En el movimiento jornalero no hubo traición: Lucila Hernández

En los últimos meses creció la violación a los derechos laborales de las mujeres del campo y el acoso y abuso sexual a las que se les somete en los ranchos y sus hogares en el valle de San Quintín, destacó Lucila Hernández García, secretaria de equidad de género del Sindicato Nacional Independiente de Jornaleros Agrícolas y Similares (SINIJAS).

A los Cuatro Vientos

Ensenada, B. C., a 10 de noviembre de 2015.- Asimismo rechazó versiones de los voceros de la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social, en el sentido de que fueron los disidentes de esa organización, entre ellos Hernández García, los que traicionaron al movimiento jornalero del 17 de marzo.

– “No hay traición. Hacía tiempo que habíamos dejado de caminar juntos y no olvidemos quien lo decidió así; únicamente se siguió caminando pero ojo: hay algo más preocupante que un berrinche egocentrista y es la sombra de un dinosaurio que amenaza con salir fortalecido y aplastar toda la poca esperanza que hemos conseguido en estos casi 40 años de resistencia jornalera, indígena y migrante en Baja California”, apuntó.

Y previno: “Si no mantenemos el paso firme, y sobre todo unido por el mismo camino que es el de alcanzar la justicia y la  igualdad con dignidad, el avance en nuestra lucha se puede revertir”.

Manifestó sin identificar a nadie que el dolor que ocasiona un traidor es que éste no tiene memoria y pareciera como si jamás hubiera compartido historia común con la gente a la que traicionó, porque de un momento a otro desconoce, se vuelve extraño al amigo.

Por eso solo traiciona quien es cercano y esa es precisamente su arma más letal. Llegar y buscar con la mirada a quien creías tus compañeros y que te ignoren, que te cierren las puertas, que solo ellos pueden hablar por todos. Es amargo, duele en el estómago, genera desesperanza, angustia, sobre todo cuando atrás están tus familias, tus amigos, tu historia, tu miedo por qué no decirlo, y solo te abrazas a ti misma, porque ya no hay como volver atrás”.

Lucila Hernández
Lucila Hernández

También respondió a la acusación de que los disidentes, al formar un sindicato, actuaron de manera partidista.

“Que hablen los diarios y los medios virtuales, sus grandes aliados y amigos preferidos. Ellos si tienen memoria y la tienen registrada; solo hay que desempolvarla y compartirla. Algunos actores políticos nacionales tienen sus largos listados de boletos y apoyos que les brindaron,  incluidos sus últimos flamantes asesores”, comentó la también representante de la colonia Santa María Los Pinos y coordinadora en el valle de San Quintín de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala.

Reveló que mientras los dirigentes masculinos del movimiento jornalero en San Quintín viajaban y acaparaban reflectores, “aquí crecía el desempleo, el maltrato, el abuso y el acoso sexual y laboral, y las mujeres (jornaleras) hoy no completan para las inscripciones de sus hijas e hijos” a la escuela.

Denunció que algunas jovencitas, hijas de jornaleros agrícolas, se quedan fuera de la preparatoria porque entregan sus apoyos económicos y salario para que el hermano mayor  pueda llegar a Ensenada y estudiar en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

– “Y qué decir de las enfermedades graves que nos matan de a poco a poco a las mujeres, no menos trágicas que los  choques de carros de los  hombres como lo dijeron en su reunión privada (los dirigentes masculinos) y que consideraron más importante que un hospital de especialidades”