Amparan uso de marihuana con fines lúdicos: lo que ello significa

Con la aprobación de la petición de amparo a cuatro ciudadanos para cultivar, consumir y producir mariguana para uso “recreativo” o “lúdico”, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sentará las bases para terminar con un “sistema de prohibiciones administrativas” que ocasiona “una afectación muy intensa al derecho al libre desarrollo de la personalidad en comparación el grado mínimo de protección a la salud y al orden público que se alcanza con dicha media”.

Javier Cruz Aguirre / A los Cuatro Vientos

Ensenada, B.C., a 4 de noviembre de 2015.- Asimismo, el sistema de prohibiciones que contempla de manera “inconstitucional” la Ley General de Salud impugnada por los solicitantes de amparo, es una medida “innecesaria” y “desproporcionada” porque no solo existen medios alternativos que afectan en un menor grado el derecho al libre desarrollo de la personalidad, sino que generan una mayor protección a la salud y orden público frente “a la intensa intervención al derecho de las personas a decidir qué actividades lúdicas desean realizar”.

Lo anterior es parte del contenido del proyecto de sentencia del amparo que este día aprobó la Primera Sala de la Suprema Corte y que elaboró el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea con la colaboración de los secretarios Arturo Bárcena Zubieta y Ana María Ibarra Olguín, y  con el apoyo de Guillermo Kohn Espinosa y Miguel Oscar Casillas Sandoval, documento histórico que se analizó este miércoles 4 de noviembre.

El proyecto concluye que “pertenece al estricto ámbito de la autonomía individual protegido por el derecho al libre desarrollo de la personalidad”, la posibilidad de decir responsablemente si desea experimentar  los efectos de la mariguana, “a pesar de los daños que esa actividad pueda generarle a su persona”.

Para el ministro Zaldivar, y ahora para cuatro de los cinco ministros de la Primera Sala de la SCJN, son inconstitucionales los artículos 235, 237, 245, 247 y 248 de la Ley General de Salud en las porciones que establecen una prohibición para que la Secretaría de Salud emita autorizaciones para la realización de los actos relacionados con el consumo personal con fines recreativos (sembrar, cultivar, cosechar, preparar, poseer, transportar).

Esto en relación única y exclusivamente con el estupefaciente “cannabis” y el psicotrópico “THC” (tetrahidrocannabinol), en conjunto conocidos como “marihuana”.

Destaca que en la resolución no se hace pronunciamiento alguno respecto de la constitucionalidad de los tipos penales que criminalizan el consumo y otros actos relacionados con la marihuana.

Ello en parte fue así porque los demandantes -Josefina Ricaño Bandala, Armando Santacruz González, José Pablo Girault Ruiz y Juan Francisco Torres Landa Ruffo, integrantes de la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante- no impugnaron en su demanda de amparo esos conceptos penales.

MOTA CARRUJO
Foto: CNNMéxico

“Lo cierto es que al declararse la inconstitucionalidad de las disposiciones de la Ley General de Salud y, en consecuencia, permitírsele a los demandantes recibir una autorización por parte de la Secretaría de Salud para realizar todas las actividades necesarias para el uso lúdico de la marihuana, al realizar éstas los reclamantes no incurrirán en los delitos contra la salud previstos tanto por la propia Ley General de Salud como por el Código Penal Federal”.

Menciona que la  marihuana produce efectos adversos a la salud similares por su intensidad a los que ocasiona el tabaco o el alcohol, aunque muy distintos a los que producen otros estupefacientes y psicotrópicos.

La marihuana produce los mismos problemas respiratorios que cualquier otra sustancia fumada, resulta menos dañina que otras sustancias como el opio, las anfetaminas y los barbitúricos, y las implicaciones sobre la salud y las  consecuencias sociales reportadas por quienes buscan controlar su consumo son mucho menos severas que aquellas reportadas por personas adictas a otras sustancias, como el opio o el alcohol.

Agrega que a pesar de las similitudes en cuanto a los daños que producen la marihuana, el tabaco y el alcohol, el legislador diseñó un “régimen de permisión controlada” para el consumo de estas dos últimas sustancias, solución que se puede aplicar en el consumo de marihuana con un programa oficial de salud, prevención y educación.

– “De hecho, puede decirse que resulta más eficaz una política que busca impedir directamente que ocurran afectaciones a la salud –dependencia, inducción al consumo de otras drogas más dañinas y contagio de su consumo, así como accidentes vehiculares cometidos bajo el influjo de la sustancia-, o atacar los factores sociales que causan el consumo de marihuana, que una medida que combate dicha problemática indirectamente a través de la prohibición de su consumo”.

Por lo que concluye que las campañas de información y las estrategias públicas que conciben a la farmacodependencia como un problema de salud pública, han probado ser medidas más efectivas que las políticas prohibicionistas.

– “La prohibición del consumo de marihuana no ha reducido el número de consumidores y, en consecuencia, tampoco ha disminuido los daños a la salud asociados al consumo”.