Trinidad Mendoza

Trataré de dar respuesta mínima a un tema tan amplio de por si como es La Agenda Pendiente en la Participación de las Mujeres y digo mínima porque después de muchos afanes por parte de legisladoras y grupos de mujeres que luchan en pro de nuestros derechos, al final del día cae uno en cuenta que falta mucho tramo por recorrer. Comentaré entonces el caso de la participación ciudadana en un segmento de la población femenina que tiene que ver muy de cerca en nuestra vida cotidiana: las empleadas domésticas. La propuesta de abordar el tema surgió pensando en ellas como parte de la PEA y también porque en los últimos años hemos estado empeñados en la construcción de ciudadanía y en legislar para sancionar conductas discriminatorias, aunque en la historia real, en la práctica, sabemos que se ha avanzado muy poco en ese sentido.  [1]

Myrna Pastrana*/ A los Cuatro Vientos

Y como el buen juez por su casa empieza, Trinidad Mendoza es un buen referente para explicar su problemática.  Baja de estatura, morena de cabello negro, negrísimo y un poco obesa, poseía unas manos con dedos gruesos tan fuertes que parecían no tener más destino que el trabajo manual. Apenas asomaba el crepúsculo, Trini supervisaba que todo estuviera en orden, que no faltara nada y de instruir con cierta dureza a la empleada encargada de las recámaras y la plancha. Lo mismo barría y trapeaba los pasillos, que curtía chiles o lavaba ropa a mano y tendía en aquel alambre sostenido por un palo que se bamboleaba  a semejanza del mástil de un barco a punto de naufragar.  A veces alguien de su pueblo la visitaba y hablaban palabras que yo no entendía, estando a solas le pregunté por qué hablaba tan raro y me contestó que era raramuri, eso me hizo pensar que era bilingüe. El caso es que había llegado a trabajar como empleada doméstica desde que “era muchacha” según sus propias palabras y a partir de entonces ocupaba uno de los cuartos de servicio de la casa. Mujer muy estimada y respetada por todos los miembros de la familia, sentimos mucho cuando el amor llegó a su puerta y se la llevó por vía del matrimonio con otro de su comunidad, pero regresó. Gracias a Dios dijimos todos, porque la vida sin Trini era un caos.  Al tiempo vimos que en lugar de perder a Trini habíamos ganado a su esposo José porque él vivía por temporadas en la casa y al igual que a Trini, lo quisimos mucho.

 La historia que traigo a colación puede parecer pintoresca, pero  pensando en la Trini o las Trinis que se hacen vivir a través del trabajo doméstico, fue de las mujeres que  nunca contó con servicio médico y cuando enfermaba, la curación corría por parte de su empleadora, tampoco tuvo  un horario de trabajo y mucho menos uno de descanso. Para esa época, década de los 50, s en que se le concedió el voto a la mujer, era impensable que una mujer e indígena hubiese tenido las prestaciones de ley que actualmente goza la clase obrera.   

INDIGENA MUJER VOTACION

 Pero el caso de las empleadas domésticas casi no ha variado. La LFT de 2015 estipula un descanso nocturno de 9 horas y 3 durante el día, es decir, la legalización de la jornada de 12 horas.[2]  En cuanto al salario, aún no está enlistado en la tabla de percepciones de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos.  En 2015 conocimos por la prensa el caso de Zunduri una joven mujer de 22 años que llegó a un hogar como empleada doméstica y terminó encadenada y sometida a trabajo forzado de planchar en una tintorería propiedad de la familia que la acogió. La escala de agravios es interminable pero estamos ciertos que mientras no construyamos ciudadanía civil, política y socialmente no estaremos abonando al piso básico de la participación.

En materia electoral, después de las sucesivas reformas del 96, 2007 y 2014 se ha alcanzado la paridad de género en las candidaturas. El legislador bajo el principio de exhaustividad llegó al punto de exigir una revisión previa a los distritos donde van a ser postuladas para asegurar que no queden ubicadas en distritos con historiales perdedores. Se privilegia a mujeres con aspiraciones políticas y eso es bueno, pero en la base de la pirámide, se descuida a las millones de Trinis que existen en todos los sectores económicos con grandes limitaciones sociales. De ahí que la historia de Trini puede continuar repitiéndose, y por ende, la participación social tendrá que esperar otro momento.

Myrna Pastrana, periodista y consejera electoral durante la exposición de su tema en el Tribunal Estatal Electoral de Chihuahua.
Myrna Pastrana, antropóloga, periodista y consejera electoral, durante la exposición de su tema en el Tribunal Electoral del Estado de Chihuahua.

Termino con una cita de José Woldenberg, “Los ciudadanos son una construcción histórica. La desembocadura de los esfuerzos por forjar sociedades igualitarias, libres y con participación social. No son entidades adánicas sino teóricamente los sujetos fundamentales de los regímenes democráticos…”.   Muchas gracias por escucharme.

[1] Datos del Inegi advierten que en esta actividad se desempeñan 2 millones 466 mil 615 personas, al tercer trimestre de 2015 y va en aumento, ya que en lo que va del sexenio, 122 mil personas se sumaron a estas labores.

[2] Artículo 333. Los trabajadores domésticos que habitan en el hogar donde prestan sus servicios deberán disfrutar de un descanso mínimo diario nocturno de nueve horas consecutivas, además de un descanso mínimo diario de tres horas entre las actividades matutinas y vespertinas. LFT 2015.

MYRNA PASTRANA* Consejera de la Asamblea Municipal de Ciudad Juárez. Este texto fue leído el 9 de marzo en un coloquio sobre la Participación Social de las Mujeres en el Tribunal Estatal Electoral de Chihuahua.