Mujeres jornaleras marginadas por los líderes

Para las y los jornaleros agrícolas que el día 17 de marzo del 2015, arriesgamos todo, que exigimos llenos de rabia contenida nuestro derecho a un salario justo, no hay nada que festejar.

Lucila Hernández /A los Cuatro Vientos

¿Por qué mis planteamientos fueron distintos desde un principio? ¿Por qué en las mesas, les decía a mis compañeros que eran importantes las guarderías, el hospital, el transporte para los estudiantes? Ellos me decían, “eso es otra cosa, aquí solo pelearemos el salario”.

Porque soy mujer, se los dije entonces, aunque nos pagaran 500 pesos diarios, para diciembre ya no nos va a alcanzar; soy mujer y se cuánto cuesta alimentar a un hijo, a una hija, son diferentes si, a una hija, por tanta violencia y peligro, corrupción e impunidad que hay, debo en ocasiones y lo hago, que se vayan varias, o de raite con algún vecino, y apoyarlo con la gasolina; soy mujer y sé en qué gastamos las mujeres: en la escuela, en la comida, en el agua, en las medicinas.

Alguien comentó que era una pena mi renuncia, que era una perdida a un espacio ya ganado. No es así. No se pierde nada, porque ESE nunca fue nuestro espacio, no se pierde lo que nunca fue nuestro, si así fuera, se habrían hecho cambios para nosotras.

Lo que sí generaron estos sindicatos, fueron candidatos de varios colores, y los que faltan por destaparse, que ya están acomodándose para ver que espacios negociarán, esos si están relamiéndose, pero los y las jornaleras quedaremos igual.

JORNALERA MANOS TRABAJO

Compañeras, no seamos las que les respondemos el celular y les acomodamos la botellita de agua, ni les tomamos nota y les llevamos la agenda. La única agenda que vamos a cargar y escribir es la nuestra, la del cumplimiento de nuestros derechos, la de cuántas mujeres nos faltan, la de cuánta salud nos deben.

¿Que nos respetan nuestro derecho a las doce semanas de incapacidad por maternidad? Ya no se trata de que nos lo respeten, habría que demandar la reparación del daño de no sé cuántas jornaleras, incluida yo, que padecemos enfermedades por nunca haber sido reconocido nuestro derecho ganado hace mucho, por otras luchadoras, ya que por años fuimos atendidas por los pases al seguro social.

A un año de nuestro movimiento y a casi 40 de nuestra lucha a través de la migración por alcanzar una vida con dignidad para nuestras familias, ratifico la demanda inicial, la primera minuta firmada en la primera mesa de diálogo. Nos faltan muchos 17 de marzo para lograrlo.

¡Vivan las primeras mujeres jornaleras que llegaron a esta tierra! ¡Las fallecidas en estos campos, por omisión, por maltrato, por feminicidio, por discriminación! ¡Vivan las sobrevivientes, las indígenas, las jornaleras, las obreras de los empaques, las trabajadoras domésticas y asalariadas, las cocineras, las trabajadoras sin ingresos, las estudiantes, las empleadas! ¡Vivan las mujeres de las organizaciones defensoras de las mujeres!