Carta abierta a los profesores

Los profesores estamos dispuestos a morir por una dignidad sin la cual no vale la pena pararse en un salón de clase o seguir viviendo. Porque más terrible que morir, es no saber para qué carajos se vive, desconocer que el desafío de la instrucción va unido al altruismo y, en casos como estos, a la sublevación y a la insurrección. 

Rael Salvador*/ A los Cuatro Vientos

Todo profesor deberá considerarse un héroe popular: por sus enseñanzas y sus ideas, por su conciencia moral y su ideología solidaria, pero sobre todo por el carácter romántico de creer fielmente que la utilidad del saber, unida a la nobleza de espíritu, pude eliminar las injusticias y reacomodar el rostro de un mundo desencajado.

Ahora, como ha sucedido ya en otros tiempos y en otros lugares, los profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se dan a la tarea de abrir brecha entre los escritorios de la administración (SEP) y la comodidad espuria de las sillas del SNTE; a los ciudadanos −porque antes de ser policías o profesores, no somos otra cosa− se nos traza camino con el hacha de los argumentos, con la experiencia de un pasado que no fue fácil (colmado de logros sindicales) y, con la pasión de una verdad presente, nos dicen: “La Reforma Educativa es un acto de traición al pueblo de México”. Y claro que lo es.

MAESTROS 3 EVALUACIONES CARTON

Ninguna modificación a los principios de la Educación debe llegar bañada de sangre a las escuelas; ninguna acción cómoda deberá surgir de la impune criminalización a la que someten a maestros, padres de familia y estudiantes; ninguna instrucción exige el silencio de un solo ser humano cuando la represión física, laboral y psicológica es bárbara, brutal y cínica; nada de lo que esté sucediendo al magisterio en lucha se filtrará, a través de la preferencia arbitraria de los medios de comunicación, convertida en “lección civil” a favor de Aurelio Nuño y Mexicanos Primero, mercenarios de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

Admitir una mentira, como lo hace la parcialidad consentida de la TV y ciertas firmas, es también enseñar a mentir.

A manera de homenaje a la Justicia, a sus muertos y encarcelados, los profesores enseñamos que la Historia también se da hacia delante, tomados por el canto, con el puño puesto en la consigna, avanzando de la razón a la imaginación, de 10 en cien, de mil en fondo, hasta llegar a ser la realización plena de un México digno.

RAEL SALVADOR* Rael Salvador. Poeta, maestro, columnista. raelart@hotmail.com