Insisten extranjeros en pescar túnidos en la Reserva de la Biósfera Isla Guadalupe

La compañía Naviera Turística del Pacifico S.A. de C.V., con registro comercial de “agencia de viajes” y con al menos seis permisos federales para realizar recorridos turísticos y pesca deportiva en el archipiélago Revillagigedo, y la porción sur del Mar de Cortez y el Pacífico peninsular, solicitó una vez más a la SEMARNAT permiso ambiental para capturar diversas especies de túnidos en la Reserva de la Biosfera Isla Guadalupe.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos

Ensenada, B.C., a 28 de abril de 2016.- La empresa, con sede en La Paz, Baja California Sur y ligada con la Asociación de Pesca Deportiva de California (Sportfishing Association of California), principal concesionaria del gobierno mexicano para la observación turística del tiburón blanco en la Isla Guadalupe, el territorio nacional más apartado al Noroeste de México, hizo su petición al gobierno federal el 14 de abril.

Es la tercera ocasión que la compañía presenta un manifiesto de impacto ambiental (MIA) en las oficinas delegacionales de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

En 2013, a través de la organización civil Terra Peninsular, y en 2014 hizo lo mismo pero fracasó por la oposición que enfrentó de pescadores privados y cooperativistas, ambientalistas, académicos y científicos mexicanos y extranjeros.

En la nueva propuesta, que identificó con el nombre “Pesca deportiva en la Reserva de la Biosfera Isla Guadalupe, Baja California México” (expediente 02BC2016TD020 en la Dirección General de Impacto Y Riesgo Ambiental de la SEMARNAT), la empresa explica que el proyecto consiste en la prestación de servicios para la práctica de la pesca deportiva dentro de la zona de amortiguamiento de la misma reserva de la biosfera, conforme lo establece el Programa de Manejo de la Reserva de la Biosfera Isla Guadalupe.

Esto para que sus clientes puedan capturar atún aleta amarilla, atún aleta azul, albacora, jurel y peto (wahoo) a bordo de las embarcaciones American Angler, Excel, Polaris Supreme, Red Rooster III y Searcher, hoy presunta propiedad de la naviera pero hasta hace unos años registradas por las empresas afiliadas a la Asociación de Pesca Deportiva de California.

En 2014, cuando la empresa sudcaliforniana hizo el segundo ensayo de lograr permisos federales de pesca deportiva en la isla tras una primera intentona fallida de armadores californianos para operar 13 embarcaciones afiliadas a la Asociación, y que saldrían de San Diego, California, para pescar túnidos en Guadalupe sin tocar puertos mexicanos,  pidió los permisos para dos buques –Shogun y Royal Polaris-.

BARCO ROYAL POLARIS PESCA DEPORTIVA

Cada una de las embarcaciones, de acuerdo con declaraciones de Mirna Romo, ex vocal de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera y Acuacultura (CANAIPESCA) de Baja California, transporta entre 20 a 25 pescadores deportivos por lo que su actividad equivale a una pesca comercial discordante con la declaratoria federal de Reserva de la Biósfera para la isla.

El nuevo proyecto de Naviera Turística del Pacífico, con una vida útil “indefinida”, no incluye la disponibilidad pública del manifiesto ambiental.

Por eso se desconoce la cantidad de kilos o toneladas de peces que la empresa solicitó capturar en una superficie de 452 mil 109.74 hectáreas circundantes de la isla, y que se supone están dentro de los límites del polígono de la subzona de aprovechamiento sustentable de los recursos naturales en aguas de Guadalupe, localizada a 241 kilómetros de la costa Oeste de la península de Baja California, en el océano Pacífico.

En mayo de 2013, cuando la Sportfishing Association of California intentó ganar 13 permisos de pesca deportiva a través de Terra Peninsular, el oceanólogo Jorge Ballesteros Grijalva, armador de pesca de tiburón, calamar y pez espada, así como representante de los pescadores privados en Baja California; y el capitán Martín Ramírez, presidente de la Asociación de Armadores Unidos de Pesca Deportiva de Ensenada, Asociación Civil, formaron parte de las voces que se opusieron a las compañías extranjeras.

Su planteamiento fue claro: “La pretensión de los armadores estadounidenses de obtener permisos del gobierno mexicano para realizar actividades de pesca deportiva-comercial en las aguas circundantes al área de reserva de la biósfera Isla Guadalupe, es un usufructo desleal para los pescadores mexicanos”.

Además, dijeron, ponía «en grave riesgo la soberanía nacional», violaba disposiciones jurídicas internacionales en materia de pesca y lesionaba la sustentabilidad de una región que apenas se repone del saqueo y la destrucción sistemática de sus recursos.

Otro especialista, el doctor en Estudios Regionales y Desarrollo Sustentable y director general del Grupo de Ecología y Conservación de Islas, Alfonso Aguirre Muñoz, consideró entonces que aparentemente existe un plan a mediano plazo para entregar permisos de pesca comercial a embarcaciones extranjeras, pasando por encima de los derechos primarios de los pescadores mexicanos en la región.

PESCA DEPORTIVA ATUN
La vida, abordo del «American Angler», una de las embarcaciones californianas que desean pescar «deportivamente» atún y otros peces en la zona de Reserva de la Biósfera Isla Guadalupe (Foto: Internet).

“Es verdaderamente desastrosa la presentación técnica y científica de los manifiestos de impacto ambiental que presentó Terra Peninsular a favor de los pescadores de San Diego (California)”, reveló el ecologista, cuya organización no gubernamental rescató a la isla de especies domésticas lesivas en la década de los 90 del siglo pasado y los primeros 10 años del siglo XXI.

A estas críticas  dos científicos de la organización civil binacional Terra Peninsular, que presentó los manifiestos de impacto ambiental (MIA) para 13 empresas californianas interesadas en obtener los permisos de pesca del gobierno mexicano, manifestaron que la petición buscaba “comenzar la regularización de la pesca comercial en el mar bajacaliforniano, en donde a diario existen decenas, si no es que cientos de embarcaciones capturando ilegalmente todo tipo de especies marinas”.

– “Estamos buscando mejores forma de conservación de la península y sus islas; buscamos un ápice de control sobre las embarcaciones extranjeras” que realizan actividades de pesca deportiva y comercial sin permiso del gobierno mexicano, manifestaron el biólogo y maestro en Ecología Marina César Guerrero Ávila, coordinador de Conservación y oficial de Operaciones de Terra Peninsular, y el doctor Horacio de la Cueva, investigador del Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada (CICESE), miembro fundador y tesorero de Terra Peninsular.

Por su parte, el delegado de la SEMARNAT en Baja California, Alfonso Blancafort Camerena, manifestó que la dependencia federal no intenta establecer una pesca comercial en la isla y sí busca “endurecer las medidas para evitar la pesca comercial furtiva”, mal común en Guadalupe.

Entre esas medidas se incluía la obligación a los permisionarios de “tocar puerto mexicano” (en Ensenada) para revisar sus artes de pesca, las características de las naves, y presentar los permisos y capturas hechas antes y después de permanecer en la zona exclusiva de pesca.

Ante las deficiencias humanas y presupuestales de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) para vigilar la zona, problema que el funcionario reconoció, Blancafort propuso el envío de observadores a bordo de las embarcaciones permisionarias y el respaldo de la Armada de México.

Se desconoce si la SEMARNAT ya implementó estas medidas de seguridad operativa en la normatividad de los permisos de pesca deportiva en la ínsula, donde actualmente trabajan decenas de pescadores adheridos a la Cooperativa Pesquera «Abuloneros y Langosteros de la Isla Guadalupe».