Medalla Belisario Domínguez, totalmente Palacio

En 1953, siendo presidente de la República Adolfo Ruíz Cortínez, se instituye en el  Senado de la República la “Medalla de Honor Belisario Domínguez”, reservada a “los hombres y mujeres mexicanas que se hayan distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente, como servidores de nuestra Patria o de la humanidad” (DOF 28 de enero de 1953).

Raúl Ramírez Baena* / A los Cuatro Vientos

La presea consta de un diploma alusivo y un tejo de oro, pendiente de una cinta tricolor. En el anverso de la medalla aparece la efigie del Senador Belisario Domínguez, con la inscripción “Ennobleció a la Patria. 7 de octubre de 1913”, y, en el reverso, el Escudo Nacional.

Hasta el año 2014, 61 destacados mexicanos y mexicanas recibieron la presea, provenientes del ámbito cultural, intelectual, catedráticos, investigadores y políticos, entre quienes figuran Rosaura Zapata, Isidro Fabela, Jaime Torres Bodet, Rufino Tamayo, Jaime Sabines, Gerardo Murillo (Dr. Atl), Carlos Fuentes, Griselda Álvarez Ponce de León, Héctor Fix Zamudio, Miguel Ángel Granados Chapa, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y otras personalidades. Post mortem se entregó al ex rector de la UNAM Javier Barros Sierra, a Heberto Castillo Martínez, Carlos Castillo Peraza, Manuel Gómez Morín y otros.

El reconocimiento tiene su inspiración histórica en febrero de 1913. Tras la caída del gobierno de Francisco I. Madero por el golpe militar que llevó al poder a Victoriano Huerta, se vivía en el país un ambiente de inconformidad y represión, como lo fue la Decena Trágica y la desaparición de varios legisladores.

El entonces senador Domínguez escribió un discurso en contra del informe que había dado Huerta el 16 de septiembre de ese año. Como no le fue permitido leerlo en la tribuna hizo varios manuscritos y los dejó en los escaños de los senadores.

En este documento Belisario Domínguez acusó a Huerta de pretender engañar a la nación. Aseguró que no había hecho nada por pacificar al país y que, por el contrario, la revolución se había extendido por casi todo el país. Con valentía, lo llamó traidor y lo hizo responsable de los asesinatos de Francisco I. Madero y del vicepresidente Pino Suárez, y aseguró que era un “soldado sanguinario y feroz”. Asimismo, invitaba a los legisladores a deponer al presidente y convocar a los revolucionarios para elegir a un nuevo mandatario.

También se refirió al mal estado de la economía, al control de la prensa y a las violaciones a la soberanía nacional (cualquier parecido con la realidad actual…).

BELISARIO DOMINGUEZ
El Gran Mexicano Belisario Domínguez

El 7 de octubre de 1913, tras un enfrentamiento con el régimen de Huerta, Belisario Domínguez fue arrestado por la policía sin que volviera a saberse algo más de él hasta agosto de 1914, cuando se halló su cadáver en el panteón de Coyoacán, donde lo habían enterrado clandestinamente. Hasta aquí la historia.

Para la edición 2015, por primera vez desde la institución del reconocimiento en el Senado se elige en votación dividida y no por unanimidad a un representante de la oligarquía criolla. Para muchos, la entrega este año de la Medalla Belisario Domínguez, además de faltar a la memoria del prócer de la Revolución Mexicana, a su actitud crítica, valiente y consecuente ante el autoritarismo, que le costó la vida, muestra la decadencia del sistema político y la supremacía del dinero por sobre los principios sociales que dieron origen a la nación mexicana postrevolucionaria.  

En esta ocasión, se impuso por el régimen a un privilegiado miembro del statu quo, Alberto Baillères González, líder de Grupo BAL y dueño de compañías como Industrias Peñoles, GNP Seguros, Profuturo, Palacio de Hierro y Coca-Cola México.

Además de ser reconocido por sus millones, Baillères también ha sido acusado de haber construido gran parte de su fortuna (según la revista Forbes, en 2014 fue el tercer millonario mexicano con una fortuna calculada en 12 mil 400 millones de dólares, sólo debajo de Carlos Slim y Germán Larrea) gracias a las concesiones mineras que graciosamente le ha otorgado el gobierno federal y por la explotación laboral de sus trabajadores.

Muchos consideran que este es un fuerte mensaje que muestra al Estado Mexicano premiando el modelo económico neoliberal que se ha impuesto en el país, que ha generado desigualdad, violencia, violaciones graves a los derechos humanos y corrupción sin precedentes.

En su mensaje en el Senado y en presencia de la crema y nata de la clase política y empresarial, Baillères, a riesgo de estremecer la tumba de Belisario Domínguez y quizá animado por un médium, se atrevió a decir: “… Con todo respeto, me atrevo a imaginar cuál sería su mensaje y exhortación si él estuviera presente, el día de hoy, en este honorable recinto. Me aventuro a suponer que don Belisario apreciaría los significativos avances logrados por nuestro país en los últimos 102 años desde su muerte; es más advertiría, sin duda, todo lo que hemos logrado tan sólo en los últimos 20 años”. Seguro quienes más se estremeció con esta afirmación fue don Carlos Salinas de Gortari.

Ante el alud de críticas por la presea otorgada al acaudalado empresario por no ser considerado “servidor de la patria o de la humanidad”, con el habitual oportunismo y lealtad al régimen en turno que lo caracteriza, el senador panista Javier Lozano respondió en las redes sociales: “Vayan mucho al carajo los que repudian la entrega de la Medalla  #BelisarioDomínguez a Alberto Bailleres”. Finísima persona.

RAUL RAMIREZ BAENA*Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste. Ex procurador de los Derechos Humanos en Baja California