Detectan metales pesados en cuerpos de agua costera en San Quintín y Eréndira

Ostiones, mejillones, almejas y peces son clave para el diagnóstico de la salud ambiental marina para la prevención de enfermedades en humanos.

El doctor Efraín Gutiérrez Galindo ha evaluado desde 1978 la salud ambiental de diferentes áreas de la península de Baja California utilizando como biomonitores a estos organismos.

Academia Mexicana de Ciencias

La Organización Mundial de la Salud y el Instituto Nacional de Salud Pública reconocen que los metales pesados y los plaguicidas, además de estar en gran cantidad en el ambiente, representan un riesgo para la salud pública debido a sus efectos agudos y crónicos, y por tal motivo deben ser estudiados, dijo el doctor Efraín Gutiérrez Galindo, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias.

En este sentido, la investigación del especialista en contaminación marina se ha enfocado en identificar si los metales pesados y los plaguicidas en ostiones, mejillones, almejas y peces están dentro del estándar establecido por las autoridades sanitarias nacionales e internacionales para el consumo humano.

Lo anterior, en vista de que en la península de Baja California, particularmente en playas recreativas, se han identificado fuentes naturales y antropogénicas de contaminación por metales pesados, plaguicidas y bifenilos policlorados, tanto en agua como en organismos y en sedimento, así como el riesgo que representan para la salud de las personas.

En el caso de los mejillones del género Mytilus sp., pueden ser indicadores de la contaminación por metales pesados (mercurio, plata, cadmio, plomo, arsénico, selenio, fierro zinc y cobre) en el medio marino, ya que se ha encontrado que estos organismos pueden acumular metales pesados en sus tejidos a partir de su alimentación.

La capacidad que tiene el mejillón del género Mytilus sp. para acumular contaminantes en sus tejidos, hace que este molusco sea un indicador de la contaminación por metales pesados y pesticidas en el medio marino (Foto: tomada de naturalista.com)
La capacidad que tiene el mejillón del género Mytilus sp. para acumular contaminantes en sus tejidos, hace que este molusco sea un indicador de la contaminación por metales pesados y pesticidas en el medio marino (Foto: tomada de naturalista.com)

El también docente en el Centro de Estudios Tecnológicos del Mar No. 11 (Cetmar) ha estudiado la efectividad del mejillón Mytilus californianus como biomonitor, para lo cual desarrolló diversos proyectos acerca de la variabilidad temporal y geográfica de la concentración de plata y cadmio en este organismo, por ejemplo en un lugar contaminado y en otro limpio, y así determinar la efectividad de este organismo como indicador de dichos metales.

Con los resultados llegó a la conclusión de que la concentración de cadmio en M. californianus es reflejo de la concentración de este metal en el ambiente y que la concentración de  plata en este organismo puede ser un buen trazador de las descargas de aguas residuales tratadas a la zona costera.

Metales pesados, plaguicidas y ambientes sanos

Algunas de las preguntas que guían la investigación de Gutiérrez Galindo son: ¿pueden ambientes sanos contribuir a evitar enfermedades?, ¿cuál es la importancia de los efectos que tiene el ambiente en la salud pública?, ¿cuál es su diagnóstico y evolución en el tiempo? y ¿en qué medida la carga de morbilidad está asociada a un factor de riesgo ambiental y qué poblaciones presentan riesgos de salud relacionados con el medio ambiente?

En el artículo Cadmio, cobre y zinc en el mejillón Mytilus californianus (CONRAD 1837) de la  costa oeste de Baja California se estudió la distribución espacial de la concentración de cadmio, cobre y zinc en tejido del mejillón, así como el uso de este organismo como biomonitor de metales en la costa oeste de Baja California.

Indica el escrito que se recolectaron mejillones en siete estaciones (Bajamar, Ensenada, Eréndira, San Quintín, Punta Baja, Los Ojitos y Playa Esmeralda) distribuidas en 600 kilómetros de costa, desde la zona fronteriza de Tijuana, Baja California, hasta la Bahía Sebastián Vizcaíno.

Entre los resultados destaca que San Quintín, una de las siete estaciones estudiadas, presentó los valores más altos de cobre y zinc, lo que podría ser resultado del uso de fertilizantes en la zona, mientras que el valor más alto de la concentración de cadmio se presentó en Eréndira, quizá debido a que el desplazamiento ascendente de aguas marinas aportan más cadmio natural que las fuentes antrópicas.

VALLE SAN QUINTIN VOLCANES
El valle de San Quintín en las inmediaciones de Bahía Falsa y los volcanes.

Esto indica que a pesar de que el cadmio podría tener origen natural, las concentraciones encontradas en los mejillones podrían representar un peligro para el consumo humano, ya que en todas las localidades estudiadas las concentraciones de este metal pesado excedieron los límites máximos permitidos por la Organización Mundial de la Salud y la Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos.

Otro aspecto que el investigador ha evaluado es la salud ambiental por plaguicidas y metales pesados de la Bahía de Todos Santos de Ensenada y la Bahía Falsa de San Quintín, esto con el fin de conocer su factibilidad como zonas de maricultivo de mejillón y ostión.

Al respecto, concluyó que no existe riesgo sanitario en los ostiones y mejillones que consume la población de esas áreas.

El investigador también estudió la influencia de la Planta Geotérmica de Cerro Prieto, en el Valle de Mexicali, Baja California, en la contaminación ambiental por mercurio en el valle agrícola aledaño y el riesgo que esto representa en la salud pública.

En cuanto a los impactos del trabajo de investigación de Efraín Gutiérrez Galindo en el desarrollo económico y social de Baja California, está el diseño de programas de monitoreo (agua, sedimentos y organismos) que tuvieron incidencia en la salud pública, el desarrollo económico y el bienestar social.

Además, sus investigaciones han sido de utilidad para el manejo sustentable del ecosistema y el control sanitario de la producción de la acuicultura (ostión y mejillón) en la Bahía de Ensenada y en la Bahía de San Quintín, y han dado cuenta del estado de las playas de recreación y el riesgo sanitario por consumo de moluscos y peces por la población.