Visitas papales para principiantes

Las expectativas de la visita papal estaban basadas en la idea de que vendría como Cristo a expulsar los mercaderes del templo de la corrupción. El estado, de manera inteligente diseñó esta visita como una suerte de turismo comprometido o radicalismo light.

Ramiro Padilla Atondo/ A los Cuatro Vientos

Al igual que los políticos, los otros poderosos son como el personaje de Bruce Willis en el sexto sentido, solo ven lo que quieren ver. Y nosotros los mexicanos vivimos en el eterno retorno al desencanto, quizá porque también nos hemos acostumbrado a las expectativas que nunca cuajan.

El papa no puede ser revolucionario porque hay todo un marco institucional que se lo impide. Quizá transite por sus fronteras, pero no por fuera, sino por dentro del sistema por obvias razones.

Hay una estructura poderosa que tiene todas las características de un partido político en el poder. Al igual que la elección de Barack Obama, la función de estas grandes organizaciones es la de trabajar el aspecto imagen, la proyección que se quiere dar hacia afuera, el evangelio que se tiene que vender, lo cual es natural, tienen un mercado de fieles.

Cuando Obama fue electo, dije que su elección había sido la mejor estrategia de mercadotecnia en la historia de su país. En los hechos lo demostró. En algunos aspectos, parecía más republicano que Bush. La visita del cardenal Bergoglio va en el mismo camino. La discusión en torno a él también puede desencadenar algunas preguntas interesantes, que tendrían que ver con la ya notable secularización de la sociedad, el mercado más amplio de religiones y un nivel cultural que se eleva de a poco en la población. Moisés Nahím hablaría extensamente de esto en su libro El fin del poder al recalcar que las religiones sin tantos fieles tienden a dar un servicio más personalizado, lo que les da un mayor atractivo.

La estructura de la iglesia católica permite poco espacio al cambio, y esto se refleja en un crecimiento menos dinámico en su población de fieles. La foto de un zócalo semivacío habla más que mil palabras.

PAPA FRANCISCO SOMBRERO CHARRO

Por otro lado, en el aspecto cultural, un rasgo típicamente mexicano se manifiesta con fuerza, a favor y en contra. Este rasgo es el paternalismo, de raigambre española, y católica. Las sociedades con altos grados de infantilismo buscan la figura paternal que venga a hacer los cambios que por temor o simple falta de voluntad no se pueden hacer. Y en ese sentido, si se me permite la analogía, El papa habría dejado de ser el padre de los mexicanos que vivía en casa. Se ha convertido en el padre divorciado de un montón de millenials que lo ven con indiferencia. Un padre que pensaban vendría a verlos con ganas después de una mala temporada, después de tener gravísimos problemas. Pero se decepcionaron cuando se negó a pasar a su cuarto. Prefirió quedarse en la sala viendo televisión, y eso aunque no quiera, conllevará un costo.

 Los políticos mexicanos en cambio, intentaron capitalizar la visita mostrando en televisión su devoción. Pero, con toda la falta de respeto que me merecen, a pendejos nadie les gana. No somos el México de los setentas.

También es claro que el tripolio gobierno-religión-televisión atraviesa su momento más crítico y ni con la extremaunción se salva. No se han dado cuenta que Dios se mudó al internet, viaja por fibra óptica. Bienaventurados los fieles a las redes porque de ellos será el reino del futuro.

La pasarela de todo tipo de psicópatas y sociópatas (entre ellos el asqueroso gobernador de Veracruz) solo muestran con que equipo juega el papa, y ni su visita a la tumba de Samuel Ruiz le limpia la cara. Un verdadero papa revolucionario hubiera sacado a patadas a un tipo como ese. Por eso escribí papa con minúsculas.

Y los mexicanos de a poco nos damos cuenta que este sistema no funciona. Estamos dejando de ser persignados. Esa es quizá la mejor conclusión de la visita del prelado. Un abrazo.

RAMIRO PADILLA ATONDO*Ramiro Padilla Atondo. Escritor ensenadense, columnista y ensayista. Autor de los libros de cuentos A tres pasos de la línea, traducido al inglés; Esperando la muerte y la novela Días de Agosto. En ensayo ha publicado La verdad fraccionada y Poder, sociedad e imagen.