Danzar hasta que llueva: Autonomía y Derechos Políticos; puntitos para una reforma en UABC

1.-  Academia y política, conceptos inescindibles.

Si queremos construir una universidad madura es fuerza reconocer que toda convivencia humana genera una multiplicidad de intereses, lo que nos convierte — inevitablemente — en una comunidad política.

Daniel Solorio Ramírez* / A los Cuatro Vientos

Nuestro objeto finalístico es crear, transmitir, difundir y cultivar el conocimiento por lo que sin derechos políticos  esa tarea es imposible porque el conocimiento es subversivo; no reconoce verdades eternas. Todas son provisionales. No en vano el educador Alfonso Reyes escribió el apotegma de la UNAM, madre nutricia de todas las universidades públicas mexicanas: “La Universidad es la Diversidad en la Unidad”.

2.- Pluralidad, la esencia universitaria.

Hoy es tiempo de reconocer la naturaleza política de la Universidad que se nutre y prospera en la pluralidad; el gobierno de la UABC no tiene por objeto mandar, ni imponer su voluntad, sino coordinar el quehacer universitario; Imanol Ordorika y R. López González en “Política Azul y Oro” (UNAM-Plaza y Valdéz, 2007, páginas 486 y siguientes) dicen:

“… la disputa por la Universidad se da en varias esferas: la del ejercicio directo del poder … el establecimiento de normas o el control de las políticas de ingreso; también la disputa por los recursos: ¿ cómo se adjudican, a quien se otorgan, quién tiene acceso a los apoyos materiales ? …  ¿ hacia dónde se orienta la Universidad ?, ¿ sirve al poder público, a la sociedad, a grupos empresariales, a quién sirve ? … Se trata de reconocer la esencia política de la Universidad; es un gran proyecto político y académico develar la naturaleza política de la institución y combatir el mito del apoliticismo …”

3.- Gobernar en democracia.

Para gobernar en democracia a la UABC es indispensable reformar su forma de gobierno porque la autonomía universitaria tiene un sustrato democrático. Sólo en democracia puede vivir, pero no ha sido así. Ni la legalidad ni la práctica cotidiana han podido instalar un autogobierno universitario sobre bases democráticas; por el contrario, han prevalecido las tesis mafiosas según las cuales solo nuestros gobernantes hacen política, como si ésta fuera su privilegio y no, como lo es, un saludable instrumento para la convivencia humana.

4.- Nuestras pequeñas oligarquías.

Las comunidades universitarias han enquistado pequeñas oligarquías; redes de poder incipiente que capitalizan en beneficio propio los presupuestos y la influencia política inherente a manejar un presupuesto que en UABC actualmente ronda los cuatro mil millones de pesos anuales; los rectores – una vez ungidos por vías antidemocráticas — se insertan en las redes del poder político y se alejan del mundo académico; sus interlocutores no son los estudiantes, ni los profesores o investigadores; solo hablan y toman acuerdos con el gobernador del Estado y los empresarios adinerados que disfrazados de grandes benefactores hacen pingües negocios, influyen en la construcción de los planes de estudios y demás políticas universitarias; en este ambiente poco propicio al conocimiento científico nada parece más “natural” que subordinar a la UABC —  sin pudor alguno — a las políticas que  socavan la autonomía hasta el grado de pulverizarla; poner el trabajo universitario cada vez más al servicio de los círculos del poder privado y cada vez menos al servicio de los intereses generales de la población es moneda de curso corriente en UABC; una reforma a nuestra Ley Orgánica no debe ignorarlo.

UABC PODER DEL SER

5.- La ley Orgánica lo cobija.

Nuestro Derecho Universitario cobija estas irregularidades; en la antigua era priísta fue diseñado para el control partidista y no para vivir en democracia; hay que ajustarlo a los mandatos del artículo 3º constitucional:

“… la educación que imparta el Estado ( en este caso UABC ) tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, … el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y la justicia…”

“… el criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios…”

“… además, … será democrático, considerando la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo…

6.- La elección de rector.

La elección de rector es la clave del sistema; una comunidad de 65,000 personas no puede seguir gobernada por un solo individuo votado por once personas (Junta de Gobierno) votadas por el Consejo Universitario, controlado éste por el propio rector.  Así están las cosas. Nuestra Ley Orgánica ha servido mucho para que nuestro innefable Alejandro Mungaray haya logrado construir en UABC su pequeño imperio.

7.- Gobernantes electos por profesores e investigadores.

Propongo que el rector sea votado por todos los profesores e investigadores con al menos cinco años de servicios ininterrumpidos a la UABC, unas tres mil personas, en votación directa y secreta en urnas instaladas en la misma fecha en todas los centros de trabajo (escuelas, facultades, institutos); para los directores un esquema similar funcionaría muy bien, quizá.

 DANIEL SOLORIO EN DSPACHOAbogado y académico de la Universidad Autónoma de Baja California