Insiste Francisco Vega en impulsar «infame» proyecto portuario para Santa Rosaliita

El lunes 7 de marzo, el gobernador de Baja California Francisco Vega de Lamadrid, y el secretario de Turismo del Gobierno Federal, Enrique de la Madrid Cordero, realizaron una gira de trabajo por la ciudad de Ensenada con la finalidad de “fortalecer la coordinación institucional en beneficio de este sector”, además de dar a conocer  las obras y proyectos del convenio de coordinación para el otorgamiento de subsidios en materia de fortalecimiento y diversificación 2016, mediante el cual se invertirán 55 millones de pesos en la entidad provenientes de los contribuyentes vía la federación y el estado.

En este encuentro se acordó dar seguimiento al proyecto para incrementar el número de turistas de cruceros “y fortalecer las gestiones para la habilitación de un puerto intermedio a la ruta entre Ensenada y Los Cabos, en el puerto de abrigo de Santa Rosaliita”, lo cual, afirmaron los funcionarios, “vendría a detonar la economía de la zona debido a que ofrece innumerables atractivos naturales, culturales y para deportes acuáticos”.

Respecto a este proyecto, que se une a la propuesta de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera y Acuacultura (CANAINPESCA) de Baja California en el sentido de habilitar Santa Rosaliita como puerto pesquero para detonar la actividad en la región sur del estado y generar millones de pesos en ventas y miles de empleos, A los Cuatro Vientos presenta un artículo científico inédito de siete investigadores de la Facultad de Ciencias Marinas de la universidad estatal que de manera clara, objetiva, contundente e irrefutable dicen por qué las ideas de mandatario estatal y de los armadores pesqueros para Santa Rosaliita son cuando menos “infames”, destinadas al fracaso y sumamente costosas para el erario. A continuación el revelador escrito:

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¿En dónde están la inversión pública y los miles de beneficiados de este denigrante sueño guajiro? (Foto: Bajanomad).

Geología de las costas de Baja California

Jorge Ledesma Vázquez; J, R. Guardado France; G.E. Avila Serrano; M. A. Téllez Duarte; O.E. González Yajimovich; L.A. Cupul Magaña y F.J. Aranda Manteca* / Foto principal:  La rada de Santa Rosaliita prcialmente llena de arena: El Mexicano

La generación de dunas costeras se considera como resultado de la alimentación de arena por parte de las playas hacia las dunas como el modelo más común; sin embargo, en el litoral de Santa Rosaliita, Baja California, este modelo se invierte: Los campos de duna alimentan por lo menos de manera importante al sedimento presente en las playas, siendo esto el caso común en sitios en donde el viento es muy persistente y la orientación de la costa propicia para que se de esta variación en el modelo general.

El Golfo de California presenta esta condición de manera frecuente en muchas localidades, al estar dominado por viento del norte durante ocho meses del año y de esta manera alimentar zonas de duna en múltiples sitios costeros, desde el Alto Golfo hasta la Boca del mismo.

En el manejo de la zona costera, la zona litoral debe de ser considerada en todo momento como una de las regiones más dinámicas y con más cambios, refiriéndonos entre otras a la playa como “un río de arena”, ya que la arena en ellas no se encuentra en reposo, siendo movida en todo momento por el arribo de las olas. Este proceso genera tanto un transporte perpendicular como paralelo a la línea de costa, de acuerdo a la dirección predominante del arribo del oleaje.

La función de esta arena en la playa cumple varias funciones. Para nosotros la más aparente es la presencia de un espacio recreativo. También es un nicho ecológico y para los procesos marinos un amortiguador de la energía del oleaje, en donde esa energía es disipada, evitando la erosión de las costas.

Para los campos de dunas la situación es similar. Las dunas se mueven de manera constante pero en este caso de acuerdo a la dirección prevaleciente del viento.

En el área descrita en esta colaboración, el oleaje arriba del noroeste generando un transporte de arena de playa hacia el sur sobre la línea de costa, al igual que el viento dominante para una amplia región sopla de noroeste a sureste, como lo demuestra un amplio campo de dunas que se forma paralelo a la costa al noreste de Santa Rosaliita.

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Mapa de localización del área de interés (Imagen: Cortesía de los autores).

El volumen de arena presente en un campo de dunas puede variar para la península de California desde 80 mil a seis millones 550 mil metros cúbicos tal y como ha sido descrito por Backus y Johnson (2009).

La combinación de factores geológicos y geomorfológicos en esta región de la península no fue apreciada acertadamente por los responsables de la selección de sitio en el ya infame proyecto de Escalera Náutica, otro gran proyecto elaborado a miles de kilómetros de la realidad.

El modelo más aceptado de alimentación de playas involucra el drenado de una cuenca hidrográfica tierra adentro, que durante sus aportes aluviales alimenta con sedimento en particular arena a la línea de costa, generando la playa.

El arroyo Santo Dominguito manifestaba de manera aparente dicha presencia; sin embargo, el arroyo desemboca a varios kilómetros del origen de la playa al norte en la punta Santa Rosaliita, de tal manera que la playa existente desde la punta hasta el arroyo, es alimentada de manera principal por la arena de las dunas, siendo solo más al sur que se suma el aporte estacional del arroyo.

De tal forma que al seleccionar la bahía como uno de los sitios de mayor interés para la implementación de una marina, con su respectiva rada con muros y ubicarla al sur de la punta y ligeramente al sur del final de campos de dunas, esta estructura se convierte en una excelente trampa de arena, tal y como se observa en la siguiente fotografía, en donde se puede apreciar como los muros con una altura que varía desde dos metros en tierra hasta seis metros hacia el mar, y cuya función principal era la de proteger del embate de las olas, han sido soterradas por el movimiento de la arena de las dunas, haciendo improductiva la gran inversión generada en su edificación.

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Vista hacia el sur del espigón norte en la rada de Santa Rosalillita, BCS (Foto: Cortesía autores).

Se considera para el diseño de los muros de protección que estos, además de proteger del embate de las olas y así garantizar la seguridad de las embarcaciones al interior de la marina, también impedirán el acceso de arena hacia el interior de la rada por el lado del mar. En esta ocasión, al rebasar los muros desplantados desde la playa, el ingreso de la arena es de tierra a mar, azolvando la rada, lo cual lo convierte en un caso único a nivel mundial.

La problemática de la pobre selección de sitio no culmina ahí. Se añade a esta cadena de grandes errores un proceso muy conocido para los expertos en procesos costeros; se denomina de manera coloquial como “efecto de sombra”.

Como se mencionó previamente, el río de arena es un elemento sumamente dinámico, pero para que ese río fluya debe de contar con la materia prima, la arena, la misma que ya una vez implementada la rada se concentra en el norte, como se puede ubicar en la siguiente fotografía, habiendo un desplazamiento de la línea de playa hacia el mar de 120 metros con la consecuente captura de un volumen importante de sedimento.

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Vista aérea de la rada y la variación de la línea de playa. Imagen modificada de Google Earth (Foto: Cortesía Autores).

A la trampa de arena generada hacia el interior de la rada se suma la extensión aguas adentro de los muros de protección, los cuales propician que el sedimento que se encuentra siendo transportado bajo el agua se desvié de manera local fuera de la costa, en el sentido del transporte del mismo.

Por lo anterior, la playa aledaña no recibe sedimento y por lo tanto no existe ya una playa arenosa, ubicándose en su lugar una línea de costa rocosa, erosiva, la cual propicia un retroceso de la línea de costa al destruir el cantil persistente y las construcciones que sobre de él se hayan edificado como se observa en la siguiente fotografía, se encuentran ahora sujetas a riesgo costero por oleaje de tormenta, al ya no existir el amortiguador natural generado por la playa arenosa.

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Vista al sur de la costa resultado del denominado efecto de sombra, al haberse cortado el aporte de arena (Foto: Cortesía Autores).

Por todo lo anterior, nuevamente es necesario recordar a los tomadores de decisiones que entre muchas otras cosas, la selección de sitio es el resultado de un proceso interdisciplinario y multidisciplinario para poder no solo realizar una selección exitosa, sino también mitigar de la manera más apropiada los efectos negativos que la implementación de obras costeras pueda generar, ya que aún bajo el mejor escenario cualquier tipo de modificación de la zona costera generará un impacto.

El resultado de una pobre planeación es lo que ha permitido la proliferación de una terrible especie invasora: Elephas albus (elefante blanco), cuya presencia fantasmal se aprecia ya en demasiados sitios de la costa.

FACULTAD CIENCIAS MARINAS LOGO* Investigadores de área de Geología, Facultad de Ciencias Marinas, Universidad Autónoma de Baja California.