Nuevo Top Ten para Baja California: 3er lugar en informalidad

Apenas hace 10 días, se publicó en varios periódicos de nuestro estado que Baja California ocupa el tercer lugar entre los estados con mas impunidad, según el estudio realizado por la Universidad de las Américas, campus Puebla y que se titula: “Índice Global de Impunidad en México”.

Álvaro de Lachica y Bonilla/ A los Cuatro Vientos

Bueno, pues ahora, el “Semáforo Económico” publicó que la  informalidad en el país aumentó en el 2015, siendo Guerrero. Puebla y Baja California los estados que  encabezan la lista de 15 entidades en las que el crecimiento fue superior al promedio, de acuerdo con los datos de su último informe: “México: ¿cómo vamos?”

El “Semáforo Económico”, es un Observatorio Ciudadano, que se dedica a monitorear variables económicas de nuestro país y está integrado por especialistas en economía y política pública de instituciones de educación superior pública y privada así como centros de investigación superior.

El 58% por ciento del empleo en México es informal, si bien es cierto que el empleo en México subió, se debe a que el empleo informal subió más de un millón, un 4 % de un año a otro. Dicho de otra manera: de los empleos en México, más de la mitad son informales. Pero en el desempleo disminuyó al ubicarse en un 4.16% de la Población Económicamente Activa (PEA), la cual es de 53.8 millones de personas.

La  informalidad laboral creció en todas las industrias, excepto en la de la construcción; los rubros que destacan por su incremento en informalidad son gobierno y organismos internacionales; servicios sociales y servicios profesionales, financieros y corporativos.

Imagen: anei.org
Imagen: anei.org

En nuestro estado, a pesar de tener nivel menor de informalidad que el promedio del país, fue la tercera entidad con mayor aumento. Pasó de tener al 37.2% de sus trabajadores en la informalidad a 39.9%. En este estado fueron los transportes, comunicaciones, correo y almacenamiento los rubros que más contribuyeron al incremento.

El empleo informal se refiere tanto a las personas que laboran sin un esquema de protección social ligado a su trabajo, así como a empresarios cuyas industrias y negocios no pagan impuestos e ignoran el marco legal establecido. Una de las razones de que prolifere el empleo informal es que el Estado no tiene la capacidad de generar las condiciones que incentiven la inversión productiva ni de consolidar un marco regulatorio eficiente que evite evasiones.

La informalidad puede entenderse desde una doble perspectiva: desde la lógica de la supervivencia, es decir, una fuerza de trabajo que presiona por encontrar empleo, que se encuentra ante una demanda insuficiente para absorber la oferta, quienes se ven en la necesidad de buscar soluciones alternas produciendo o vendiendo algo que les permita obtener un ingreso para sobrevivir. Y desde la lógica de la descentralización productiva, esta se relaciona con la globalización y la apertura económica acelerada que basa sus procesos en la subcontratación que permite mayores posibilidades de evasión de las obligaciones patronales. Algunos determinantes del empleo informal, que asocian a las personas con este tipo de trabajos son la edad, la educación y el estatus migratorio.

Para que no sigan sucediendo estos bochornosos primeros lugares en ineficiencia gubernamental, nuestras autoridades deben implementar políticas públicas que incentiven la ocupación en el sector formal y no solamente a la población económicamente activa. Según las proyecciones del Consejo Nacional de Población, (CONAPO),  en los próximos ocho años, la población en edad de trabajar llegará a su nivel más alto, el famoso “bono demográfico”, lo que permitirá contar con una fuerza laboral sin precedentes que apuntale la actividad económica. No obstante, este “bono” viene acompañado de una considerable presión en el mercado de trabajo, por lo que se requerirá que la economía mexicana sea capaz de crear un mayor número de empleos formales y bien remunerados. Para lograrlo se necesitan herramientas que permitan, por un lado, aumentar la productividad a fin de impulsar el crecimiento, y por otro, facilitar la transición al mercado formal y posicionar al empleo digno como la vía para mejorar las condiciones de los trabajadores.

Bueno, ante esto no nos queda más que hacerle caso al “Negro” Araiza: hay que *hingarle más.

ALVARO DE LACHICAMiembro de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos de Baja California, A.C.
andale94@gmail.com