El mito Leyzaola

«Una sociedad que sacrifica su libertad en aras de un poco de seguridad, no merece ni la libertad ni la seguridad».

Benjamín Franklin

El miedo a la inseguridad combinado con la irritación social por los altos niveles de corrupción, más la desinformación, han traído como consecuencia la construcción del mito Leyzaola como el salvador de Tijuana, ofreciendo la sensación de seguridad sin necesidad de respetar el Estado de Derecho y sin abordar las causas estructurales que originan esos males.

Raúl Ramírez Baena* / Al filo de la navaja / A los Cuatro Vientos

Dice Noam Chomsky del fenómeno Trump en los EUA: “…los partidarios de Trump son en su mayoría blancos de clase media-baja, de la clase trabajadora, y con menor educación… Su popularidad es, en cierta medida, alimentada por el miedo arraigado y la desesperanza que pueden ser causados por un aumento alarmante en los índices de criminalidad para una generación de escasa educación… parece que su atractivo se basa en ideas de pérdida y de miedo… su movilización de sectores religiosos racistas, ultranacionalistas, y fundamentalistas religiosos, junto con un número importante de gente que está muy enojada y resentida por haber sido marginada mientras se diseñan políticas para enriquecer y potenciar a los ricos y poderosos, es un peligroso caldo de cultivo”.

Guardadas las debidas proporciones, el paralelismo de la ideología y de las estrategias de Trump y de Leyzaola es impresionante, como si siguieran el mismo guion.

La gente, con justificada razón, quiere acabar con la violencia y ha encontrado en el teniente coronel Julián Leyzaola al líder que promete acabar con los “malandrines” (como les dice a los presuntos delincuentes), arrojándose a sus brazos como a un héroe en lugar de exigir a las autoridades que cumplan con su obligación de proporcionar seguridad a la población.

En un punto de identidad con Leyzaola, culpan a “los derechos humanos” de ser los causantes de la inseguridad porque “defienden delincuentes”, lo que, en una sociedad tan agraviada, Leyzaola ha sabido aprovechar explotando el Voto del Miedo y el Voto del Odio.

Ofrece también acabar con la corrupción. Por eso los electores compran el discurso de que él no es político, de que va a meter en la cárcel a los políticos corruptos una vez que llegue al poder.

Es digno de un estudio sociológico y en criminalística, analizar por qué los fans de Leyzaola se indignan y exigen justicia por presuntos delitos electorales que le afectan; en cambio, justifican y avalan los delitos de tortura cometidos por su candidato en el pasado, sin conceder siquiera la presunción de inocencia a sus víctimas. Prefieren que gobierne la ciudad un militar duro y supuestamente valiente sin importar sus antecedentes, en lugar de un “político”.

Y mientras en el país se está gestando un importante movimiento popular que ha tomado como vanguardia el movimiento magisterial y la demanda por la aparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, para sectores de la sociedad como los que apoyan a Leyzaola, esas demandas sociales no existen.

LEYZAOLA CAMPAÑA CON LEY
Imagen: Internet.

Es impresionante observar el abrumador apoyo que Leyzaola recibe en las redes. He aquí lo que escribe un cibernauta en facebook:

“Aquí lo que se ocupa es alguien que tenga los tamaños de poner orden en la inmundicia que se ha convertido la clase política… Leyzaola igual puede tener un millón de acusaciones en ‘derechos humanos’ (derechos de las lacras de la sociedad más bien) y aun así los únicos que se quejan de eso son los que ya le tienen miedo. Ojalá nunca seas víctima y estadística de un secuestro o crimen… Recuerda el prosaico dicho que para atrapar a un cabrón lo que se ocupa es un hijo de la chingada. Seguramente un malandro te va a tratar con delicadeza y ya que están tras las rejas se ponen a chillar que les jalaron los pelos; mejor ve la nota de hoy del Zeta que el teo (sic) y el pozolero (sic) andan amparándose después de todas las atrocidades que cometieron”.

Es previsible entonces que los grupos políticos, religiosos y empresariales que erigieron a Leyzaola como candidato, y ante la fuerte respuesta popular de apoyo a sus métodos para imponer el orden, comience el reclutamiento de jóvenes y de cuadros políticos basados en la ideología que les dio resultados en esta campaña, que pinta a un apoyo popular masivo. ¿Cómo se llama a esto?

Por una elemental cuestión de principios debemos admitir que si Julián Leyzaola obtuvo la mayoría de votos debe ser el presidente municipal de Tijuana. Y con ese masivo apoyo, de ahí a la gubernatura del estado.

Haya sido el ganador o no, ya ganó. El estrechísimo margen que hay entre el PAN, la coalición liderada por el PRI, y el PES que postuló a Leyzaola -menos de un punto-, sorprende a propios y extraños porque el PRI y el PAN cuentan con un voto duro y un mecanismo de compra y coacción gracias a los programas sociales.

Pero también habrá que recordar que si Julián Leyzaola es erigido como presidente municipal, y si por alguna razón prospera alguna de las denuncias penales que obran en su contra por las violaciones a los derechos humanos cometidas durante su gestión como jefe policíaco, y es consignado a un juzgado penal por el Ministerio Público, cabe la posibilidad de que el Congreso de Baja California tenga que desahogar un juicio político para su desafuero.

La sociedad mexicana debe entender que el Estado Social y Democrático de Derecho no se construye sólo con votos, sino también con justicia social y con respeto a la dignidad de las personas. Como pueblo, debemos poner a cada quien en su lugar: A los corruptos, a los delincuentes y a los que violan los derechos humanos.

Por último, se fortalece la pregunta del por qué el Ministerio Público en Baja California y en Chihuahua no han desahogado las múltiples denuncias que hay en contra del militar en retiro, creciendo la sospecha de que la cúpula militar ha intervenido para impedirlo.

RAUL RAMIREZ BAENA* Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste y ex ombudsman de los Derechos Humanos y Protección Ciudadana en Baja California.