El secuestro de la educación pública en México

Mi solidaridad con los periodistas Javier Cruz Aguirre y Olga Alicia Aragón, del portal “A los 4 Vientos” de Ensenada

¿En manos de quién está la educación en el país? De Aurelio Nuño Mayer (el sargento Nuño, le dicen), tecnócrata de formación neoliberal que, sin ninguna experiencia en el ramo educativo, fue nombrado por Enrique Peña Nieto para tan delicada e importante tarea.

Raúl Ramírez Baena*

Nuño está demasiado lejos de estadistas que pasaron por la Secretaría de Educación Pública. Basta echar un vistazo a la obra de algunos de ellos:

José Vasconcelos, primer secretario, quien dio gran importancia a la ciencia y al humanismo; luchó contra el analfabetismo, impulsó la escuela rural y la educación media, implementó la difusión de las bibliotecas, apoyó el desarrollo de las bellas artes e inició la edición de libros de texto gratuitos y el reparto de desayunos escolares.

Otro fue Narciso Bassols, impulsor de las Misiones Culturales, empeñado en educar principalmente en las zonas rurales del país y en combatir la ignorancia mediante la educación. Le tocaron los tiempos difíciles en que los maestros rurales sufrieron los embates del fanatismo religioso.

Jaime Torres Bodet creó el Instituto de Capacitación del Magisterio, en el que se preparaba a los profesores de primaria no titulados; fundó el Comité de Administración del Programa Federal de Construcciones Escolares (Capfce) e inauguró la Escuela Normal para Maestros y la Escuela Normal Superior.

Agustín Yañez, quien dio énfasis a la campaña nacional de alfabetización reconocida por la Unesco en 1965 al descender del 32.13 por ciento a 23.94 por ciento entre los años 1964 y 1970. Usó por primera vez los medios de comunicación para la difusión de la educación, con la creación del sistema de Telesecundarias. A su vez, Fernando Solana creó el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) y el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA).

¿Cuál ha sido entonces el legado histórico de Aurelio Nuño a la educación en México? Ni siquiera fue el impulsor de la llamada reforma educativa, aprobada por el Constituyente Permanente en el marco de las “reformas estructurales” y puesta en marcha en la SEP por Emilio Chuayffet durante la primera etapa del gobierno actual.

Aurelio Nuño transformó la naturaleza de la SEP de una función educadora a una policíaca y judicial, para imponer por la fuerza a maestros, alumnos y padres de familia la reforma educativa, que no es educativa sino laboral y administrativa.

Este personaje ha logrado permear en la consciencia social de amplios grupos de población al desencadenar una vasta campaña mediática de desprestigio, alienante, con el apoyo de los medios aliados de siempre del régimen en turno y de provocadores como los que raparon a un grupo de maestros en Chiapas, para endilgarle este acto repulsivo a la CNTE. El viejo y sucio truco del “calumnia, que algo queda”. Y sí, quedó en el imaginario popular como si fueran métodos violentos utilizados por la CNTE.

Espaldarazo de la Coparmex

MAESTRO LUCHA Y ENSEÑA MANTA

Aurelio Nuño cuenta también con el decidido apoyo de la poderosa Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) –presidida hoy por el mexicalense Gustavo de Hoyos Walter-, gremio que “condena enérgicamente los hechos de violencia y de vandalismo que se produjeron durante el fin de semana en los estados de Guerrero, Tabasco, Chiapas, Michoacán y Oaxaca por parte de la CNTE, así como el bloqueo de vialidades en la Ciudad de México”.

El organismo manifestó también: “Los empresarios en todo el país nos solidarizamos con las empresas y las instituciones públicas que han sido (sic) y han sufrido daños en sus instalaciones, a causa de la violencia desatada por los maestros integrantes de tal Coordinadora”.

Y un peligroso llamado a la represión del movimiento magisterial y de sus cada vez más numerosos aliados: “El sector patronal exige la aplicación de la ley, sin excepciones, contra los líderes de la CNTE que han sido acusados penalmente por la presunción de haber cometido delitos graves”.

Con tal posicionamiento, avala la represión física (como la sucedida el pasado 18 de junio en Nochixtlán, Oaxaca), judicial y discriminatoria contra líderes de la CNTE, mediante burdas y muy posiblemente falsas acusaciones, fincándoles cargos que, por supuesto, jamás se aplican a los amigos del régimen, como son los líderes blancos y charros del SNTE, de los petroleros, ferrocarrileros, electricistas, maquiladoras y otros, que no esconden sus riquezas mal habidas. A estos no los ve la Coparmex.

Continúa diciendo Gustavo de Hoyos: “La Coparmex se pronuncia por la plena vigencia del Estado de derecho”.

Pues sí, a su conveniencia e intereses muy particulares, porque los derechos laborales y a la libertad de tránsito, a la libre manifestación de las ideas, a la libertad de reunión y de asociación y el derecho a la protesta social pacífica; además del derecho al debido proceso que se violó a los dirigentes detenidos, están amparados por la Carta Magna y por el derecho internacional de los derechos humanos (el bloqueo de camiones de la CNTE en la Cd. de México y la impresionante muralla policial del 17 de junio para impedir por el otrora progresista gobierno de la Ciudad de México, que los manifestantes llegaran al Zócalo).

Respetar los derechos que ejercen las y los maestros es también “la vigencia plena del Estado de derecho”, a pesar del “sargento Nuño” y sus aliados.

RAUL RAMIREZ BAENA 1* Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste. Ex ombudsman de los Derechos Humanos en Baja California