En defensa de la veda electoral

«Siempre me ha parecido poco aconsejable violar las reglas antes de aprender a observarlas».

-T. S. Eliot

Pareciera que los contendientes no tienen conocimiento de que existe un período entre campañas y hasta el fin de la jornada electoral en donde no pueden hacer ningún tipo de proselitismo a favor o en contra de ninguna oferta o corriente política que vaya a aparecer en las boletas o que pueda influir en las que aparecerán en la boleta.

Jorge de Jesús Anaya Pérez* / A los Cuatro Vientos

¿O será que soy demasiado inocente y sí conocen dicha prohibición, solo no tienen el mínimo respeto por ella? El respeto no es hacia una norma jurídica en sí, sino hacia la ciudadanía en general, hacia el proceso electoral. Es el respeto, en un sentido amplio, hacia las normas del juego democrático creadas con una finalidad específica.

Todo proceso electoral tiene sus etapas y tiempos debidamente marcados en la ley. Dentro de dichas temporalidades se comprende la campaña electoral, la cual, de acuerdo al Diccionario Electoral, puede definirse como el conjunto de actividades organizativas y comunicativas realizadas por los candidatos y partidos que tiene como propósito captación de votos.

A su vez, dichas actividades están sujetas a normas y pautas de actuación que garanticen y permitan la igualdad de los competidores, la limpieza y transparencia del proceso electoral y la neutralidad de los poderes públicos.

Es en dicho período donde se debe convencer al elector de votar por cierta opción política, fuera del mismo existe un antes y un después de prohibición. Previo al inicio de las mismas esta prohibido buscar o influir en el voto, atendiendo a que todos los contendientes, en relación al principio de equidad en la contienda, deben iniciar al mismo tiempo su campaña, en apego a los tiempos legales. Terminadas las campañas la prohibición es la misma, se acabó el tiempo para convencer a los votantes.

Dicha prohibición es a la que nos referimos y se refiere al periodo o jornada de “reflexión” del ciudadano, en donde se busca que el elector pueda decidir su voto sin influencia alguna. En varios países la prohibición es de 24 o 48 horas, en México es de tres días.

VEDA ELECTORAL SILENCIO

En la legislación local dicha prohibición se encuentra en el artículo 169 de la Ley Electoral del Estado, la cual prevé en su párrafo primero que las campañas “concluirán tres días antes del día de la elección, durante los cuales no se permitirá la celebración de reuniones o actos públicos de campaña, de propaganda o de proselitismo electorales”.

En la misma temporalidad, y desde el inicio de las campañas, también “deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación social de toda propaganda gubernamental, tanto de los poderes del estado, como de los municipios, entidades paraestatales, organismos constitucionales autónomos y cualquier otro ente público”.

De acuerdo al artículo 170 del mismo ordenamiento, tampoco esta permitida la difusión de encuestas electorales. Por último, sobre la propaganda electoral, el numeral 171 prevé que “la distribución o colocación de la propaganda electoral deberá respetar los tiempos legales que se establezcan para cada caso, su retiro o fin de su distribución deberá efectuarse tres días antes de la jornada electoral”.

Los tiempos actuales nos presentan opciones de difusión de la información novedosas, como lo son las redes sociales. Podremos recordar sobre el particular a diversas figuras públicas el día de la jornada electoral del 2015, donde se eligieron diputados federales y diversos cargos locales, quienes publicaron en sus cuentas de twitter llamados al voto o apoyo a cierto partido político.

El Tribunal Electoral ha argumentado que mientras no se compruebe que el partido político o candidato realizó un pago por dicha difusión, no es posible sancionarlo, por tanto, dichas acciones quedan en plena libertad. Incluso, existen criterios del mismo tribunal en el sentido de que la conducta de los miembros y personas relacionadas con las actividades de los partidos son imputables a estos últimos, pero no es posible vincular a ciudadanos comunes y corrientes mientras no se compruebe una responsabilidad del partido político.

Pese todo lo anterior, es importante apelar a un sentido ético, por medio del cual se respete que la disposición tiene la finalidad de darle al ciudadano un período para pensar su voto sin influencia de ningún tipo, manteniéndose libre de toda propaganda o influencia.

VEDA ELECTORAL CIERRE

Una civilidad democrática supondría el respeto a las normas no porque tengan una sanción aplicable, o el no respeto por no tenerlas, sino un cumplimiento de las reglas del juego democrático sin importar la imposición de una sanción. La finalidad del derecho no es la imposición de sanciones, sino el cumplimiento de diversas acciones o abstenciones, en este caso la de no hacer proselitismo en los tiempos expuestos.

Es común observar como siguen los candidatos presentándose a foros y espacios públicos, así como los simpatizantes buscando sin lugar a dudas seguir influyendo en el electorado. Incluso, fuera del período de veda, es lamentable ver que el día de la jornada electoral siga observándose propaganda electoral, principalmente aprovechándose de la falta de regulación de las redes sociales. De igual manera, aprovechándose de no ser candidato o candidata a ningún cargo de elección popular.

Incluso, es un lugar común escuchar que si el otro lo hace, porque uno no. Ojo por ojo y el mundo terminará ciego, dicha forma de pensar solo nos lleva a las mismas deplorables prácticas políticas de siempre, que se convierten en las mismas prácticas gubernamentales de siempre, sin ética o respeto legal alguno.

A contrario sensu, la actitud que considero más ética es la de, incluso, cerrar páginas web y redes sociales hasta que la jornada electoral haya finalizado, y abstenerse de influenciar al voto por uno u otro contendiente.

Sin perjuicio de lo anterior, no olvidemos seguir llamando al voto en todo momento hasta que las casillas cierren a las 18:00 horas del día de la elección. Esto, sin decir por quién o por quién no, pues eso debió hacerse en el período de campañas.

Votemos libremente este 5 de junio y abstengamos de influir en el voto en estos días de reflexión electoral, apelando a una civilidad y ética democrática.

JORGE DE JESUS ANAYA PEREZ* Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Baja California. Pasantía en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el periodo otoño 2015. Premio CENEVAL al desempeño de excelencia. Prácticas profesionales y estadía laboral en el Instituto Federal Electoral. Auxiliar en despachos jurídicos. Interesado en derechos humanos, elecciones y constitucionalismo. Colaborador de A los Cuatro Vientos