Renovarse o morir

Hablando con un priísta al que respeto mucho -no todos son unos ogros del mal, hay gente muy valiosa- analizamos que así como los partidos políticos van en decadencia -según quedó demostrado en esta elección ya que un simple monito sin presupuesto les está pegando una friega-, los medios de comunicación tradicionales también van de salida y a ambos sectores sólo les queda renovarse o morir.

Néstor Cruz Tijerina / A los Cuatro Vientos / Foto principal: Rubén Espinoza: Sin Embargo.

PERIODICOS GOLPEADORES

Así como los partidos políticos necesitan reestructurar su marketing de que sólo funcionan los guapos, simpáticos, de que ellos son los candidatos del bacheo, el agua, etcétera, y abrirse a lanzar propuestas colegiadas de toda la problemática social, los medios de comunicación necesitan hacer algo urgente porque es un hecho que ya no influyen en la opinión pública, como antaño.

Internet los está rebasando. La sociedad civil organizada los está rebasando. La inteligencia los está rebasando. Los mercadólogos y comunicadores sociales, así como sus jefes, deben quitarse de la mente la idea de que la mayoría del público es idiota.

Tanta información disponible, al fin, está sirviendo para que la gente no sea tan creída de todo lo que le dicen. Es cierto que también se ha generado una gran paranoia colectiva, una sensación de que todo lo sabemos, pero enmedio de ese efecto negativo está surgiendo un nuevo sentido común, y sus decisiones cada vez serán más y más progresistas, modernas y acordes al nuevo orden de las cosas.

Les cuento: Al principio de la campaña que dirigí mediáticamente para bien o para mal, recibí rechazo de la mayoría de la prensa local. Pidieron dinero por entrevistas, favores y toda la cosa a la que están malamente acostumbrados por gobernantes y políticos que creen que todavía los medios convencionales influyen tanto en la mente colectiva. Error. No imagino los millones de pesos que se fueron en publicidad mal canalizada a través de ellos.

Ahora, hacer campañas inteligentes los obligará a ser gobernantes inteligentes, y eso parece que está un poco escaso, al menos aquí. Escaso, no inexistente. Los políticos tendrían que dejar las cosas de las que ya está harta la gente: La prepotencia, el mesianismo, los excesos, el paternalismo… todo parece inherente al concepto de político que existe actualmente. ¿Lo dejarán? Ellos deciden.

PERIODISTA MENTIROSO PANCARTA
Foto: Antonio Aguilera

Por su parte, los medios de comunicación deberán dejar el chayoteo -sobornos-, su relación íntima-comercial con el poder gubernamental y empresarial, su arrogancia y su falta de capacidad técnica, porque también la gente ilustrada y las redes sociales se los están comiendo.

En fin, si hoy gana el Pri, Pan y los montoneros que le están haciendo bola al candidato independiente, todos ellos pueden estar seguros de que en tres años van a perder por paliza. Y de nada servirá que se roben urnas, desaparezcan actas o compren a un montón de gente analfabeta para que voten por ellos: Van a perder y gradualmente a desaparecer. A menos que renueven su mentalidad, se abran a la sociedad civil y cumplan la de cosas que dicen sus estatutos, tan bonitos, con una mentalidad y forma de gobierno renovada.

Además, gracias a la participación activa de la gente, hacer sus tranzas será cada vez más difícil. Esta elección se perfila como la más sucia documentada, porque también es la más vigilada por ciudadanos en la historia de Ensenada. Y todo gracias a la empatía tan grande que se creó alrededor de la figura del candidato independiente. Miles de actas y lonas con resultados electorales, han sido enviadas a su comité de campaña vía whatsapp, usando las cámaras fotográficas de celulares. La tecnología, finalmente, al servicio de las causas nobles, más allá de la frivolidad y superficialidad aún común

Contrario a lo que muchos podemos llegar a creer, la sociedad sí evoluciona. Ensenada sí evoluciona; lento, como un gigante perezoso que apenas se levanta de la cama, del letargo. Y eso, con partidos o sin ellos, con periódicos o sin ellos, nadie lo puede detener.

Y me siento feliz por eso.