La Tramontana por Norte: “¡Pónganse a trabajar… güevones”!

El domingo ppdo. (próximo pasado para los que no tuvieron un “profe” como Jesús Aguilar Gutiérrez) por la tarde salí para sumarme a una manifestación convocada en apoyo de los profesores que luchan contra la Reforma Educativa y -también- en rechazo a la violencia y a la represión ejercida por el Estado como forma de diálogo; “diálogo” que lleva ya un saldo de 12 muertos y decenas de heridos.

J.M. Figueroa R* ./ A los Cuatro Vientos

Sobre lo que pasó en Nochixtlán (lugar de la cochinilla) se han escrito miles de páginas y es de sobra conocido, yo quiero hoy escribir sobre un tema que también es de sobra conocido, pero poco reconocido: el reconocimiento social de la labor de los maestros.

Cuando arribaba al monumento a Lázaro Cárdenas, donde iniciaría la marcha, escuché el “grito de guerra” de algunos de los muchos feroces opositores a que las personas nos asociemos, manifestemos y transitemos libremente, tal y como nos lo garantiza la Declaración de los Derechos Humanos y la Constitución Mexicana que los suscribe y asume como propios; el grito de guerra tiene muchas variantes pero resumido es: ¡Pónganse a trabajar…güevones! Las variantes son “pinches revoltosos”, “pinches indios”, “pinches profes” entre otras muchas.

Generalmente los asistentes a las manifestaciones hacemos poco caso de expresiones tan poco fundamentadas y las ignoramos, pero esta vez quiero romper una lanza por “los profes” gremio al que pertenecí durante 16 años y que -de cierta manera- jamás me he desvinculado, lo hago en respuesta (que pretende ser comedida y educadita) a los insultos que son proferidos desde la impunidad del anonimato, ya sea desde una camioneta en marcha o desde un teclado oculto detrás de la máscara que nos permiten ponernos las así llamadas “redes sociales”. Pero…son los profesores mexicanos realmente “unos pinches güevones”.

MAESTROS HUEVONES Y DIPUTADOS

Yo no reparto ni me pongo estrellitas; pero sí, los profesores mexicanos son “unos pinches güevones”, lo son tanto como los médicos que llegan tarde a su consulta -en la pública o en la privada- y ni disculpas te piden; tanto como los arquitectos que te prometieron terminar la obra en tres meses y ya llevan 10 sin que se vea cuando terminen y te ofrecen disculpas tan disparatadas que tendrías que ser idiota para creerles, pero ya le diste el dinero y ahora te aguantas; tanto como el catedrático que no revisa tus exámenes porque “ha tenido muchas juntas” o el que nunca termina de leer tu tesis porque eso no le infla el CV; tanto como los políticos que asisten a dormir plácidamente en su curul o el presidente municipal que prometió tapar los baches. La lista es larga y el espacio corto.

Sí, ya lo sé. El párrafo anterior es una exageración y en todas las profesiones u oficios hubo, hay y habrá personas indolentes y negligentes, pero -creo yo- en la misma proporción en todos los gremios, ¡ah! y dentro de tu gremio siempre habrá quien considere que eres un haragán o a quien tu consideres como tal. ¿Y por qué la saña con los maestros? Veamos

Enseguida enumero algunos de los argumentos que con mayor frecuencia esgrimen los detractores de los profesores y expondré -brevemente- lo que yo vi y viví. Tal vez los maestros no han sido buenos comunicadores de su labor, espero poder aclarar algunas concepciones erróneas que de su trabajo se tiene:

A.- Tienen una jornada laboral muy corta. De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo (sí, existe) una jornada laboral normal es de 8 horas. Los profesores inician su jornada a las 7:30 y terminan a las 12:30 (5 horas). ¿Y las otras tres no hacen nada? Cada día un profesor responsable (de esos estamos hablando) debe de preparar al menos cuatro clases, digamos 20 minutos por clase; preparar material para las mismas, pongamos 10 minutos por clase; revisar los trabajos que se lleva a casa, en promedio 30. Si para revisar cada trabajo se toma 5 minutos, hablamos de 150 minutos, sumando tendremos: 80+40+150=270 minutos, esto es 4 horas y media más. Ahora, muchos recordarán que cuando fueron a la escuela se trabajan dos turnos (íbamos a la escuela por la mañana y por la tarde) pero vino la explosión demográfica y el gobierno en lugar de hacer más escuelas se inventó el turno matutino, el vespertino y en las escuelas de educación media el nocturno. ¿Quién tiene la culpa? Por cierto, las horas que los profesores trabajan en sus casas lo hacen utilizando sus recursos, no existe una partida para materiales didácticos, durante 16 años que un servidor trabajó de “profe” sólo recibí una caja de gises al inicio del año escolar y no siempre.

EDUCACION BC AULA RURAL

B.- Tienen muchas vacaciones. Ni más ni menos de las que marca la ley, los profesores no hacen las leyes. Lo que no se dice es que esas vacaciones son muchas veces utilizadas para asistir a cursos para mejorar su desempeño y que los gastos asociados corren por su cuenta. No me digan que ustedes asisten a cursos de capacitación en sus empresas y de su bolsillo los pagan.

C.- Les pagan demasiado. No me hagan reír. Consulten los indicadores internacionales, los maestros de México están entre los 5 más mal pagados de los países de la OCDE (vean aquí http://www.animalpolitico.com/2012/09/maestros-de-mexico-el-quinto-peor-salario-de-la-ocde/ y para un estudio más completo y formal vean aquí http://www.redalyc.org/pdf/270/27032202.pdf el trabajo de Lucrecia Santibáñez). Ahora lloren.

D.- No hacen nada. Además de dar clases, esa es su chamba, los maestros que yo conocí hacían (y estoy seguro de que todavía hacen) lo siguiente: kermeses para recabar fondos y pintar las aulas, reponer vidrios, ponerles pisos, dotarlas de muebles, poner cortinas, ponerles luz, equipar un laboratorio mínimo, mantener colecciones de varios temas e incrementarlas, comprar material deportivo, uniformes, etcétera. En 1986, último año que yo trabajé en la SEP el presupuesto para una escuela como de 500 alumnos fue aproximadamente de 500 pesos (1 peso por alumno). ¿Los maestros no hacen nada? No me digan que en la primaria donde ustedes estudiaron tenían microscopio y telescopio; si así fue, felicidades, tuvieron un profe que vendió empanadas para comprarlos.

E.- No estudian. Mejor aquí le paramos, ninguno de los gritos destemplados ni las mentiras de Mexicanos Primero tienen sustento y ya se me terminó el espacio.

MARCHA CON MUERTE
Foto: Semanario PROCESO.

Soy un “manifestante consuetudinario” y seguiré siéndolo mientras pueda caminar, me he hecho viejo manifestándome a favor de lo que considero justo y en contra de lo que considero que no lo es. A los mexicanos nos gusta pensar que los pocos beneficios que nos quedan nos fueron graciosamente concedidos por patrones y gobierno (que también es un patrón) y no es así, se ganaron en la calle, en la lucha obrera y la organización sindical que por ahora está postrada. Los maestros -no todos- y los médicos y trabajadores de la salud en general han comenzado a abrir los ojos.

Pueden quitarnos todos los derechos, pero no el de protestar; mi derecho “al pataleo” que según la RAE significa “Última y vana actitud de protesta que adopta o puede adoptar el que se siente defraudado en sus derechos”. El origen del término es interesante, pero -insisto- ya no tengo más espacio, sólo me resta preguntar ¿Son los profesores realmente unos pinches güevones?

MANUEL FIGUEROA 2* El autor es campesino, normalista rural, oceanólogo, maestro en ciencias en oceanografía física y doctor en física del medio ambiente.