REFICCIONES: matrimonios gay, bomba de humo de EPN

Cualquier Gobierno que pretenda sostenerse principalmente con el control de los llamados medios masivos de comunicación es una instancia condenada al fracaso político, y por lo tanto a lo único que puede recurrir es a la represión para permanecer. Sin embargo, y en eso consiste su prolongado equívoco: ningún gobierno puede sostenerse sólo con la represión, pues la violencia es un virus demasiado contagioso como para pensar que es exclusividad de los gobiernos, sean municipales, estatales, federales o narcos.

Ignacio Betancourt/ A los Cuatro Vientos

Dentro de esa perspectiva, llamémosla mediática, la despenalización de la marihuana o los matrimonios igualitarios sólo son bombas de humo que se supone deben ocultar algunos de los más graves problemas del país como sería la educación, el empleo, la democracia o la justicia. Peña Nieto no resuelve la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa o la corrupción que corroe todo su aparato gubernamental (y mediático) pero se exhibe como progresista.

Nadie podría afirmar que la despenalización de la marihuana o los matrimonios igualitarios no sean temas de interés público que deben ser discutidos, pero ocupar a los “críticos” en debatir sólo esos asuntos y no el destino de la educación nacional, el empleo suficiente y bien remunerado, los procesos democráticos (no sólo electorales) o la prácticamente absoluta ausencia de cualquier atisbo de justicia, son temas de discusión obligatoria para todos aquellos ciudadanos que aún no se han entregado a la más destructiva de las indiferencias: la complicidad esperanzada y celebratoria de lo corrupto o la ausencia total de cualquier forma de dignidad. Bien valdría la pena una amplia mesa redonda sobre la palabra dignidad, definida desde los más diversos puntos de vista.

Se podría comenzar (imagino) con la construcción de algunos personajes estereotipados (¿arquetípicos?), por ejemplo el corrupto digno que sería aquel que mientras vuelve cada vez más complejas sus estructuras offshore, se dice a sí mismo: “Que corrupto soy, pero al menos tengo la dignidad de reconocerlo.” O aquel otro, quizá el corrupto discreto, que es capaz de ponerse triste pensando en la corrupción que cometen los otros, nunca en la que él mismo realiza. O el corrupto alegre, a quien cada aumento de sus cuentas bancarias le hace proferir sonrisas (y a veces hasta carcajadas); y muy en sus adentros piensa: “alguien tan alegre como yo, nunca podrá ser una mala persona”. Claro que existe el corrupto macho, ese que a gritos se autoproclama y desafiante afirma: Sí, soy corrupto porque soy bien macho y qué. Robo, engaño, cobro sin trabajar y qué, pinches terroristas jijos del maíz. Tampoco podría faltar el corrupto sano, ese que a solas se confiesa: “Soy corrupto, es decir, afortunadamente soy un ciudadano normal. Gracias a Dios he descubierto que el que no es corrupto está loco.”  Así hasta el infinito solamente con posibles tipologías de corruptos (ya luego faltarían las definiciones que cada uno de tales personajes podría elaborar para entrar a la categoría de digno); de todo esto y más se podría hablar en una mesa pública con participantes diversos y fieles a  sus convicciones. Obviamente el invitado desde hoy lo será el representante del arzobispado potosino para que exorcice con sus luces a los pecaminosos.

BESOS GAY BASILICA JALISCO
Foto: BBC Mundo

Por lo pronto valdrá la pena ocuparse de las declaraciones de la Conferencia del Episcopado Mexicano, que entre otros angelicales disparates señala que: no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. La primera “diabólica” pregunta que me viene es ¿de cuál Dios habla? (porque ahora hay una proliferación de dioses que tal vez se requiriese de algunas aclaraciones). Por favor adviértase que quien plantea la discusión desde el primitivismo dicotómico que más beneficia a los “vicarios” son los católicos. El  pensar que el dios en quien alguien cree es el mero efectivo, ya de entrada viola toda pacífica normatividad.

Por otro lado ¿a quien le importa establecer analogías entre una unión homosexual y otra “designada por Dios”? Es significativo el territorio a donde los curas (coludidos con el PRI y el PAN) desean llevar la discusión: cómo poner a conversar en un contexto homofóbico a  la divinidad con los “transgresores” ¿Quién podría ir a conversar en ese territorio determinado por el mismísimo Señor? (del que sus vicarios se apropian a plenitud)  Aunque pensándolo más, y  en un contexto sacrílegamente humanizado, también se podría invitar a la mesa redonda a algún representante del propio Belcebú para que hablara del asunto (no sería mala idea).

Acuso recibo del libro “Voces migrantes. Movimiento 10 de marzo” (301p.p.) de Carlos Arango Juárez, Omar López Zacarías y Jorge Mújica Murias (Prólogo de Kari Lydersen), autores de textos en donde la incuestionable fuerza de los mexicanos en EUA se deja sentir a plenitud (Editado por El BeiSMan Press en este año de 2016), con las multitudinarias manifestaciones del año 2006 en contra de la llamada Ley Sensenbrenner (proyecto de ley HR4437 que inició la más despiadada agresión contra los migrantes mexicanos principalmente) aprobado por el Congreso de la Unión [EUA] a finales de 2005. Omar López cuenta: La noche del 16 de febrero de 2006, en una reunión comunitaria celebrada en el local de la Federación de Michoacanos, 16 líderes, activistas y representantes de organizaciones votamos a favor de convocar a una protesta masiva el día 10 de marzo. Y luego añade: Entre el 7 de marzo y el 10 de abril de 2006, se registraron 50 movilizaciones en todo el país [EUA] con una proyección total de tres millones 555 mil, doscientos manifestantes. (Óyelo Obama, para que lo entienda Trump, digo yo).

Del poeta mexicano Efraín Huerta (1914-1982) van dos fragmentos de su poema “Declaración de odio”: (…) ¡Los días en la ciudad! Los días pesadísimos/ como una cabeza cercenada con los ojos abiertos./ estos días como frutas podridas./ Días enturbiados por salvajes mentiras./ Días incendiarios en que padecen las curiosas estatuas/ y los monumentos son más estériles que nunca.// larga, larga ciudad con sus albas como vírgenes hipócritas,/ con sus minutos como niños desnudos,/ con sus bochornosos actos de vieja díscola y aparatosa,/ con sus callejuelas donde murieron extenuados, al fin,/ los roncos emboscados y los asesinos de la alegría.// (…) Te declaramos nuestro odio perfeccionado a fuerza de sentirte cada día más inmensa,/ cada hora más blanda, cada línea más brusca./ Y si te odiamos, linda, primorosa ciudad sin esqueleto,/ no lo hacemos por chiste refinado, nunca por neurastenia,/ sino por tu candor de virgen desvestida,/ por tu mes de diciembre y tus pupilas secas,/ por tu pequeña burguesía,/ por tus poetas publicistas,/ ¡por tus poetas, grandísima ciudad! por ellos y su enfadosa categoría de descastados,/ por sus flojas virtudes de ocho sonetos diarios,/ por sus lamentos al crepúsculo y a la soledad interminable,/ (…)