Tercer acto: recapturan al Chapo

Por tercera ocasión en menos de 20 años, el narcotraficante más mediático de México cae en manos de las autoridades. El presidente Peña, quién más, lo anunció a través de su cuenta de twitter: “Misión cumplida: lo tenemos. Quiero informar a los mexicanos que Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido”, escribió el mandatario.

Manuel Narváez Narváez / A los Cuatro Vientos

La segunda recaptura de Joaquín Guzmán Loera, el “Chapo”, quizás ya no surta el mismo efecto positivo que su precuela, no al menos en las proporciones de la vez anterior, porque se da dentro de la brutal desconfianza por la corrupción e impunidad que padece la administración pública, en este caso la federal. La fuga del 2015 de un penal de máxima seguridad exhibió las debilidades, por temor o por dinero, de la clase gobernante, por lo que esta segunda recaptura debe tomarse en su justa dimensión, sin desproporcionarla.

Tampoco es justo que los efectivos de las fuerzas armadas, encabezadas por la Marina, una de las escasas instituciones públicas que escapan a la quema de la corrupción y, que ponen en peligro su vida para salvaguardar, ellos sí, la seguridad nacional, pasen desapercibidos y no se les reconozca por el mérito de atrapar y poner en manos del poder ejecutivo federal a uno de los enemigos públicos más peligrosos de México. Subrayo, uno de los más peligrosos porque hay otros igual de temibles y temerarios que usan corbata y fungen como gobernantes, secretarios de estado o dirigentes políticos.

El Chapo cae de nuevo en su natal Sinaloa; antes fue en Mazatlán, ahora en los Mochis. A diferencia de la primera recaptura, en esta segunda sí hubo plomo de por medio; los primeros reportes periodísticos hablan de 5 muertos del bando criminal, un lesionado de las fuerzas federales y seis detenidos.

También se decomisaron algunas armas largas, una corta, un lanzacohetes y municiones; en el operativo participó un helicóptero Blackhawk que apoyó en todo momento el despliegue y acordonamiento del sector donde se encontraba el capo más buscado por la DEA, al que presumiblemente se le terminó la inteligencia y la popularidad dado que su ubicación se dio por la llamada anónima de un valiente patriota.

Coincidentemente con esta nota de primerísima plana, el secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong se encontraba en una reunión con todos los embajadores del mundo que cuentan con credenciales en nuestro país. El responsable de la política interior del país se retiró para atender la llamada del presidente de la república que le participó de la buena nueva, consignaron algunos medios; seguramente, y por la hora en que se desarrollaba tan importante reunión, la noticia recorrió el mundo, lista para acaparar los principales titulares de las naciones representadas.

CHAPO DETENCION ENERO2016

En el mismo contexto, sin lugar a dudas la segunda recaptura del Chapo en lo que va del sexenio resulta una bocanada de oxígeno puro para la administración de Peña Nieto. Tras la soberana vapuleada que le han acomodado en las editoriales de los diarios más importantes de Estados Unidos y Europa por la fuga de Joaquín Guzmán, pero también por la profunda crisis de respeto a los derechos humanos y la descarada corrupción e impunidad que se ha enseñoreado en México, recapturar al Chapo trae beneficios

La caída del narcotraficante sinaloense representa un mérito de las fuerzas federales, sin embargo, en poco ayudará a resarcir la destrozada imagen que el gobierno de Enrique Peña enfrenta a medio tramo de su gestión, pues la voluptuosa crisis de credibilidad y la falta de resultados de las supuestas bondades de las “reformas estructurales” que tanto presume, sobrepasan cualquier asunto que raye entre la ficción y lo estético.

A diferencia de la primera recaptura, cuando el país aún estaba a la expectativa de las promesas de campaña del priísta, en este tercer acto del Chapo tras las rejas, el desempeño de Peña Nieto como presidente de la república ha provocado un devastador tsunami de quiebras económicas en los bolsillos de los mexicanos.

Sea por la inmisericorde devaluación del peso frente al dólar, por la empinada caída de los ingresos petroleros o por el imperceptible crecimiento económico, lo cierto es que esta segunda recaptura difícilmente va a ayudar a mejorar los índices económicos de las familias mexicanas; en todo caso suavizará levemente la negativa percepción internacional que se tiene del mandatario azteca y su gobierno, porque el Chapo no es factor determinante para que los inversionistas vengan en cascada (con el peso por los suelos, sí) o el precio del petróleo se recupere. No, tener al líder del cártel de Sinaloa bajo resguardo solo garantiza cierta calma en los territorios donde este grupo criminal tiene influencia.

A mi juicio, hay que tener cuidado con los triunfalismos. Bien por la recaptura que, ojalá desactive el impulso de las ejecuciones en Chihuahua y Sinaloa de los últimos meses, pero hay que estar alertas porque no se sobredimensione el hecho en aras de mantener tricolor al triángulo dorado, donde habrá elecciones de gobernador en junio.

P.D. En un hecho cada vez más recurrente, un joven empresario perdió la vida a manos de criminales que fueron a exigirle la famosa cuota, la que aparentemente ya no se daba en Chihuahua. Tristemente la crisis económica en la que se encuentra el país trae consigo el repunte de las extorsiones que en primera instancia pegan a las personas exitosas y a la clase trabajadora. Como no se envalentonan con los banqueros y aseguradoras, escuche decir a uso profesionistas.

MANUEL NARVAEZ NARVAEZ* Manuel Narváez Narváez. Jarocho de nacimiento en el 65, y chihuahuense por adopción desde el 82. Ex alumno de la FCA de la UACH. Ex -Diputado Federal y Local por Chih., ex Delegado de la Reforma Agraria. Múltiples cursos de Marketing Político y de Seguridad Nacional en USA. Analista Político y editorialista de diversos medios de comunicación desde 1988. Director del periódico digital alcontacto.com.mx (mnarvaez2008@hotmail.com, Twitter; @manuelnarvaez65)