De victorias y derrotas: Algunas reflexiones sobre la jornada electoral

Una bruma espesa recubre la ciudad el día de hoy, la misma neblina que desde hace un par de semanas nos oculta el sol. Despojados de sombras, somos caminantes tratando de descifrar por qué las nubes no se van, por qué seguimos viviendo bajo la misma atmósfera gris de siempre y que no cambia ¿Es que uno de los efectos de la bruma es manteneros dormidos, aletargados, con el corazón y la mente fría como las playas de Ensenada?

Daniel Arellano Gutiérrez* / A los Cuatro Vientos

Pudiéramos pensar este escenario gris como analogía entre el clima de Ensenada de los últimos días, y el clima político de los últimos años en que el PRI ha gobernado la entidad. Pero hay una clara diferencia: los ciudadanos comunes no tenemos la capacidad de cambiar el ir y venir de la neblina, pero sí contamos con el poder para decidir el ir y venir de nuestros gobernantes. O por lo menos, eso nos gusta creer. Sin embargo, los resultados del reciente periodo electoral parecen demostrarnos lo contrario: el cambio político no es tan fácil de alcanzar, menos cuando sólo el 35% de la población sale a votar.

La pregunta es una que se convierte en muchas: ¿Por qué ganó el PRI? ¿Por qué tendremos que vivir otros 3 años bajo la bruma gris? ¿Es por la pobreza (económica, ética, educativa o política) de quienes votaron por este partido? ¿Por el abuso de la necesidad (el pan antes que la moral)? ¿Por la persecución del bienestar individual de aquellos que salen beneficiados con el triunfo de Novelo? ¿Por el voto tradicional en el sur del municipio? ¿Por la coalición? ¿Por el silencio de los ciudadanos que se abstuvieron de votar? ¿Por la terquedad de los viejos? ¿Porque la gente no creyó (y no cree) en el cambio? ¿Por las viles estrategias de los poderosos? ¿Por los acarreados? ¿Por qué? ¿Por qué triunfó el dinosaurio? Las razones son, como siempre, múltiples y escurridizas porque la realidad social es compleja y los hechos que se desarrollan en ella no son producto de una sola causa, sino de varias interrelaciones.

Pues bien, para sintetizar, mi opinión personal es que el PRI ganó gracias a una combinación de los factores mencionados en el párrafo anterior. Acarreados hay y siempre habrá, al igual que las maniobras corruptas (como la compra y coerción del voto) de la partidocracia.

La falta de participación era predecible, pues sobre el abstencionismo, la apatía y la poca participación política en Baja California ya se ha dicho bastante (por ejemplo, en mi colaboración de la semana pasada “La apatía de los cimarrones” [http://www.4vientos.net/?p=44063]), y mientras prevalezca la indiferencia entre los porteños, se seguirá diciendo más. En estas elecciones sólo se manifestó nuevamente el fenómeno bajacaliforniano de indiferencia y desencanto político, aún a pesar de la presencia del candidato independiente (¡urge que despierten y se involucren los estudiantes!).

En cuanto al voto de los adultos mayores (los viejitos pues), tampoco hay mucho que sorprenda; llega una edad en la que se vuelve imposible cambiarle de canal a la televisión, mucho más complicado debe ser cambiar de opinión. Ni hablar de los profesionistas (jóvenes y adultos) que prefieren votar por el partido que les dará trabajo, antes que por un ciudadano que piensa acabar con los favoritismos y el compadrazgo político. De nuevo, la exportación de valores norteamericanos parece haber nublado nuestra capacidad de velar por el bienestar común antes que el privado (¿o será más bien que este es un rasgo mexicano? “¡Mientras no me chinge yo, me vale madres!”).

No deja de sorprender que una cantidad considerable de ensenadenses (32 mil 610, para ser exactos) salieran el domingo pasado de sus casas, acudieran a las urnas correspondientes de su localidad, hicieran fila (algunos bajo el sol), les pidieron su IFE y les tomaran registro, les dieran una boleta electoral, votaran por el PRI y depositaran su voto en las urnas. Sé que suena (y es) absurdo sorprenderse por acontecimiento como este, pero es que las dudas no dejan de aparecer en mi cabeza: ¿Quiénes son esas personas? ¿Por qué votaron por el PRI? ¿Por qué no fueron ellas las que se quedaron en casa? ¿De verdad reflexionaron su voto? ¿En qué estaban pensando cuando lo hicieron? ¿O es que se los compraron? ¿Era necesario venderlo? De nuevo, los motivos pudieron ser varios: quizás fue el hambre lo que guió esa serie de acciones, quizás fue la necesidad, la ignorancia o la desinformación, también pudo ser la avaricia, el egoísmo, la ingenuidad o la inocencia. El caso es que ocurrió. Quizás soy demasiado joven y todavía me faltan algunas desilusiones políticas más para dejar de sorprenderme por hechos como este.

TRES COCHINITOS PRI PAN PRD

Como sea, los resultados electorales sólo demuestran que seguimos teniendo una pésima cultura política en el puerto de Ensenada. Pienso firmemente que la coalición del PRI con el PVEM, PANAL y PT, y sus estrategias políticas deshonestas (compra de votos, guerra sucia, desinformación, abuso de la necesidad) le deben gran parte de su triunfo al electorado que no salió a votar, a esa masa social que representa el 65% de la población que se abstuvo y se quedó en el sillón del espectador. No es por echarles la culpa, pero la verdad resulta muy difícil no guardarles algo de rencor.

Urgen muchas cosas. Urge la construcción de una ciudadanía comprometida y educada políticamente que sepa decidir con criterio y razón quién le conviene que gobierne su comunidad, su bolsillo, su estómago y su ciudad durante los próximos tres años. Urge la participación y el involucramiento de los jóvenes en el quehacer político local y nacional. Urge que reformemos la política (Omar ya dio el primer paso, nos toca seguir abriendo el sendero). Urge que aprendamos a desarrollar comunidad sin la intervención del estado. Urge que dejemos de votar por los de siempre. Y, sobre todo, urge que salgamos a votar.

El panorama político en redes

¿Cuál es el panorama político ensenadense luego de la derrota de Omar García y el triunfo de Marco Novelo? Como viene ocurriendo desde hace un par de años, las redes sociales (en especial Facebook) se han convertido en el escenario virtual donde se refleja un área considerable de la opinión pública (si bien veremos que la tendencia digital no es del todo confiable).

En esta ocasión —hablando desde lo observado en mis contactos y mis respectivos grupos personales—, la tendencia pareció manifestar las siguientes actitudes durante el transcurso de la semana: el descontento social ante los resultados electorales del municipio (al parecer no son pocos los que están inconformes por el triunfo de la alianza priista), la decepción por la gran cantidad de ciudadanos que no salieron a votar, la desconfianza de la victoria de Novelo, y la esperanza rota de muchos jóvenes que veían en el candidato Omar la posibilidad de un verdadero cambio político en el puerto.

Una primera observación del panorama político en redes deja entrever lo que parece ser un sentimiento popular: la irá, el enojo, y el rencor contra todos aquellos que le regalaron su voto al Partido Revolucionario Institucional (¿quién votó por el PRI?, se preguntan muchos de mis contactos, que son en su mayoría jóvenes de entre 18 y 28 años). Muchos tampoco terminan de creer el triunfo de Novelo, sobre todo después de observar que la tendencia en redes parecía favorecer por mucho al candidato Independiente (una comparación de la cantidad de likes por publicación en las diferentes páginas de los candidatos basta para demostrarlo). Parece que, después de todo, Facebook no es un indicador tan confiable de las tendencias de la opinión pública, pues vemos que todos aquellos que no participaron en el debate público de las redes (ni en sus encuestas) terminaron impactando (en gran medida) el progreso político y social de la ciudad.

A pesar de tanta decepción y enojo, en redes también se vio una creciente manifestación de la inconformidad por los resultados electorales, hecho estimulante pues demuestra que una porción considerable de la población, harta de lo mismo, ha decidido tomar (por fin) cartas en el asunto. En redes se observó la tendencia de inconformidad con algunas de las siguientes acciones: hubo simulacros de votaciones para tener un punto de comparación con los resultados oficiales (algo que ya hicieron las encuestas antes de las elecciones, favoreciendo a Omar), creación de bases de datos donde se solicitaban fotos de los resultados electorales en cada casilla, linchamiento social y moral de quienes votaron por el PRI, la creación de una campaña en change.org para que se contabilizara voto por voto, la organización de marchas ciudadanas, el apoyo con víveres al equipo de Omar García, la asistencia al acto de cómputos distritales; en otras palabras, hubo discusión, interés y participación política ciudadana (dentro y fuera de las redes), clara expresión del descontento social de muchos ensenadenses.

OMAR GARCIA 1MAYO
Archivo.

Probablemente para muchos esto suene como un consuelo derrotista ante el decepcionante panorama electoral de esta semana, pero debemos recordar que existen muchas estrategias y vías (aparte de las convencionales) para cambiar un gobierno, y en todas ellas la organización ciudadana es fundamental. Unirnos como ciudadanos bajo la inconformidad y el hartazgo de los políticos es un primer paso para construir una ciudadanía más cohesionada y unida, que sepa actuar y trabajar en conjunto para mejorar su comunidad sin depender de los políticos y sus aparatos burocráticos.

Ello no significa dejar de prestarle atención al actuar de nuestros “representantes”, sino todo lo contrario, debemos vigilar con todos los medios a nuestra disposición el desarrollo de su labor. Y de ser necesario, implementar las medidas necesarias para generar el cambio nosotros mismos.

Si una moraleja nos dejan estas elecciones es que la gente comienza a creer en sí misma, en el poder de organizarse y generar acciones que modifiquen y mejoren su realidad socio política.

El gran trabajo de Omar García y el respectivo apoyo de sus votantes y simpatizantes lo demuestra: en tan sólo cuatro meses y utilizando no más de cien mil pesos, el candidato consiguió acaparar el 21% del total de votos en la entidad (28 mil 579), un hecho histórico que manda un mensaje claro: los ciudadanos están hartos de los partidos políticos, y están descubriendo cómo pelear contra ellos. Muchos dicen que no se había visto un movimiento político tan fuerte y participativo desde el primer triunfo del PAN en la entidad (hace casi tres décadas), lo que significa que muchos están ansiosos por involucrarse y mejorar las condiciones de su comunidad.

Así que ahora, más que nunca, debemos comprometernos a seguir creando y mejorando las estrategias que le regresen el poder a la ciudadanía. La moral no debe decaer, sino elevarse, pues en 2018 se viene un momento histórico importante para todos los que estamos atravesando esta época humana tan caótica. No es momento de angustiarse, sino de redoblar esfuerzos. Porque si los políticos no hacen el cambio, tendremos que hacerlo nosotros mismos: los ciudadanos.

DANIEL ARELLANO* Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California, Campus Valle Dorado, actual practicante en A los 4 Vientos. Interesado en el periodismo de investigación, la literatura, el estudio de las ciencias sociales y el desarrollo político del país.