¿Cacería de brujas o de ratas?

¿Habrá algún día en que nosotros los mexicanos podamos exterminar la corrupción o, por lo menos, reducirla a niveles tolerables?

Álvaro de Lachica y Bonilla* / A los Cuatro Vientos

Ciertamente, no serán los legisladores de la Federación quienes nos ayuden en esta difícil tarea. Don Emilio Gamboa Patrón, chamuscado veterano devorador de presupuestos, ajonjolí de todos los moles, ya nos dijo que sus paleros dinosaurios no aprobarán otra -sí, otra, porque ignoro cuántas hay- ley contra la corrupción.

Nos conmueve, hasta las lágrimas, la ternura que pone en juego el cínico yucateco para proteger al pueblo de una legislación que afectará los intereses más sagrados de la patria.

Uno de los deseos de cualquiera de nosotros,  es que se acabe la corrupción y que exista más transparencia. Incluso, ahora que hay campañas electorales, la mayoría de los discursos de los candidatos debiera recaer en tomar medidas e iniciativas para abatir esos males que se han convertido en el cáncer de la sociedad.

El desfachatado senador pareciera no entender que la sociedad mexicana está lastimada desde hace muchos años por las casas blancas, las casas en Malinalco, los cientos de millones de dólares escondidos en paraísos fiscales, por los prestanombres y tantas propiedades compradas en Estados Unidos con el dinero de los mexicanos por políticos ladrones y sin escrúpulos.

La sociedad mexicana está lastimada por los gobernadores sin vergüenza que saquean sus estados y por los líderes sindicales que le roban cientos de millones a sus agremiados para ir después a comprar departamentos en Miami, yates y viajes, ofreciendo pedicuras indecentes a unas mascotas mejor tratadas que millones de mexicanos que ni saben lo que van a comer la próxima semana.

El senador Gamboa, de tantas prebendas y tantos privilegios disfrutados ya no distingue su patrimonio propio del patrimonio de la Nación que debería servir, en lugar de servirse de ella.

Dentro de la discusión para legislar la Ley Anticorrupción, ahora suspendida, uno de los aspectos más importantes, es la creación de  un  Comité de Participación Ciudadana, que  tendrá como atribuciones: la elaboración de un programa de trabajo; la propuesta de elementos que configuren la política nacional anticorrupción; el desarrollo de metodologías, indicadores y mecanismos de medición de la política nacional anticorrupción; la vigilancia del funcionamiento del sistema; la vinculación con organizaciones sociales y académicas afines; la elaboración de un informe anual de carácter independiente, con recomendaciones puntuales, que habrán de ser públicas y que serán la pieza clave de la inteligencia institucional.

CORRUPCION DINERO BAJO MESA

Quizá esta es la parte que más incomoda a los senadores que no quieren que se afecten los privilegios de la casta divina que desde hace 30 años asaltó el poder en México y sigue produciendo puños de multimillonarios. 

Este senador Gamboa es el mismo que ha detenido, precisamente, durante tres años y medio, la iniciativa para modificar el fuero constitucional que ahora protege a los pillos cobijados por los puestos públicos y cargos de representación popular.

Los diputados la rasuraron a ras: Modificar el término de ‘fuero’ por el de ‘inmunidad parlamentaria’ en virtud de que existe confusión de la palabra fuero constitucional, ya que, si bien este es para la protección de las ideas de los legisladores, este no es un derecho sustantivo e inherente de las personas que transitoriamente tengan el rango de servidores públicos sino que es un atributo en razón de la función que desempeñan”.

¿Qué podríamos hacer nosotros? Seguir el ejemplo de los guatemaltecos. Si ellos pudieron defenestrar y encerrar en prisión al soldadote asesino que fue su Presidente, ¿por qué nosotros no podemos? Gamboa

Patrón ciertamente desquita el sueldo y algo más. Su función no es legislar sino proteger al Sistema. El senador no es Demóstenes ni mucho menos.

Dentro de las perlas de sabiduría que nos muestra para «fundamentar» su oposición a la iniciativa, dijo: …”Me parece que esto se va a convertir en una cacería de brujas,…hay cosas que van a lastimar a la sociedad mexicana”, claro, al segmento podrido de la sociedad.

En lo inmediato la pregunta sigue en el aire: ¿podremos algún día erradicar la corrupción?

ALVARO DE LACHICAComisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C.
andale941@gmail.com