Macroecología: Las especies y su relación con el ambiente

“Al final de la jornada la idea es producir insumos de conservación. Más allá de las preguntas que pueden o no ser interesantes desde el punto de vista científico, la idea es aprender un poco más sobre la relación de las especies con su medio ambiente, para después poder generar políticas de conservación”.

Roberto Ulises Cruz Aguirre y Jennyfer de la Cerda Nuño / Todos@Cicese / Foto principal: Geraldine Busquets

La Paz, Baja California Sur.- Así de contundente, con objetividad, define su trabajo (más bien, el objetivo de su trabajo) el Doctor Mario A. Pardo Rueda, investigador por convenio en el CICESE Unidad La Paz (ULP), un especialista en mamíferos marinos que al incorporarse el año pasado a este grupo vino a reforzar el área de macroecología, una de las seis líneas de investigación que cultiva el cuerpo académico de este centro en la capital de Baja California Sur.

Pero vamos por partes. Entendamos primero qué es la macroecología. Enseguida se nos viene a la cabeza que se trata del estudio de animales grandes. Pero no, esto no es así. Es cierto que se puede estudiar la macroecología de ballenas, que son efectivamente algunos de los animales más grandes que pueblan la Tierra, pero también se puede estudiar la macroecología del fitoplancton, que es microscópico.

Rocío Fernández, de la Asociación Española de Ecología Terrestre, establece que la macroecología es una parte de la ecología que estudia los patrones y procesos de distribución y abundancia de las especies a escalas regionales o incluso globales. Y que esto, aunque suene muy parecido a la definición de biogeografía (la ciencia que estudia la distribución de las especies a gran escala y los procesos que la determinan), no es lo mismo.

El propio Mario Pardo precisa que se refiere al estudio de los ecosistemas a escalas de tiempo y espacio grandes, a nivel oceánico o a nivel hemisférico, en su caso usando técnicas analíticas y estadísticas especiales.

Doctor Mario A. Pardo Rueda, investigador por convenio en el CICESE Unidad La Paz (Foto: Eduardo Carrillo).
Doctor Mario A. Pardo Rueda, investigador por convenio en el CICESE, Unidad La Paz (Foto: Eduardo Carrillo).

El grupo de macroecología de la ULP tiene un fuerte componente oceanográfico por la formación académica de dos de sus integrantes, los doctores Emilio Beier y Hugo Herrera. Por ello, el enfoque que le han dado a esta línea se orienta a estudiar las relaciones físico-biológicas en la convergencia tropical-subtropical del Pacífico frente a México y, en especial, del sistema frontal de Baja California Sur.

– “El éxito se basa en haber desarrollado métodos para descomponer la dinámica y termodinámica en escalas temporales con propiedades físicas bien diferenciadas, como la mesoescala (generación y propagación de remolinos), la estacional (ondas internas largas) y la interanual (propagación de eventos ecuatoriales de gran escala hacia la región de la convergencia). Cada escala ambiental afecta la vida en el océano, imprimiéndole sus características dinámicas y termodinámicas, lo cual constituye el objeto de estudio de la macroecología”, según la sinopsis que define el quehacer del grupo.

Pero en términos llanos, Mario Pardo precisa: “Lo que buscamos es hallar la relación entre los objetos de estudio, sea la especie que sea, con las condiciones del medio. Es decir, intentar hallar cuáles son los nichos de cada especie y por lo tanto, entender cómo la especie se comporta frente a cambios en el medio, como la variabilidad climática, por ejemplo”.

Además de su interés en la dinámica poblacional de cetáceos a diferentes escalas temporales y espaciales, al Dr. Pardo, con lo que le gusta la estadística, le interesa desarrollar modelos jerárquicos bayesianos.

Ballenas piloto (Foto: Geraldine Busquets y Mario Pardo).
Ballenas piloto (Foto: Geraldine Busquets y Mario Pardo).

-“Lo que hacemos son modelos numéricos. Usando algunas técnicas de máxima verosimilitud, como modelos aditivos generalizados, pero me especializo más en una rama de la estadística que es la inferencia bayesiana, que filosóficamente es muy diferente a la estadística tradicional y que tiene algunos beneficios para el estudio de fauna a esas escalas y para estudiar las relaciones entre la fauna y su medio”.

¿Y qué tipo de fauna? En este momento tiene proyectos con dos tipos de ballenas: la ballena de aleta o rorcual común, que es el segundo animal más grande del mundo (atrás solamente de la ballena azul), y con la ballena piloto.

La primera es residente del Golfo de California, y están estudiando la variación de su abundancia, el estado de salud de la población y aspectos hormonales. De la ballena piloto, que bucean a profundidades de hasta 600 metros, estudian sus movimientos con marcas satelitales.

Aparte tiene un proyecto con un especialista del CICIMAR en lobos marinos (Zalophus californianus). Usando fotografías tomadas usando drones están comparando estadísticamente el método de conteo tradicional (a bordo de embarcaciones y usando binoculares) con éste que usa fotografías aéreas. Los resultados son sorprendentes, pues al parecer se ha subestimado la especie. En especial las crías que durante años no se han contado lo suficientemente bien.

Lobos marinos (Foto: Karen Adame).
Lobos marinos (Foto: Karen Adame).

Otro de sus estudios tiene que ver con la modelación de la distribución y la abundancia de dos especies de delfines: los manchados pantropicales, y los delfines rotadores o tornillos.

Ambas especies, en especial los delfines manchados, tuvieron históricamente una interacción negativa con las pesquerías de atún; al parecer sus abundancias variaron y no se han podido recuperar, aunque esto es todavía motivo de debate por la metodología usada para estimar esto.

Mi interés con esa especie es saber si hay algunas condiciones muy específicas del medio, de la columna de agua en el Pacífico oriental tropical, que puedan explicar su dinámica poblacional; es decir, sus cambios en la abundancia a lo largo de los años y sus cambios en la distribución espacial. Me estoy concentrando en las relaciones de esa especie con la estructura de la columna de agua, en especial lo que tiene que ver en la capa de oxígeno mínimo y sus cambios en el tiempo”, explicó el Doctor Pardo.

Este trabajo lo realiza en colaboración con el equipo del Dr. Tim Gerrodette, del Southwest Fisheries Science Center de la NOAA, con quien ha trabajado ya en otros proyectos.

En todos estos estudios subyace un tema común: el de la conservación.

CICESE BALLENAS 1
Foto: Geraldine Busquets y Mario Pardo

– “Completamente. Al final de la jornada la idea es producir insumos de conservación. Más allá de las preguntas que pueden o no ser interesantes desde el punto de vista científico, la idea al final es aprender un poco más sobre la relación de las especies con su medio ambiente para después poder generar políticas de conservación».

“Si en el Golfo de California quiero preservar alguna especie de delfín o de ballena, una de las primeras cosas que me va a preguntar cualquier tomador de decisiones es ¿qué área protejo?, ¿dónde pongo los límites de las áreas para proteger o conservar o aplicar políticas de conservación? La línea que tenemos va hacia allá. Es decir, cuantificando numéricamente la relación entre los animales y el medio y su dinámica poblacional, pretendemos llegar después a la estimación de esos polígonos, sean fijos, dinámicos o sean como sean; la idea es que esos polígonos se basen en un estudio cuantitativo de la especie, tanto de su dinámica poblacional, de sus movimientos, y de la respuesta de la especie a cambios en el medio.

“Evidentemente todo esto es para conservar las especie. Los cetáceos son especies protegidas a nivel federal. La ley federal dicta que deben ser estudiados y deben ser protegidos. Lo que pasa es que aún nos hace falta información más precisa de cómo conservarlos y cómo protegerlos. Es decir, en qué áreas; qué tan grandes o qué tan chicas deben ser esas áreas; qué tan dinámicas pueden ser en el tiempo y en el espacio para que realmente tengamos una conservación efectiva de las especies.

“La idea de este laboratorio, y en general de la ULP del CICESE (la parte que tiene que ver con biología), tiende a eso; a trabajar con especies protegidas, tanto aquí en macroecología marina (los estudios de mamíferos marinos) como en ecología de aves. Lo que se pretende son cosas muy similares; es decir, ellos estudian el movimiento de las aves para saber en qué momentos se necesitan políticas de conservación específicas y en qué lugares”.