Yamileth Rubí Sánchez: El por qué de las cosas

Yamileth Rubí Sánchez hace honor al significado árabe de su nombre: es una niña «hermosa», “linda” con la vida, con su familia, con sus maestros y sus compañeritos mixtecos, chontales y rarámuris que comparten con ella la escuela bilingüe en donde reciben la educación primaria básica que, para ella, es apenas el inicio de jornadas pletóricas de creatividad, imaginación y cuestionamiento del porqué de las cosas.

Javier Cruz Aguirre / Edgar Lima / A los Cuatro Vientos

Ensenada. B.C., a 24 de octubre de 2015.- Con apenas nueve años que cumplió el 24 de mayo, tiene el reconocimiento de ser en México una de las niñas “prodigio” por el manejo y aplicación que hace del conocimiento matemático. Esto sucedió cuando tenía siete años y participó en una estancia-concurso nacional de investigadores de licenciatura que organizó la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde se le otorgó una mención honorífica por su sorprendente aprendizaje de polinomios en series de potencias y binomios.

Dos años después, su dominio de la trigonometría, el álgebra y el cálculo integral y diferencial permitió a su profesor en el proyecto Matematiké, Arturo Gamietea Domínguez, investigador del Centro de Nanociencias y Nanotecnología (CNyN) de la UNAM, Ensenada, designarla como “Asociada A” en el programa “Jóvenes a la Investigación” que se realizó en julio.

No fue la única en recibir tal distinción. Con ella trabajaron cinco niños y niñas que también han llamado la atención de los matemáticos y físicos del país y que trabajaron, conjuntamente con Yamileth, en dar clases y asesoría a 40 estudiantes sobresalientes a nivel licenciatura en Matemáticas de todo el país.

La nobleza y sencillez de estos niños destacados es una pauta de vida. Por ejemplo, cuenta evidentemente conmovido el doctor Gamietea, Yamileth está orientando su aprendizaje y conocimiento de la programación computacional en el diseño de un “software” capaz de enseñar a sus compañeros indígenas a leer y escribir el castellano de una manera más simple y rápida.

– “Otra niña dijo que tenía en la escuela a un compañero con cierto nivel de autismo. Expresó su deseo de crear un programa capaz de ayudar a su amiguito a hacer cuentas, que se divierta, juegue y aprenda para que no se sienta sólo y sufra”.

Agregó: “No son niños que estén pensando en usar sus dotes naturales para hacer dinero. Hace poco una artista que nos visitó en Matematiké, al conocer a estos niños y niñas, nos contó que conoció el caso de un niño coreano que esta por patentar un programa de juego computacional, así como el de otro niño canadiense que gana grandes cantidades de dinero por sus aportes al mundo de la música, pero en ambos casos los niños tenían una vida desgraciada, nada que ver con nuestros niños y niñas que tienen una forma muy diferente de pensar y aplicar sus conocimientos”.

YAMILETEn el caso de Yamileth la diferencia la marcan sus padres, Bertha Sánchez Sánchez y Rubén Caballero Aquino, dos profesores de educación bilingüe en escuelas rurales de Maneadero, poblado ubicado 10 kilómetros al sur de la ciudad de Ensenada. Cuenta Bertha que su hija responde positivamente “a la libertad”.

Explica: “Le doy mucha libertad en lo que quiera hacer. De repente se me acerca y me dice: ‘me das papel’, ‘voy a usar la computadora´, ‘¿puedo recortar el periódico?’. Yo accedo porque me ha dicho que es capaz de aprender lo que ella quiera.  En la casa es muy inquieta y a todo momento se le están ocurriendo cosas por hacer. Entonces yo veo que lo que funciona con ella es la libertad de hacer lo que quiera. Nosotros la apoyamos y eso le da pautas para avanzar y desarrollarse”.

También se llena de orgullo cuando informa que Yamileth será objeto de una visita en su escuela por parte de funcionarios del Departamento de Educación Indígena en Baja California, quienes desean conocer y reconocer a la niña que logró el reconocimiento de académicos e investigadores de la máxima casa de estudios del país: la UNAM.

Cuando se le pregunta a Yamileth, ella narra su jornada diaria de una manera escueta, sencilla: “Me levanto para ir a la escuela (primaria bilingüe Luis Donaldo Colosio, de la colonia indígena La Escondida, Maneadero, en donde su padre da clases), regreso a la casa, me baño, como y me llevan a  Matematike; a eso de las seis (de la tarde) regreso con mis papás y con ellos voy a jugar basquetbol. A las 7 regresamos y me duermo”.

Bueno, agrega que va al cine y que su personaje infantil preferido es “Bob Esponja”, aunque su madre menciona que últimamente le interesa dominar la patineta y la bicicleta, que no en pocas ocasiones la han depositado en el suelo sin mayores consecuencias que simples raspones en piernas y brazos.

Esta humildad en la forma de concebir el mundo la confirma el doctor Arturo Gamietea cuando explica la forma en cómo imparte clases a los infantes menores de 10 años con aptitudes sobresalientes que trabajan en Matematiké:

– “No aceptan explicaciones largas. Me dejan de hacer caso si lo hago y entre ellos se comunican, intercambian información y se van a trabajar. Su capacidad de aprendizaje te deja perplejo. Por ejemplo, en tres semanas de trabajo con los programas de computación lograron avances y aplicaciones brillantes, interesantes y creativas”.

YAMILET NIÑA GENIOY no duda cuando, visiblemente emocionado, afirma: “Tienen una manera de aprender eficaz y eficiente. Los adultos no debemos echarlos a perder y aprender de su humildad cuando te comparten cómo hicieron algo “.

No duda tampoco cuando cuenta que varios de estos infantes con aptitudes y talentos especiales llegan a Matematiké –una organización no lucrativa que une al sector académico con el empresarial en el objetivo común de potencializar el conocimiento de las matemáticas entre la población mexicana, sin importar edad, estrato social o económico-, con “diagnósticos” inexactos de aptitud y atención de los niños y niñas reportados como “problemáticos”.

No me gusta llamarlos niños genio. Pienso que quieren aprender matemáticas y cuando se les da la oportunidad de hacerlo, nos hemos pasado tres horas de aprendizaje sin parar. Esto es contradictorio porque los diagnósticos dicen que son niños y niñas incapaces de poner atención por más de 15 segundos. Y no es que este mal el diagnóstico, pero es posible, y esto lo demuestra, seguir creciendo usando las matemáticas. Creo que una investigación más seria puede concluir que a través de matemáticas se pueden resolver problemas graves de atención”.

Esto trasciende incluso la relación entre los infantes y sus maestros. Contó Gamietea que las matemáticas han obrado el milagro de integrar sólidamente a las familias y abrir canales de comunicación generacional cuando personas de la tercera edad que asisten a Matematiké con la idea de lograr una terapia contra el Alzheimer, sostienen un apasionado intercambio con los niños y adolescentes inscritos en el programa.

De esta forma se cierra un ciclo que para Yamileth, en plena muda de dientes cuando tenía siete años, llamó la atención del científico universitario al decirle a su hermano mayor, y al propio maestro, que lo que les enseñaban en el sitio ella lo podía hacer en su casa. Lo demás fue dejar correr la prueba en libertad, algo poco frecuente que ocurra en el sistema educativo de México.