REFICCIONES: Un priismo sin PRI

Ni modo, algo más sobre las elecciones, reiterando que votar no excluye para nada ninguna otra acción que se considere pertinente en el arduo camino de las transformaciones sociales. El tema de los partidos políticos es un asunto que bien merece ser abordado desde distintas perspectivas, la transversalidad de su presencia en los más inesperados escenarios los vuelve material para las más variadas disquisiciones.

Ignacio Betancourt* / A los Cuatro Vientos

Si uno se pregunta el por qué de los desmesurados financiamientos partidarios la más probable respuesta sería: porque existen para ser utilizados por el poder político y económico nacional en turno. Los Partidos son una más de las variadas estrategias, a través de las cuales los Gobiernos y los grandes empresarios se prolongan y se imaginan eternos sin darse cuenta de su caducidad, de sus irracionales anacronismos (la tradición de corromperse o el disfrute de la impunidad), de la disfuncionalidad de sus ilusorias expectativas y un largo etcétera que no logra sacarlos de sus pantanos para una digna desintegración verdaderamente social.  

Como resultado de la pasada elección, en buena parte del país se mostró la conveniencia de unir los votos de una partido de ultraderecha, como lo es el PAN, con uno de centroderecha, como lo es el PRD, es decir: afinidades ideológicas explícitas con  el PRI para “derrotar” al PRI. Lo que pareciera aguardar a la nación es un priismo sin PRI en donde las exigencias del más anticuado de los capitalismos harán implosión. Pero las fatalidades son siempre inciertas, puede ser la incertidumbre la única certeza y eso significa que todo es posible en algo tan caótico como la actual sociedad mexicana. Habrá que entrenar la flexibilidad para saber en dónde puede romperse la liga, no vaya a ser que después de las trifulcas en busca de la utopía se quede del lado equivocado.

Pero el nuevo priismo, la unión orgánica de la ultraderecha con la centroderecha surge sin estabilidad, sólo resuelve la inmediata y fugaz ilusión de la permanencia pero no lo urgente de una raíz que impida el derrumbe, la necesidad de esas vitales raíces históricas que se perdieron entre el pragmatismo de lo corrupto ¿Qué se fizo la Revolución? Y los Convencionistas de Aguascalientes qué se ficieron? La prueba de lo cotidiano en la gobernabilidad política del poder bipartidista pronto esplenderá. Y ya sin tanto rollo: ¿cómo conciliar mariguana, aborto, matrimonio igualitario, reforma (dizque) educativa, etc en una realidad tan llena de contrastes como la actual? Habrá que estar atentos a la vida diaria de varias gubernaturas y de las poblaciones sobre las que incidan los acuerdos de lo irreconciliable, de tales desempeños se obtendrá la garantía de permanencia y gatopardismo o se terminará por aceptar que no hay camino y que  por alguna oscura determinación cierta manera de hacer política, específicamente esa política que se resiste a reconocer su espectacular agonía, llega a la culminación.

Ricardo Anaya, presidente del partido blanquiazul, aludiendo a Veracruz, Quintana Roo y Durango, declara que se dejarán de lado las diferencias ideológicas para propiciar gobiernos de coalición; alucina un programa en donde no existen las divergencias. Según Anaya, las alianzas pactadas rebasan lo meramente electoral y establecen un programa administrativo común que permitirá transitar por encima de las ideologías. Si no fuese porque el fracaso de tales propósitos aún no se consuma podría pensarse que siendo sólo mentiras, puede pasar momentáneamente como una aspiración desmesurada (todo entre sonrisas encubridoras).

ELECCION 2016 DINERO CORRUPCION
Imagen: Internet

Y cambiando drásticamente de asunto, recomiendo ampliamente la lectura de un libro que rescata para la memoria política del estado de San Luis Potosí un extraordinario momento de la organización campesina independiente y combativa. Me refiero al libro publicado por la Universidad Autónoma de Chapingo: Eusebio García Ávalos y el campamento “Tierra y libertad” en la Huasteca potosina (1973-1976) escrito por la maestra (ya fallecida) María de la Luz Suárez Soto (basado en buena medida en la tesis de licenciatura del antropólogo Agustín Ávila). A través de su lectura podremos enterarnos que un 24 de junio de 1974 en Ciudad Valles se denunció el desalojo de los solicitantes de tierra que invadieron el latifundio del gringo Niven y se informó de la lucha contra los latifundistas mexicanos Gonzalo N. Santos y Jesús Robles Martínez, apropiados de la mayor parte del territorio huasteco de San Luis Potosí.

El periódico El Sol de San Luis publicó una fotografía en donde pueden leerse las pancartas de los campesinos “Terratenientes gringos ¡fuera!” “La tierra es de quien la trabaja con sus manos”. Nacido de solicitantes de Otates y Crucitas, en un mes ya se habían unido a la convocatoria del Campamento Tierra y Libertad “más de cien grupo compuestos, en total, por cerca de seis mil individuos. Campesinos de comunidades pertenecientes a no menos de diecisiete municipios tanto de la Huasteca potosina como de partes cercanas del mismo estado de San Luis Potosí.”

En ese inicio de la década de los años setenta, época en que Luis Echeverría llega a la presidencia de la república, la organización campesina en la Huasteca potosina genera un amplio movimiento en el que participan estudiantes (de Chapingo y de la UASLP, entre otros), académicos y obreros y miles de hombres mujeres y niños del campo por reivindicaciones como: Destrucción total y definitiva de los latifundios en cualquier forma que estén disfrazados. Que seamos los propios campesinos quienes pongamos precio a nuestros productos, y nadie más. Estas y otras demandas:“son una mínima parte de lo que los campesinos necesitamos para vivir mejor; no es justo que se nos trate como a personas de tercera categoría, ya que la constitución dice que en México todos somos iguales.”

Del poeta nicaragüense (nacido en Guatemala) Carlos Martínez Rivas (1924-1998) el fragmento I de su poema “Canto fúnebre a la muerte de Joaquín Pasos” :

Con el redoble de un tambor/ en el centro de una pequeña Plaza de Armas./ como si de los funerales de un héroe se tratara;/ así querría comenzar. Y lo mismo/ que es ley en el Rito de la Muerte,/ de su muerte olvidarme y a su vida,/ y a la de los otros héroes apagados/ que igual que él ardieron aquí abajo, volverme.// Porque son muchos los poetas jóvenes que antaño han muerto./ A través de los siglos se saludan y oímos/ encenderse sus voces como gallos remotos/ que desde el fondo de la noche se llaman y responden.// Poco sabemos de ellos; que fueron jóvenes y hollaron/ con sus pies esta tierra. Que supieron tocar algún instrumento./ Que sintieron sobre sus cabezas el aire del mar/ y contemplaron las colinas. Que amaron a una muchacha/ y a este amor se aferraron al extremo de olvidarse de ellas./ Que todo esto lo escribían hasta muy tarde, corrigiéndolo mucho,/ pero un día murieron. Y ya sus voces se encienden en la noche.

IGNACIO BETANCOURT ROBLES* Ignacio Betancourt Robles. Poeta potosino. Desde 1997 investigador literario en el Colegio de San Luis Potosí. Premio Nacional de Poesía Punto de Partida (UNAM, 1974); Premio Nacional de Cuento (INBA, 1976) Libros publicados: De cómo Guadalupe bajó a la Montaña y todo lo demás (1977); El muy mentado curso (1984), Ajuste de cuentos (1995) Diaria poesía (2006). Como dramaturgo ha escrito diez obras, todas representadas. Libros de investigación literaria: “El escándalo”, primer drama de Manuel José  Otón. Texto y contexto (1999); Literatura y frontera norte (2005).