Los por qués del movimiento del magisterio en México (2)

“La Reforma educativa no la entendemos, y lo simplificamos en ‘le vas a los que se quieren evaluar, o a los que no se quieren evaluar’. No es un partido de fútbol, es algo mucho más complejo”

– Gil Antón

Bienvenidos sean de nuevo a este espacio informativo digital, donde no pretendemos más que brindar respuestas sobre una de las problemáticas sociales más cruciales de este sexenio, y más importante aún, de las últimas semanas: la lucha de los maestros contra la Reforma Educativa.

Daniel Arellano Gutiérrez* / A los Cuatro Vientos

Como ya vimos en la primera entrega de esta serie explicativa (http://www.4vientos.net/?p=44527), la reforma educativa forma parte de una serie de reformas estructurales propuestas por el presidente Enrique Peña Nieto, que fueron aprobadas por la vía rápida en las diferentes cámaras legislativas del país gracias al “Pacto por México” (2012), acuerdo propuesto por el presidente y firmado por los diferentes representantes de los partidos políticos más fuertes del país.

En la entrega pasada aclaramos que las reformas estructurales forman parte de un proyecto nacional (e internacional) de multitudinarias consecuencias, cuyo fin último es uno: continuar con la privatización neoliberal de la nación, iniciada por Carlos Salinas de Gortari y el Tratado de Libre Comercio (TLC) en los albores del milenio pasado. La misión de Peña (y su gabinete) es una: llenarse los bolsillos de dinero a partir de terminar de rematar los bienes nacionales. Para ello, ha utilizado la excusa más vieja del neoliberalismo: para progresar hay que abrirle las puertas al mercado global, una estrategia que ya nos vendieron en el pasado, y que sólo incrementó la miseria económica y social del pueblo mexicano.

Bueno, en esta ocasión vamos a sumergirnos en la comprensión de la Reforma Educativa, una propuesta que ha provocado la insurgencia magisterial por los intereses que hay detrás de ella: el despido masivo de maestros y la desarticulación de los sindicatos nacionales de los trabajadores de la educación. La reforma educativa es, pues, una reforma laboral y administrativa, no educativa. Y aquí le vamos a explicar por qué.

Confío en que al concluir el texto presente, el lector sea capaz de compartir el sentir de los cientos de miles de maestros que saldrán afectados directamente por la deslocalización de las relaciones la­borales en el magisterio (DESRELA), y de los millones de padres de familia a quienes les quieren cargar el costo de la educación de sus hijos. Debemos sen­tir empatía, pues viéndolo bien, todos ellos SOMOS NOSOTROS MISMOS, somos nosotros (y nuestros hijos) quienes saldremos afectados por el despojo de la educación pública.

La desvalorización del trabajo — asentada por la reforma laboral y promovida por Felipe Calderón—, ahora pretende expandirse al sector educativo a través de la Reforma Educativa. Si no nos organismos y articulamos nuestras luchas como un solo frente nacional, con el que se logre integrar las diferentes exigencias de justicia en el país, en un par de años no quedará nación alguna para los nuevos mexicanos.

Es nuestro deber defender la soberanía y los bienes nacionales, y combatir el modelo económico-político que lleva años convirtiendo a los ciudadanos en máquinas de consumo, antes que en seres humanos libres y plenos.

El panorama educativo en México

NIÑO ESCRIBE PIZAROON
Foto: Internet

Podríamos iniciar este análisis haciéndonos un par de preguntas fundamentales: ¿Cómo se encuentra la educación en México? ¿Cuál es su estado de salud a lo largo y ancho de la nación? ¿Cómo nos encontramos, pues, en materia educativa en el país? ¿Es que acaso si nos hace falta una reforma educativa?

Para responder estas incógnitas, el contenido del video “Las grietas de la educación en México” nos puede ser de gran ayuda (https://www.youtube.com/watch?v=lbd-q8NZHhg). En este video (de tan sólo 12 minutos), Manuel Gil Antón, Profesor del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México, nos ofrece un panorama muy sombrío sobre la educación mexicana actual. Si bien el video tiene fecha del 26 de Agosto del 2014, mucha de su información sigue vigente, y muy probablemente las cifras aquí expuestas sólo han ido en aumento.  

A lo largo del video el Doctor Gil aporta datos cruciales para la comprensión del escenario educativo en México, iniciando su análisis con la siguiente información: en México hay 114 millones de mexicanos, de los cuáles 74 millones están entre los 15 y los 74 años de edad. De esos 74 millones, 31.9 están en rezago educativo, lo que significa que el 43% de la población económicamente activa no domina los aprendizajes que le corresponden a la formación educativa básica (como pueden ser leer y escribir).

El Doctor Gil describe la situación con precisión, señalando que de esos 31.9 millones de rezagados, 5.4 millones son analfabetas (lo que significa que no pueden ni leer o escribir un recado); 10.1 millones no terminaron la primaria; y 16 millones no terminaron la secundaria. Sin embargo, la cosa no termina ahí. Del total de estudiantes que sí terminaron la educación media (12 años de escuela), el 60% no sabe leer ni escribir de manera suficiente.

A este panorama habría que agregar que el 44% de las escuelas en el país son multigrado, lo que significa que un profesor (o profesora) le enseña a más de un grado educativo al mismo tiempo, lo que se traduce en que en un solo salón convergen alumnos con diferentes edades y conocimientos.

Este tipo de escuelas suelen estar ubicadas en sectores rurales, donde el acceso a las tecnologías es muy limitado y los recursos económicos por lo general son muy bajos. Además, habría que añadir que las condiciones de las escuelas rurales suelen tener muchas carencias de infraestructura, como falta de techos, paredes o servicios sanitarios.

Ya concluyendo, el Doctor Gil apunta que el 64% de las 109,000 escuelas del país tienen problemas de mobiliario y sanitarios, y por último, comenta que no es fácil resolver los problemas educativos, cuando el país está sumida en la desigualdad (hay 55 millones de pobres en el territorio mexicano, casi la mitad de la población total).

Al análisis de nuestro horizonte educativo podríamos añadirle la información publicada en el portal Sin Embargo (http://www.sinembargo.mx/24-06-2016/3057163), donde se exhiben los resultados de tres informes educativos publicados entre noviembre de 2015 y junio de 2016. Dentro de los hallazgos de estos reportes destaca que la educación en México reprobó en áreas como: promedio de permanencia y escolaridad; nivel y distribución del gasto público (ah, pero el derroche en las campañas y los sueldos de los funcionarios bien gracias); calidad del aprendizaje; competencias lectores, matemáticas y científicas; desigualdad de servicios educativos en las poblaciones vulnerables, y condiciones básicas de los planteles educativos. 

MAESTRO RURAL EN CLADE
Foto: Presencia Noticias.

Un dato crucial es que el promedio de escolaridad a nivel nacional fue de 8.8 años (6 de primaria y 2.8 de secundaria), mientras que en países como Estados Unidos o Noruega esta cifra asciende a los 13 años. Los diferentes informes revelaron que en todo el país no hay un solo estado que cumplan con la responsabilidad de garantizar una educación digna y de calidad a los alumnos, pues de los 100 puntos utilizados para medir el desempeño educativo, ningún estado alcanzó la calificación de 80. Ni hablar de las 17 entidades que estuvieron por debajo de los 60 puntos (entre ellos Baja California y Oaxaca, con 54 y 37 puntos, respectivamente). Por último, un dato que sorprende es que de cada 100 niños que entran a la Primaria, sólo 80 entran a la secundaria, 52 a la preparatoria y 16 a la licenciatura.  

Pues bien, como podemos observar con este breve desplegado de datos que nos ofrece el Doctor Gil y Sin Embargo, el horizonte educativo en México está por los suelos, y en efecto, le urge una reforma educativa. Sin embargo, como veremos a continuación, la reforma propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto no soluciona los problemas del rezago educativo, pues cae en el error de simplificar y centralizar todo el problema en la capacitación de los maestros, sin considerar las múltiples variables que  conforman la totalidad del problema educativo (como las condiciones de las escuelas o el modelo educativo actual). Además, veremos que los intereses de la dichosa reforma no son educativos, sino administrativos, laborales, y políticos.

Qué es la reforma educativa

Quisiera empezar aclarando que la información presentada en los siguientes subtítulos es trabajo del equipo editorial “Desde las bases”, con sede en el Distrito Federal. Lo que yo hice sólo fue actualizar la información y acomodarla para que al lector le resulte más fácil su comprensión. Sin más, empecemos a entender.

La reforma educativa aprobada por el congreso de la unión (diputados y senadores),  y avalada por los congresos de los estados mexicanos, es el término utilizado para referirse a una serie de cambios institucionales y legislativos en materia educativa nacional. Si bien podría pensarse que el objetivo principal de la reforma es mejorar la educación, la realidad es que este conjunto de ajustes institucionales representan más bien una movida política, que pretende atacar dos flancos de la sociedad mexicana: los maestros y el pueblo mexicano. Veamos por qué.

Por un lado, es un golpe contra los maestros porque es una reforma laboral-administrativa, disfrazada bajo el estandarte de que es “educativa». Ésta es una reforma laboral porque busca implementar la Deslocalización de las Relaciones Laborales (DERELA) en el Magisterio. Esto significa que a partir de ahora, el Estado adquirirá la autoridad para contratar a los nuevos maestros y decidir, —bajo su propio criterio y sin tomar en cuenta lo que diga la comunidad o el sindicato (que es al final, el representante de los docentes)— a quienes y a cuantos maestros contratar o correr de su trabajo.

Las relaciones laborales de los maestros están reguladas por el artículo 123 constitucional y su Ley reglamentaria, la Ley Fede­ral del Trabajo. De ahí se desprenden las reglas y el marco jurídico que regula las relaciones maestro-sindicato-Estado, lo que significa que por esta vía se solucionan conflictos, se resuelve la permanencia en el empleo, se firman los contratos colectivos de trabajo, se definen los aumentos salariales, la contratación, etc., etc. Con la Reforma Educativa, esto ya no será así, pues ahora la relación pasará a ser maestro-Estado, individualizando así las relaciones laborales de los docentes, y dejando a los profesores sin ningún órgano mediador que intervenga al momento de negociar sus demandas y necesidades con el Estado. En otras palabras, los sindicatos dejarán de cumplir la función de intermediarios y representantes de los intereses y exigencias de los docentes.

NIÑOS CALSES LEVNTAN MANO
Foto: Excélsior

Esto ocurre a partir de las modificaciones que hace la reforma a la Constitución (artículo 3ro), el 26 de Septiembre del 2013, donde el marco normativo-jurídico se traslada al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), la Ley del Servicio Profesional Docente (SPD), a la vez que se adapta la Ley General de Educación Modificada. Así, la SPD se convierte en un marco jurídico laboral y administrativo paralelo al artículo 123 constitucional. Con ello, se despoja al sindicato docente de sus facultades, y el gobierno pasa a ser quién decide —unilateralmente y sin la participación de nadie más— quién entra, quiénes se quedan y quiénes se van del trabajo.

¿A través de qué mecanismos pretende el Estado discernir un “buen maestro” de una “malo”? Este papel le corresponde a las nuevas instituciones educativas creadas por Peña Nieto (INEE, SPD), con las que busca “evaluar la calidad, el desempeño y los resultados del Sistema Educativo Nacional”. La evaluación docente, siendo uno de los procesos de la SPD,  cumple esta función, y pretende llevarla a cabo a través de un examen elaborado, aplicado y calificado por la misma institución, en el que no se toman en consideración variables como las condiciones socio-económicas en las que el docente imparte clases.

Aquí cabe hacer un breve paréntesis. Muchos parecen manifestarse a favor de la reforma educativa precisamente por la evaluación docente, pues piensan que este mecanismo es fundamental para mejorar la calidad educativa. En efecto, es necesario que los maestros realicen una evaluación constante de sí mismos para comprobar que siguen capacitados para cumplir con su trabajo, y en caso de no estarlo, tomar cursos de actualización y capacitación que les permitan seguir impartiendo clases como se debe.

Sin embargo, el objetivo de la evaluación docente del SPD no es ofrecerles mayor capacitación a los maestros, sino ser la punta de lanza para despedir a los maestros, y gradualmente mermar el poder representativo de los sindicatos. El examen es el mecanismo para despedir a los maestros sindicalizados, no para mejorar la educación. La reforma educativa es, pues, un salto para atrás en lo que se refiere a conquistas laborales de los trabajadores, es un golpe constitucional brutal contra la clase trabajadora en México, tan explotada y descuidada por sus dirigentes políticos.

Sin embargo, esto es apenas la punta del iceberg. La reforma educativa también es una reforma administrativa, pues con ella el Congreso de la Unión y las autoridades competentes establecen las siguientes normas, que si bien a simple vista parecieran apropiadas para mejorar la educación, tienen una doble intencionalidad:

1.- Fortalecer la autonomía de gestión de las escuelas (puerta para desobli­gar al Estado de su responsabilidad de proporcionar a las escuelas lo que necesiten para funcionar)

2.- Crear el Sistema de Información y Gestión Educativa, que se encargará del censo de escuelas, maestros y alumnos, y establecerá la comu­nicación directa entre directores escolares y las autoridades educativas gubernamentales (puerta para quitarle poder al Sindicato)

3.- Establecer el Servicio Profe­sional Docente (manera de premiar y castigar las afinidades y las disiden­cias políticas a través de la evaluación constante, controlando la permanencia y los ascensos en el empleo docente)

4.- Legalizar las escuelas de tiempo completo con jornadas de 8 horas, en las que el suministro de alimentos para los alumnos estará a cargo de micro empresas locales (puerta para correr al 50% de los maestros y duplicar la jornada laboral, lo que significa que quienes se queden tendrán que trabajar dos turnos con el mismo sueldo).

NIOS EDUCACION MEXICO-CHINA DIBUJO
Imagen: Internet.

“La reforma educativa es, pues, un salto para atrás en lo que se refiere a conquistas laborales de los trabajadores…”

Como mencionamos al principio, la Reforma Educativa también representa un golpe contra el pueblo mexicano, pues afecta directamente a los padres de familia, quienes tendrán que hacerse cargo económicamente de las escuelas de sus hijos a nivel primaria, secundaria y bachillerato. Esto a partir de lo perfilado en el punto número 1: fortalecer la autono­mía de gestión de las escuelas, con la finalidad de atender la infraestruc­tura, baños, pintura, bancas, salones, instalaciones, comprar materiales educativos, resolver problemas de operación básicos y generar condicio­nes de participación para que alumnos, maestros y padres de familia se involucren “en la resolución de los retos de cada plantel” (que manera tan elegante para nombrar a la explotación de la economía familiar).

¿Por qué hacen la reforma?

Uno de los objetivos principales de la reforma educativa es privatizar la educación. Pero, ¿por qué Peña querría abrir el mercado educativo en el país? ¿A caso tiene planeado volverse millonario invirtiendo su sueldo presidencial en escuelas particulares? ¿Qué gana el Estado (o mejor dicho, los políticos que lo gobiernan) con desentenderse de la educación?

Como mencionamos en el artículo anterior, la reforma es parte de un proyecto económico neoliberal, lo que significa que está a favor de la creación de oportunidades de negocio para particulares en el “mercado de la educación”. Esto es parte fundamental de la estrategia privatizadora del Estado, con la que busca ir abandonando paulatinamente las tareas de construcción de planteles, contratación de maestros y mantenimiento de las escuelas. En otras palabras, que las escuelas privadas se ocupen de la demanda educativa, y el que no tenga dinero para pagarla, allá él.

Además, la administración peñista quiere reducir gastos nacionales, porque a partir de la reforma energética (la privatización de Pemex) ya no van contar con la renta petrolera para sufragarlos. La educación representa un enorme gasto para el Estado, y con la privatización de la educación se lo quieren evitar. Del petróleo están sacando para pagar a los maestros, pero ahora quieren em­bolsarse ese dinero (recordemos que el cuñado de Carlos Salinas ya ocupa un puesto directivo en Pemex). Este hecho también explicaría la intención de privati­zar Pemex y de plantear una Reforma Fiscal: hay que incrementar los ingresos del Estado por una vía diferente. Todas las reformas, pues, se articulan en el plan de Peña Nieto.

De esta manera, el Estado tiene planeado lo siguiente: implementar la reforma, aplicar exámenes que sirvan como excusa para el despido masivo de maestros, acabar con el sindicato, abrir la puerta de la inversión privada y, finalmente, deslindarse por completo de la educación nacional. Es así como las políticas neoliberales conciben a la educación como una mercancía más, y no como el instrumento formativo básico para el crecimiento y desarrollo de un país.

Después de todo lo aquí expuesto, dígame, querido lector, ¿usted les cree cuando dicen que la reforma educativa es para de­volverle al Estado la rectoría de la Educación? ¡Pero si la tiene actualmente, nunca la ha perdido! Más bien no la han querido ejercer, pues el modelo econó­mico neoliberal les indica que el Estado debe deshacerse de la responsabilidad educativa, de los gastos y costos que representa. Para solucionar este supuesto “problema” basta­ría con aplicar la Constitución, con lo que el Estado asumiría la rectoría de la educación (como hiciera antes de la existencia de los sindicatos), pero la verdad es que no lo quieren hacer, eso no le deja dinero a la élite política.

Estigmatización de los maestros: la consecuencia, no la causa

La Reforma Educativa considera que el maestro es el responsable del desastre educativo mexicano partiendo de un planteamiento reduccionista y tenden­cioso del problema: “a quien hay que evaluar es a los maestros, porque el desempeño del docente es el factor más relevante de los aprendizajes y la educación”, dicen.

Bajo esta premisa, se pasan por alto factores determinantes en la problemática de la educación mexicana, como son: la corrupción, la inequidad y el rezago social, la desigualdad, el abandono presupuestario, la incidencia de los poderes fácticos –particularmente los medios de comunicación– y la compleja relación de los últimos años entre autoridades federales y la cúpula que controla el magisterio (¿Les suena el encarcelamiento de Elba Esther gordillo?).

El tipo de maestro que tenemos en México es consecuencia del Sistema Educativo, el docente no es la causa, sino el efecto. Los exámenes son un pretexto, una trampa, pues no es lo mismo medir que evaluar; la Reforma adolece de estas definiciones.

Desde los pinos, Peña Nieto ha orquestado una campaña de comunicación de grandes proporciones, todo con el objetivo de instalar un mensaje central en la mente de los mexicanos: la reforma educativa eleva la calidad de la educación pública y respeta los derechos de los maestros. Los medios masivos siempre han sabido cómo vender una mentira disfrazada de verdad.

SEP LOGO
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Un reportaje de Sin Embargo (http://www.sinembargo.mx/24-06-2016/3058290), publicado el viernes 24 de Junio del 2016, demuestra lo anterior en un solo párrafo: “El Gobierno federal destinó, desde inicios de 2013 y hasta diciembre de 2015, al menos 608 millones 298 mil 183 pesos para difundir en medios de comunicación las ventajas de la Reforma Educativa”.

Esto, amigos mío, no es poco dinero. Le recomiendo al lector que se dé una vuelta por el reportaje citado, para que vea el resto de cifras abusivas invertidas en vendernos la reforma educativa a través de los medios masivos. 

Esta es una de las estrategias políticas más comunes entre la élite política mexicana, que en este caso busca utilizar la ignorancia de la población para, a través un bombardeo mediático orquestado por Televisa y Tv Azteca, aceptemos la reforma.

A la par, muchos hemos visto cómo la implementación de la reforma educativa ha sido acompañada por una satanización de los docentes, donde se ha estigmatizado al sindicato como la única fuente de todos los problemas educativos de México; el SNTE, y después la CNTE, han sido, pues, los chivos expiatorios. Lo peor de todo es que también los maestros han sufrido el mismo destino, han sido satanizados a diestra y siniestra como los revoltosos, los extremistas, los escandalosos, los “malos de la película”, pues. Si bien ha habido casos donde, sin duda, los maestros han caído en los excesos y el radicalismo (nadie está completamente impune aquí), ello no es excusa para desprestigiar todo el movimiento de los docentes que luchan por sus derechos.

Nuestros gobernantes saben que si se supiera (y comprendiera) lo que realmente están haciendo, todo el mundo se opondría. Por eso lo disfrazan, generando confusión y ocultando sus verdaderas intenciones. Gracias al bombardeo de los medios de comunicación masiva (Televisa, Tv Azteca, El Mexicano, por citar unos cuantos), no son pocos los que ya han interiorizado la ideología política del Estado, construyendo su opinión con chismes de redes y desinformación, antes que hechos y razón. No dejemos que, como dijera Malcolm X alguna vez, terminemos amando al opresor y odiando al oprimido, por culpa de los medios de comunicación.

«El tipo de maestro que tenemos en México es consecuencia del Sistema Educativo, no es la causa, sino el efecto.»

En conclusión…

HIJOS MALA EDUCACION
Foto: myspace.com

La Deslocalización de las Relaciones Laborales (DESRE­LA) en el Magisterio es un mal augurio para otros sindicatos, porque es un aviso del peligro que corren de ser desmantelados (ya lo estamos viendo ahora con el sindicato de los médicos). Los sindicatos han sido un instrumento de lucha conseguido a sangre y fuego en el mundo, pero que por desgracia, se han corrompido brutalmente en México por el sindicalismo del siglo pasado.

Las implicaciones de la individualización de las relaciones laborales, donde el trabajador debe vérselas solo contra el Estado patrón en una lucha de uno contra el mundo, son tremendas. Controlar al magisterio independiente (CNTE) es lo menos trascendente.

No los quieren controlar, los quieren correr, además de no querer hacerse cargo de los gastos que implican los miles de planteles que hay; quieren transferir la responsabilidad de mantener funcionando las escuelas a los padres de familia y a los maestros para luego dejar que las escuelas privadas se enriquezcan con el negocio de la educación. Además, pretenden implantar una forma de control sobre los nuevos docentes que les permita someterlos fácilmente, según los intereses políticos en turno.

Para ello, le están quitando atribuciones al sindicato, consiguiendo que no pueda ser un instrumento de defensa de los trabajadores. Esto no debemos pasarlo de largo, aunque se haya pervertido la función del sindicato por la corrupción sindical. Para no enfrentarse a los trabajadores directamente, se inventan una Reforma Educativa, apro­vechando el desprestigio de Elba Esther Gordillo, de sus pseudo líderes y del descontento popular con el nivel general de la educación.

Además, manipulan la esperanza que muchos tienen sobre mejorar la educa­ción en México, ya que no son pocos los mexicanos que aspiran a un mejor nivel de vida para sus hijos, a través del estudio y el curso de una carrera universitaria que, a la larga, se traduzca en un buen empleo.

La inspiración de la (DESRELA) en el Magisterio se enmarca en la reestructuración mundial del trabajo, que los centros financieros internacionales plantearon y que desaforadamente han venido promoviendo en todo el mundo. Entre los principales actores internacionales están la OCDE, diseñadora de la reforma educativa, bajo el slogan de “recomendaciones”, y el acuerdo internacional TTP, acuerdo similar al Tratado de Libre Comercio pero mucho más abusivo. Su objeti­vo es la “desvalorización del mercado laboral global” (información del Dr. Alejandro Álvarez Bejar, investigador y catedrático de la UNAM).

Los gobiernos cómplices de la oligarquía internacional están redefiniendo por ello las relaciones laborales en todo el mundo. El magisterio independiente de la CNTE, está convocando a la defensa de la educación pública en México.

La actitud más digna que podemos adoptar es la de luchar con ellos y no dejarnos manipular por las campañas mediáticas que pretenden vendernos a los docentes como el mayor de todos los males nacionales; ese, por mucho, son los políticos. No debemos aceptar que se consume la atrocidad de la reforma educativa, aunque nos la hayan envuelto en papel celofán y vendido con un moño tan bello como los rostros maquillados de las actrices de las telenovelas.

En nuestras manos está exigir una verdadera reforma educativa, como la que alguna vez José Vasconcelos iniciara por todo el territorio mexicano.

Pongámonos, pues, en pie de lucha; nuestro futuro está en juego.

DANIEL ARELLANO* Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California, Campus Valle Dorado. Reportero de A los 4 Vientos. Interesado en el periodismo de investigación, la literatura, el estudio de las ciencias sociales y el desarrollo político del país.