Robert Spitzer y su legado contra la homofobia

¿Por qué el 17 de mayo es el Día Internacional contra la Homofobia?

Ariel Cruz Ortega / NotieSe / CONAPRED / forumlibertas.com

Robert Spitzer, célebre e influyente psiquiatra de Estados Unidos, falleció el 25 de diciembre de 2015 a causa de un infarto, a la edad de 83 años, dejando tras de sí un importante legado en la lucha contra la homofobia.

Sus estudios en psicología, medicina y psicoanálisis llevaron a Spitzer, durante la década de los sesenta, a desempeñar un papel importante en el campo de la psiquiatría, especialmente en el área que comprende la medición de diagnósticos patológicos, los cuales, se encargan de determinar las características objetivas entre los trastornos de la mente.

Su trabajo en este campo influyó significativamente en el “Manual diagnóstico y estadístico de enfermedades mentales” (DSM, por sus siglas en inglés), texto del que se sirve la psiquiatría a nivel internacional para detectar y clasificar las perturbaciones mentales.

A lo largo de su vida tuvo grandes méritos así como reconocimientos por su trabajo, pero quizá el más importante de ellos fue el que obtuvo a raíz de una de sus investigaciones más célebres (así como polémicas): la evaluación patológica de la homosexualidad, que, desde el punto de vista de la psiquiatría, seguía siendo considerada como una “perturbación sociópata de la personalidad”.

Dicha investigación arrojó en sus resultados que, la homosexualidad no debía ser considerada como una enfermedad o trastorno de la mente, ya que esta inclinación sexual por las personas del mismo sexo, no generan estados de angustia entre las personas.

ZONA LIBRE DISCRIMINACION

Y es que, como explicó el propio Spitzer, un determinante clave para la clasificación de las patologías y desórdenes mentales debe ser la “angustia subjetiva” que se expresa en el dolor y la perturbación de las funciones sociales, misma que no presentan los homosexuales ya que se sienten cómodos con su sexualidad, al igual que las personas heterosexuales.

A partir de mostrar sus resultados ante la comunidad academia y psiquiátrica, Rober Spitzer empeño sus esfuerzos en lograr que el manual de psiquiatría retirara de entre sus clasificaciones patológicas a la homosexualidad. Su empresa dio resultados en el año de 1973, tras la salida de la segunda edición del mismo manual.

Los esfuerzos de Spitzer fueron bien recibidos por la comunidad homosexual, que por ese entonces se encontraba en una encrucijada en la lucha por sus derechos frente a una sociedad homofóbica que se los negaba constantemente, en parte, justamente a la idea generalizada de que la homosexualidad es una “enfermedad”.

Se destaca la influencia que tuvo este estudio en la Organización Mundial de la Salud, la cual eliminó el 17 de mayo de 1990 a la homosexualidad de su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE). Fecha significativa para la comunidad LGBTI, ya que es a partir de entonces que se celebra el Día Internacional contra la Homofobia.

Fue en el año 2014 cuando el gobierno mexicano, tras la publicación de un decreto presidencial, celebró por primera vez, de manera oficial, la fecha conmemorativa.

El trabajo de Robert Spitzer sobre la homosexualidad será recordado como un hito en la lucha contra la homofobia. Sin embargo, es claro que en este tema aún hay mucho trabajo por hacer, a fin de eliminar toda forma de discriminación y garantizar plenamente los derechos humanos a la comunidad Lesbiana, Gays, Bisexual y personas Transgénero (LGBTI).

La reversión, una verdad oculta

Trabajo de claroscuros el del doctor Robert Spitzer (Forum Libertas).
Trabajo de claroscuros el del doctor Robert Spitzer (Forum Libertas).

Lo que no es tan conocido es que Spitzer, titulado en Psiquiatría por la Universidad de Cornell y en Medicina por la de Nueva York, volvió a levantar una fuerte polémica en 2001, tras publicar otro estudio en el que apoyaba la terapia para revertir a homosexuales en heterosexuales, algo que fue denostado por las organizaciones de LGBT.

Su nuevo informe sobre la orientación sexual de los individuos y las terapias que supuestamente la cambian, y que aún se utilizan para volver a su condición de heterosexuales a los homosexuales, causó tal revuelo en el seno de esa comunidad que vino a convertirse en una verdad oculta.

Contra la opinión de la mayoría de sus colegas, además publicó un artículo en el que avalaba esas consultas. Según sus datos, el 44% de las lesbianas y el 66% de los gais que decían que se habían convertido en heterosexuales tenían un comportamiento que se ajustaba a ese patrón.

Sus anteriores seguidores organizaron entonces una campaña en su contra. Y él se defendió argumentando que la fuerza moral que le daba su anterior trabajo descalificaba cualquier intento de llamarle homofóbico.

Cabe recordar también que esas terapias fueron rechazadas por la Asociación Americana de Psiquiatría, y que en febrero de 2015 el Tribunal Supremo de Estados Unidos las prohibió.

De esta manera, el interés de Spitzer por dotar de un corpus científico a la psiquiatría le llevó a enfrentarse a sus colegas cada vez que no estaba de acuerdo con algo.

Su influencia fue decisiva a pesar de estar ya jubilado y con párkinson, por ejemplo, para dar fuerza a los críticos con el último de su manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales (DSM), el número V, por la falta de transparencia en su elaboración y por no incluir algunos de los síndromes que él postulaba.

Hay que recordar también que el doctor Spitzer, considerado el padre de la clasificación moderna de enfermedades mentales, jugó un rol fundamental en el desarrollo del propio DSM, considerado como «la biblia de la psiquiatría” a nivel mundial.