Debatir la Constitución

Vivimos la paradoja de haber sido testigos de la más profunda reforma constitucional en materia de derechos humanos que se haya realizado en nuestro país, redimensionando la protección y el rango de defensa de los derechos de todos los ciudadanos…

Isidro H. Cisneros* / A los Cuatro Vientos

Mientras que, por otro lado, atestiguamos también la más profunda crisis de los derechos humanos que ha incrementado sus violaciones y transgresiones.

Esta paradoja proyecta una imagen contradictoria de nuestro débil proceso democratizador. Una distancia entre el orden jurídico y la realidad social que debemos colmar. En tal contexto, la Ciudad de México próximamente instalará su Asamblea Constituyente. Una oportunidad única para dar voz a los ciudadanos en la definición de los derechos que corresponden a todos, y especialmente, sobre los mecanismos jurídicos para hacerlos realmente efectivos.

A semanas de que esto ocurra, se desconoce qué tipo de Constitución presentará a esa Soberanía el Jefe de Gobierno, según establece el Decreto que reforma y deroga distintas disposiciones constitucionales en materia de reforma política de la CDMX.

En estos momentos, sería deseable que ese y otros proyectos de Constitución fueran materia de un amplio debate por parte de la sociedad civil.

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Personalidades del mundo de la política, la cultura, el arte y la academia forman parte de la Comisión Redactora de la Constitución de la CDMX

En la experiencia reciente, las asambleas constituyentes han sido mecanismos democráticos y participativos, para superar la ilegitimidad de origen de distintos ordenamientos jurídicos elaborados a espaldas de los ciudadanos, representando, además, invención de contenidos y plenitud de voluntades».

Nuestra próxima Constitución deberá brindar un panorama integral de los derechos que corresponden a todas las personas con base en los principios de libertad, democracia y solidaridad social, y sustentarse en una interpretación dinámica y evolutiva de los derechos humanos, bajo la consideración de que su ejercicio presupone un sistema constitucional que los contempla, y que tal sistema no es inmutable sino que, por el contrario, se encuentra en continua evolución.

Tradicionalmente el derecho ha sido considerado inamovible, es decir, como un conjunto de normas orientadas a defender el orden establecido y el status quo, y con una visión rígida y estática de los derechos. Hoy en el marco del Estado Constitucional de Derecho que necesitamos fortalecer, es posible usar el sistema jurídico para hacer efectivos los derechos humanos y para hacer avanzar a nuestra democracia para convertirla en un sistema político y de gobierno de calidad, efectivo y eficiente. Porque el derecho es también un instrumento de afirmación de la justicia.

La Ciudad de México se caracteriza por la presencia de una diversidad de grupos sociales con intereses, ideologías y proyectos diferentes, pero ninguno tiene la pretensión de hacerse exclusivo o dominante respecto a los otros. Por ello, la Constitución que viene, no tiene la tarea de establecer un proyecto predeterminado de vida en común, lejos de ello, su único objetivo es establecer las condiciones para la plena realización de los derechos ciudadanos. De esta forma, la Constitución no renuncia a sus cometidos de unidad e integración política, sino que además, los hace compatibles con la base material pluralista existente en la CDMX.

La nueva Constitución deberá garantizar la coexistencia pluralista y el compromiso democrático. Éstas son las únicas supremas exigencias constitucionales.

ISIDRO H CISNEROS*Isidro H. Cisneros. Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Florencia, Italia. Ex Presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal  (isidroh.cisneros@gmail.com    Twitter: @isidrohcisneros) agitadoresdeideas.blogspot.mx