Plagiar es robar

El tema que agitó las redes sociales este pasado domingo por la noche fue Carmen Aristegui, con su nuevo trabajo: “Peña Nieto, de plagiador a presidente”’, en el que explica que el mandatario de México le entró a la sabiduría del copy-paste.

Álvaro de Lachica y Bonilla* / A los 4 Vientos

Casi el 30% de su tesis de licenciatura en Derecho, según expone la investigación, nuestro presi, tomó citas textuales de al menos diez autores y no las atribuyó correctamente a lo largo de su tesis titulada ‘El Presidencialismo Mexicano y Álvaro Obregón’, con el cual obtuvo el título universitario en 1991; esto hace más de 20 años en la Universidad Panamericana.

La respuesta de la Presidencia a esta investigación, fue“El licenciado Peña Nieto presentó esa tesis hace 25 años. Cumplió con los requisitos establecidos por la Universidad Panamericana para titularse como abogado. Por lo visto, errores de estilo como citas sin entrecomillar o falta de referencia a autores que incluyó en la bibliografía son, dos décadas y media después, materia de interés periodístico”. ¿Es decir que el hecho de que haya sucedido hace 25 años le resta importancia?

Según el reglamento de la Universidad Panamericana,  la tesis de Peña Nieto, nunca debió haber sido aceptada por la institución académica y, como mínimo, Peña debió haber sido sancionado por haber plagiado a diversas fuentes sin citar o incluir en bibliografía.

El artículo 114 del Reglamento General de la Universidad Panamericana es muy claro, dice:

Está prohibido violentar derechos de autor o realizar cualquier otro comportamiento deshonesto o contrario a la ética profesional o académica, y dicha conducta será considerada grave”.

Por lo tanto, la Universidad Panamericana estaría obligada por su propio reglamento a anular al título de licenciatura de Peña Nieto, con lo cual nuestro presidente,  habría cometido un delito cada vez que se ostentó como licenciado.

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«De plagiador a Presidente», rotundo el título del reportaje de investigación realizado por el equipo de periodistas que encabeza Carmen Aristegui (Foto: Agencia Notimex).

En todo caso, no nos debería importar sí Peña Nieto, cuando era niño, no le devolvía el vuelto del mandado a su mamá o don Enrique no forraba sus cuadernos en la primaria y lo hacía también su mamá, lo que es substancial es que ¿alguien que en su tesis no da debido crédito a ideas de otros puede tener credibilidad como para representar al gobierno de un país con problemas tan grandes?

No hay que olvidarse que un presidente es el encargado de moldear la cultura de una nación, de ejemplificar cuáles son los valores a seguir, esto es: qué es lo correcto y qué lo incorrecto en la construcción de nuestro presente y nuestro futuro. Por ello lo que haga un mandatario  en relación a la ética y la moral es profundamente relevante. No hay plan de gobierno, por completo que sea, que pueda ejecutarse honestamente con un presidente que fuese inmoral.

Un plagio es un acto deshonesto

Cuando alguien minimiza la relevancia de un plagio en una tesis de licenciatura,  es porque probablemente no sabe lo que significa lograr el título de abogado o de lo que sea. Plagiar en ese documento personal  es violar el comportamiento que uno expresamente debe seguir. En toda tesis para licenciarse, el candidato firma documentos donde  declara que el trabajo es propio y sigue los estrictos lineamientos de la institución que, confiando en nosotros, acreditará ante el país entero su idoneidad como profesional.

Una tesis plagiada es una mentira ante una universidad, y quien cayó en ella gobierna a nuestro país».

No cabe duda que nuestras mentiras privadas terminan siendo públicas. Hay un punto donde se juntan y ese es el derecho de instituciones y personas a que se nos diga la verdad.

Así como se aprende a hacer trampas, se aprende a mentir, engañar, ocultar, y aprovecharse del otro en todos los espacios. Toda persona pública, tiene el deber de la verdad y lo de Peña Nieto, así haya sido hace más de veinte años,  tiene relevancia porque ninguna mentira pública es privada.

El no mostrar ni un gramo de indignación (dejemos de lado el burlarse del tema) ante el hecho de que el presidente de México haya copiado el 28.8% de su tesis, nos lleva a pensar que es correcto vivir en el país donde la impunidad prevalece.

ALVARO DE LACHICA*Miembro de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, S.C. Correo electrónico: andale941@gmail.com