos defienden que la burocracia, como mecanismo administrativo, tiene el objetivo de eficientizar y estandarizar tareas y funciones, pero en muchas ocasiones, parece provocar todo lo contrario: entorpecer y retrasar los trámites administrativos.

La burocracia representada por una tortuga desde la perspectiva del caricaturista de Mafalda. Ilustración: Quino.
La burocracia representada por una tortuga desde la perspectiva del caricaturista de Mafalda. Ilustración: Quino.

A partir de esto surgen muchas preguntas: ¿Por qué son tan engorrosos los trámites institucionales de la UABC? ¿Cómo se puede mejorar la burocracia universitaria? ¿Por qué la UABC no se ha dado a la tarea de desarrollar canales comunicativos efectivos entre su administración y los estudiantes? ¿Por qué no escuchar e involucrar a los alumnos en el funcionamiento de su universidad, siendo que hay estudiantes que estudian carreras como administración, comunicación o sociología, dedicadas al estudio de disciplinas humanas que están presentes en toda organización social? ¿Por qué no contratar más personal? ¿Vale la pena tanta desesperación estudiantil a cambio de ahorrar costos en la productividad administrativa? ¿Qué opinan los expertos? ¿Qué opinan los afectados?

Mucho queda por decir sobre la burocracia universitaria, pero son los estudiantes quienes deben empezar a analizar con mayor criterio su casa de estudios y organizarse con el objetivo de exigir mayor intervención en su institución educativa, y que sus propuestas y opiniones sean escuchadas y tomadas en cuenta por la administración. Claro que esto es difícil cuando la universidad no muestra interés ni realiza esfuerzos suficientes por incluir a sus alumnos en el desarrollo político de su institución educativa.

En el siguiente trabajo tocaremos un tema muy relacionado con la burocracia universitaria: el autoritarismo institucional, que se traduce en una universidad de estructura organizacional vertical que prefiere tomar las decisiones a puerta cerrada y sin la participación de sus estudiantes.

La irracionalidad de la burocracia. Autor: Quino.
La irracionalidad de la burocracia. Autor: Quino.

DANIEL ARELLANO* Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California. Reportero y articulista de A los 4 Vientos. Interesado en el periodismo de investigación, la literatura, el estudio de las ciencias sociales y el desarrollo político del país.