Fuertemente contaminada, parte del agua que consume BC

Tres ríos, entre ellos el principal contribuyente de agua para uso doméstico y agrícola en el norte de Baja California, cuatro humedales y dos arroyos de la región peninsular fueron clasificados en 2014 por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) como “fuertemente contaminados” en demanda bioquímica de oxígeno, sólidos totales en suspensión y demanda química de oxígeno.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos

Esa situación, que representa un riesgo a la salud de las decenas de miles de personas que tienen contacto con el líquido, se agrava por el resultado de otro estudio de la Conagua respecto a la disponibilidad y calidad del agua en el acuífero de Tijuana, la mayor zona urbana de Baja California.

De acuerdo con la institución descentralizada, el parámetro sobrepasa los límites máximos permisibles para el agua destinada al consumo humano en las concentraciones de sodio, cloro, sulfatos, manganeso, fierro, boro y sólidos totales disueltos.

Además, en los principales valles agrícolas del estado –Mexicali, Maneadero, San Vicente y San Quintín-, la salinidad del suelo y los mantos freáticos sigue avanzando a un ritmo promedio de 380 hectáreas por año.

El implacable avance de la contaminación salina de la tierra y el agua se conoció por nuevos estudios de la Conagua, el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese), la Universidad Autónoma de Baja California (Uabc), la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Además, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en un estudio de 2011 que por años la Comisión Federal de Electricidad (CFE) conservó en categoría de “información reservada”, alertó sobre la presencia de boro, amoniaco, ácido sulfhídrico, litio y amoniaco en las aguas del subsuelo cercano a la planta geotérmica de Cierro Prieto.

De llegar a contaminar el manto freático del valle de Mexicali, advirtió la procuraduría ambiental, “sería de graves consecuencias para la producción agrícola y para la comunidad en general que habita en la zona de riego de pozos profundos”.

Extracción de agua del manto freático del Valle de Mexicali (Internet).
Extracción de agua del manto freático en el Valle de Mexicali (Internet).

Conagua, en el informe “Estadística del Agua en México”, edición 2014, clasificó como sitios “fuertemente contaminados” de la región hidrológico-administrativa de la Península, los arroyo Cantamar y San Antonio de los Buenos; los humedales Arroyo La Misión, Laguna Hanson, Mesa de Andrade 1 y 3; así como los ríos Colorado, Tecate y Tijuana.

El Río Colorado abastece a Baja California con mil 681.5 millones de metros cúbicos de agua potable de los 3 mil 250 disponibles para la entidad. Actualmente su aporte beneficia a los municipios de Mexicali, Tecate, Tijuana y Playas de Rosarito, y mínimamente a Ensenada por medio del acueducto inverso, obra que sobrepasó su presupuesto inicial y que aportó en su arranque de actividades, una gran cantidad de sarro en virtud de que el tubo del acueducto Tijuana-La Misión estuvo sin agua por al menos 12 años y en ese tiempo jamás tuvo mantenimiento.

El documento también destacó que el grado de presión del agua que se da entre el porcentaje que se extrae con respecto al volumen disponible, era de 68.7 por ciento, índice que la Conagua estimó “alto” en virtud de que la disponibilidad del líquido en la península seguirá bajando por la sequía y el aumento de la población.

Respecto a Tijuana, el organismo descentralizado de la Semarnat reportó en abril que la presencia de detergentes y compuestos nitrogenados en el acuífero “manifiestan contaminación por descargas urbanas (sólidas y líquidas), derivadas de los asentamientos irregulares, por la presencia de establos, las derivadas de pequeñas zonas agrícolas y las vertidas a la red de drenaje”.

Y ubicó otra fuente de alteración a la calidad del agua en los procesos geotérmicos que son evidentes en el agua de la zona denominada “Agua Caliente”.

En este rubro destaca el estudio que en 2011 realizó la Profepa en los terrenos y el subsuelo que se ubican en las inmediaciones de la planta geotérmica en Cerro Prieto, donde encontró concentraciones de substancias químicas por arriba de los límites máximos permisibles para aguas cuyo destino es el consumo humano.

GEOTERMICA CERRO PRIETO VAPORES
Campo geotérmico en Cerro Prieto (Internet)

Los residentes de seis ejidos, entre ellos Hidalgo, Morelia y Nuevo León, ligan esta contaminación con la presencia de cuatro casos recientes de cáncer y 20 enfermedades en las vías respiratorias, entre ellas asma.

Los campesinos también reportan la salinidad de las tierras en donde anteriormente sembraban algodón, trigo y hortalizas, un problema de contaminación que se generalizó en 102 mil hectáreas del valle de Mexicali, de las cuales 43 mil 155 “presentan rendimientos deficientes o están abandonadas, lo que implica una disminución significativa en la economía de los agricultores”, dice un reporte de 2012 de la Secretaría estatal de Fomento Agropecuario (Sefoa) que cita datos de la Conagua.

En el estudio, Fomento Agropecuario destaca que la salinidad avanza de manera intermitente en la región a un ritmo de 250 hectáreas por año tan sólo en Mexicali, y que el costo para combatir el problema varía entre siete mil a 12 mil pesos por hectárea, por lo que rehabilitar las 102 mil hectáreas afectadas por las sales en el estado costaría entre 714 millones a mil 224 millones de pesos.

Pero si la salinidad se generaliza en la actividad agrícola, que consume el 78 por ciento de los 2 mil 977 hectómetros cúbicos de agua (cada uno equivale a un millón de metros cúbicos) que anualmente se utilizan en Baja California, en el abastecimiento público –consumidor del 13 por ciento del recurso- también está cada vez más presente.

El doctor Rogelio Vázquez González, geohidrólogo del Departamento de Física Aplicada del Cicese, reveló en el Foro del Agua que organizó la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) que mediciones hechas por investigadores de la institución en la red de agua potable de la ciudad de Ensenada, encontraron parámetros de sal dos veces por arriba de lo permitido por las agencias reguladoras de la salud y el ambiente en México (menos de mil partes por millón), principalmente en las colonias al sur de la metrópoli abastecidas con agua del valle de Maneadero, ejemplo de sobreexplotación e introducción salina.

– “A este problema de salud pública debemos sumar que el agua la mandamos a la planta de El Naranjo en donde se le da un tratamiento secundario que remueve materia orgánica, pero no las sales condensadas. Y cuando hablamos de reutilizar aguas tratadas en actividades agrícolas y recarga de acuíferos, debemos tener mucho cuidado en dónde las depositamos porque pueden estar contaminadas con hasta dos mil partes de sal por un millón”.

Concluyó: “Esa es nuestra realidad en la calidad y disponibilidad de agua que tenemos en la ciudad. Corresponde a las autoridades de salud determinar los niveles de riesgo que enfrentamos por usarla”.