Funestos vaticinios para el futuro inmediato de la humanidad

La nueva fecha del desastre climático global está mucho más cerca del presente

El efecto del calentamiento global ahogaría en 2100 las costas del mundo, incluidas muchas de sus grandes ciudades, antes de fin de siglo.

Portal RT

DESHIELO PINGUINOS

Durante medio siglo, los científicos del clima han visto la capa de hielo de la Antártida Occidental como una espada de Damocles sobre la civilización humana en la época del cambio climático.

En el mismo tiempo los investigadores admitían que incluso este gigante helado, más grande que México, es potencialmente vulnerable ante el calentamiento global. No obstante, los últimos estudios han demostrado que el desastre causado por los efectos de su derretimiento podría llegar muchísimo antes de lo esperado, informa el periódico ‘The New York Times’.

Si antes los científicos advertían de que el derretimiento de las capas de hielo en el planeta podría elevar el nivel del mar en 3,6 metros o más en los próximos siglos, o incluso milenios, un estudio publicado el miércoles 30 de marzo afirma que el nivel del mar podría haberse elevado un metro para finales de este siglo.

De acuerdo con las estimaciones de los investigadores, el aumento total del nivel del mar podría alcanzar hasta los dos metros para el año 2100, el doble del aumento estimado como el peor de los casos por un panel de las Naciones Unidas hace tan solo tres años.

Si este escenario se cumple, provocaría una profunda crisis en la vida de la generación que nace actualmente, alarman los científicos.

El efecto a largo plazo sería la desaparición de las actuales costas del mundo y muchas de sus grandes ciudades como Nueva York (EE.UU.), Miami (EE.UU.), Nueva Orleans (EE.UU.), Londres (Reino Unido), Venecia  (Italia), Shanghái (China), Hong Kong (China) o Sídney (Australia).

¿Cuánto falta para el inevitable colapso de la civilización?

Una organización formada por políticos y científicos vaticina que la población humana comenzará pronto a reducirse abruptamente. Pero, ¿qué hora marca el ‘reloj del fin del mundo’?

Portal RT

Foto: Mike Blake, Reuters.
Foto: Mike Blake, Reuters.

8 de abril de 2016.- El Club de Roma, una organización formada por políticos y científicos, publicó en 1972 un polémico informe titulado ‘Los Límites del Crecimiento’. Allí vaticinó que la civilización tendría un final abrupto con el decrecimiento acelerado en la población humana.

Dicha predicción sigue siendo válida en la actualidad más allá de que las fechas puedan retrasarse, según afirma Juan Carlos Barba en el diario digital El Confidencial.

La conclusión a la que se llegó en el informe de 1972 fue que si el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales mantienen su ritmo sin modificarse, en los próximos cien años se alcanzarán los límites absolutos de crecimiento.

Lo que el informe predica es que «en un planeta limitado, las dinámicas de crecimiento exponencial (población y producto per cápita) no son sostenibles». 

La Universidad de Melbourne difundió en 2014 un artículo en el que analizaba la evolución del planeta durante más de 40 años desde que se publicó el informe del Club de Roma.

Las conclusiones saltaron a la vista cuando se diseñaron gráficos que mostraban tanto el uso de los recursos, como el incremento de la población, la contaminación y la producción. Dichos gráficos han mostrado ser muy similares al modelo planteado en ‘Los límites al crecimiento’.

No obstante, la realidad es que nadie está seguro de cuál será la disponibilidad de los recursos no renovables, sostiene el autor.

SOBREEXPLOTACION RECURSOS

En una tabla que reseña las reservas actuales del planeta se muestran además recursos adicionales que podrían explotarse y que son o serán conocidos. 

También se muestra otro tipo de recursos, los llamados ‘hidratos de metano’. Los ensayos actuales no definen si alguna vez podrán ser utilizados.

Las proyecciones del Club de Roma indican que la fecha del colapso tendrá lugar a principios del siglo XXII, pero si sumamos la explotación de los hidratos de metano, esta fecha probablemente se atrase hasta la segunda mitad del siglo XXII, indica Barba.

De todas maneras el modelo sigue siendo válido: lo único que se modifica es en el retraso del reloj del fin del mundo’, añade.

El autor subraya que el actual sistema económico «se basa en una utilización masiva y creciente de recursos no renovables».

Esto no solo será insostenible sino que, además, si no se cambia el rumbo traerá un inmenso sufrimiento a quienes vivan el momento crítico.

El autor insiste en que para evitar el «desastre» se deben toman «las medidas necesarias, que son el establecimiento de cuotas de uso que no comprometan el futuro».